La inmortalidad de la Scaloneta: con Messi como bandera, Argentina dio vuelta una semifinal épica ante Inglaterra y quedó a un paso del bicampeonato
La Selección volvió a demostrar su espíritu indomable. Tras estar en desventaja durante gran parte del partido, la Argentina reaccionó en el tramo final, venció a Inglaterra 2-1 y quedó a un paso de retener la Copa del Mundo. El domingo se viene la gran final ante España.
Ambición, coraje, amor propio, el corazón como motor y el fútbol desde las tripas. «Son indios…» dijo Lionel Scaloni sobre sus lanceros. Y sí. Lo son. Parece que nada ni nadie puede con ellos. Obstinados, resilientes, insistentes e insoportablemente ganadores. Así se juega a la pelota en este lado del mundo, europeos.
Lo que se vive en las tribunas, en los banderazos, o alrededor de cualquier reproductor que transmita un partido de la Selección Argentina, es provocado por lo que refleja este equipo en el campo. Y viceversa. Es simbiótico, es la Argentina en modo mundial. Un modelo no apto para escépticos.
Acá no hay pruebas, creencias establecidas o evidencias plasmadas en el pizarrón de la lógica. Esto es fútbol, huevo, corazón y mucha inteligencia para resolver partidos como el de anoche, donde la Argentina perdía por la mínima ante Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026. El equipo nacional, en desventaja desde los 55′ entendió que debía jugar la mejor media hora de toda la Copa del Mundo, para extender la defensa del título logrado en Qatar.

El sufrimiento forma parte del gen argentino, es una circunstancia ya asumida si la misión es llegar con vida al último día del Mundial. No hubo un partido en «paz» desde 16avos hasta acá. Es que esta Selección, aún en desventaja y con el reloj pisándole los talones, no se rinde, no renuncia al esfuerzo de encontrar los caminos a la victoria. Es la inmortalidad futbolera gestada en la grandeza histórica, la mística, la épica. Es el esfuerzo extraordinario de un grupo de jugadores que son el orgullo deportivo de una nación.
Ante Inglaterra, a pesar del 0-1 y el poco tiempo para intentar la hazaña, la Argentina olió sangre, percibió el miedo del rival y no tuvo piedad. Fue tan grande el deseo y la búsqueda albiceleste por dar vuelta la historia, que la atropellada fue muy difícil de soportar para los jugadores británicos.
La Selección jugó los mejores 30′ de lo que va de la Copa del Mundo y en ese lapso final del partido jugado en Atlanta, la sensación era de que segundo gol sería más fácil de convertir que el primero. Pero había que empatar…
Scaloni refrescó la ofensiva con los ingresos de Nico González, Rodrigo De Paul, Gonzalo Montiel y Lautaro Martínez. La heroica, una vez más, estaba en marcha. Los últimos minutos fueron una prueba para los nervios. Argentina arrinconó a Inglaterra con el orgullo de los grandes equipos y transformó el cierre del partido en un asedio permanente sobre el arco de Jordan Pickford, que entre su capacidad para salvar en un par de ocasiones a su equipo y los palos, pudo mantener arriba a su equipo.
No por mucho tiempo. La Selección, que empujaba con fútbol, carácter y con una convicción inquebrantable, finalmente tuvo su premio. Y como no podía ser de otra manera fue a través de Lionel Messi. Primero para asistir a Enzo Fernández, que a 5′ para el final, con un remate colocado provocó el primer milagro para el 1-1. Era el premio para un equipo que nunca dejó de creer, incluso cuando el reloj parecía convertirse en su principal rival.
Con Inglaterra en el subsuelo y Argentina más viva que nunca, el partido no tuvo retorno. Cuando se jugaban dos minutos de los 9′ que adicionó el árbitro, el palo volvió a frustrar a Alexis Mac Allister, pero la jugada siguió viva. Messi tomó la pelota sobre la derecha y, con su pierna menos hábil, sacó un centro exquisito al segundo palo para Lautaro Martínez, en una muestra más de que su talento siempre encuentra un camino para aparecer en los momentos decisivos.
La historia, caprichosa, volvió a cruzar a Argentina con Inglaterra en un Mundial, cuatro décadas después de aquella tarde inolvidable en la que Diego Maradona mezcló picardía y genialidad para escribir una de las páginas más recordadas del fútbol mundial. La Selección volvió a dejar a los ingleses con las manos vacías y el próximo desafío será España. Cuando ya no queda corazón que resista tanta emoción, el sueño de defender la Copa del Mundo está más cerca que nunca.
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