Buscan controlar con más caza la población de ciervos colorados
Es un gran depredador de la vegetación. Temen por especies vegetales protegidas.La cacería está reglamentada.
SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La influencia del ciervo colorado en la regeneración arbórea y su competencia con especies autóctonas es estudiada regularmente por personal de la Delegación Técnica Regional Patagonia de la Administración de Parques Nacionales.
Teniendo en cuenta los resultados obtenidos, que marcan un importante aumento de la población y de la extensión que habita con la consecuente depredación vegetal, el organismo está contemplando la posibilidad de extender el período de caza. En este caso serían dos meses más después de la brama durante los cuales podrán ser cazadas hembras.
Un estudio realizado por Eduardo Ramilo, Carlos Martín y Mónica Mermoz, de esa dirección técnica, en 1989 reveló que en la Isla Victoria hubo una notable disminución del sotobosque y detectó la desaparición del maqui, efectos atribuidos a la alimentación de esta especie de ciervo. También estableció que ante la dificultad del ciprés para regenerarse luego de ser utilizado como alimento, éste árbol es reemplazado por coihues.
La especie europea fue introducida por antiguos pobladores y encontró aquí un ámbito propicio reproduciéndose inmejorablemente. Su ubicación geográfica abarca desde Paso Córdoba al este del parque hasta el arroyo Huemul, incluso hasta el arroyo Estacada y el río Limay.
Amparada en la ley 22351 de Parques Nacionales, la institución elaboró un reglamento de manejo de fauna silvestre mediante el cual realiza el control de la fauna exótica con aprovechamiento económico. En el caso del ciervo colorado el beneficio queda reflejado en mejores trofeos de caza y en el aprovechamiento de la carne.
Aunque en el estricto fin ambiental, las tareas están orientadas a reducir su población porque este ciervo genera un impacto por pastoreo en el medio ambiente compitiendo con otras especies como el huemul aunque actualmente no conviven en las mismas áreas.
El guardaparque Oscar Benavídez señaló que «podría ser que entrara en competencia con especies protegidas y el manejo apunta al mejoramiento ambiental, a reducir el impacto que la especie produce en el ambiente y que en algunos casos son muy marcados».
El reglamento de caza contempla un sistema de cotos en estancias particulares con la debida autorización de PN que regula cuál es la época de caza, la cantidad de presas y los lugares. Estos son áreas predeterminadas, acotadas, que se rematan todos los febrero. Los cotos fueron creados para regularizar las actividades de caza mayor y quienes no estén autorizados incurren en cacería furtiva.
La carne de ciervo colorado es aprovechada gastronómicamente y buena parte de la actividad ilegal de caza apunta justamente a comercializarla. También han sido detectados cazadores deportivos acompañados por guías no autorizados que persiguen un fin comercial cobrando por sus servicios.
Las piezas cobradas deben ser declaradas en la dependencia institucional donde, mediante guías, son habilitadas para ser transportadas y son categorizados los trofeos. La cantidad de presas permitidas varía anualmente según estudios realizados por el equipo técnico de PN ya que la caza de ciervos colorados obedece a la necesidad de manejar la población.