Ataque a RÍO NEGRO: el largo y cómodo recorrido de Báez y ODEL al margen de la ley

Durante los últimos cinco años, el referente y la organización vinculada a la CTA estuvieron involucrados en diferentes episodios violentos. Nunca se los vio preocupados por ese cúmulo de acusaciones.




El historial de Miguel Báez asociado a episodios violentos es tan extenso como el tiempo que se tomó la Justicia para sancionar esas tropelías.

El líder de la Organización de Desocupados en Lucha se hizo un lugar dentro de la conducción de la CTA Autónoma porque su estilo encajó perfecto con las necesidades que tenía años atrás la central sindical. Con fuerte influencia del gremio ATE, en esos tiempos lo importante era ganar visibilidad y poco importaba si los métodos para alcanzar ese objetivo corrían por fuera del marco legal.

Fueron años de choques con las fuerzas de seguridad. De tomas en edificios públicos. De cortes de calles y rutas. Y Báez siempre estuvo ahí. Como lugarteniente de los referentes sindicales o como líder de grupos que intimidaban o directamente agredían a funcionarios u otros trabajadores.

De esa manera, el hombre que hoy enfrentó cargos por abuso sexual apareció involucrado en incidentes dentro del municipio de Roca en diciembre del 2016, donde hubo una irrupción similar a la ocurrida hoy en RÍO NEGRO.

Más tarde, en mayo del 2017, estuvo prófugo varios días hasta que fue detenido por los desmanes que hubo fuera de la Legislatura, en Viedma, el día que se aprobó el Plan Castello. Esa mañana el comisario Antonio Mandagaray terminó con una grave lesión en su rostro.

La Policía también supo de los desbordes de ODEL en Roca. En octubre del 2018 un efectivo casi pierde un ojo por los ataques con piedras lanzadas por los integrantes de la organización en la delegación que el gobierno provincial tiene en calle 9 de Julio. Báez fue imputado por esos episodios.

Un párrafo aparte merecen las reiteradas denuncias que hizo la exdelegada del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, Miriam Saigg, quien padeció desde el robo y el incendio de un auto en la puerta de su casa hasta el bloqueo del acceso a su propiedad, en el marco de los conflictos con ODEL.

Otros hechos investigados por la Justicia Federal terminaron con un acuerdo para la suspensión de juicio a prueba, en el que Báez y otra docena de dirigentes de la CTA Autónoma se comprometieron a no cometer nuevos delitos.

Poco duró ese pacto, porque en el 2019 el líder de ODEL fue nuevamente protagonista de incidentes en el municipio de Roca.

Esa vez terminó detenido, le impusieron prisión preventiva de dos meses, pero finalmente recuperó la libertad a las dos semanas.

Y fue precisamente en el marco de esa causa en la que militantes de ODEL y de la CTA incrementaron el nivel de hostilidades hacia periodistas de RÍO NEGRO, porque en una conferencia de prensa realizada frente a la comisaría Tercera (donde el dirigente estaba preso) un grupo de jóvenes corrió a un trabajador de este diario, acusándolo por las informaciones publicadas sobre el caso.

Báez incluso transformó en escándalos públicos situaciones de su vida privada. Su casamiento, celebrado en la antigua sede de la CTA en el barrio Los Olmos de Roca, terminó con un enfrentamiento con la Policía y con el referente “desocupado” demorado varias horas.

La lista tiene numerosos episodios más, entre ellos “aprietes” en las puertas de supermercados y en oficinas de Desarrollo Social de diferentes niveles del Estado.

Finalmente, en abril del 2020 se presentó la denuncia por abuso sexual contra una empleada de la CTA, que motivó la audiencia de formulación de cargos de hoy.

A esa altura, sus vínculos con la dirigencia de la central obrera en la provincia ya habían perdido la solidez que tuvieron años atrás. El propio Rodolfo Aguiar, hoy secretario adjunto de ATE nacional, salió a repudiar la intimidación a RÍO NEGRO.

Báez y sus seguidores no repararon en ese nuevo escenario sin paraguas dirigencial. Decidieron embestir una vez más contra las leyes, contra la libertad de expresión.

Llegaron demasiado lejos, tal vez confiados en esa historia de los procesos judiciales flexibles, que nunca llegaron a incomodarlos.

La esperanza es que la rápida reacción que tuvo hoy el Ministerio Público tenga su correlato durante el resto del proceso, para que este grave episodio no quede impune.  


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