Logro deportivo y lección de vida: «Me decían que era imposible ser un atleta profesional», dijo Zverev

El alemán levantó ayer el trofeo de Roland Garros, el primer Grand Slam de su cuenta personal.

Por Redacción

AFP. El alemán logró ayer su primer Grand Slam.

Detrás de la consagración suprema en París se oculta algo más valioso; un logro que trasciende el tenis y que representa un verdadero mensaje de inspiración y superación.

Luego de tres intentos fallidos, el alemán Alexander Zverev consiguió ayer alzarse con su primer título de Grand Slam en el tenis profesional, luego de vencer en la llave final al italiano Flavio Cobolli en cinco sets y coronarse en Roland Garros.

Pero junto al trofeo se esconde un mensaje, una historia de vida sin precedentes en el mundo del tenis. El alemán se transformó en el primer jugador de la era abierta en consagrarse campeón con Diabetes Tipo 1, enfermedad detectada cuando apenas tenía 4 años.

Mis padres estaban muy asustados y preocupados. Mamá lloraba mucho. Algunos de ellos dijeron: ‘No, tienes que parar… no hay manera de que puedas ser un atleta profesional con este tipo de enfermedad. (Diabetes tipo 1). No hay manera de que puedas jugar un deporte físico tan duro’. Esto es lo que realmente se me quedó grabado en la mente, me puso bastante molesto, para ser honesto”, comentó alguna vez Sascha.

Su lucha fue dentro y fuera de cancha. El teutón, de 29 años, se desafió a sí mismo pero también se involucró a generar consciencia social. No hace mucho, creó una fundación que ayuda a niños de temprana edad a combatir la enfermedad.

«‘Es imposible pensar en el deporte profesional, deberá conformarse con llevar un vida normal’, me decían los médicos», contó Zverev sobre aquellos primeros duros momentos.

Contra viento y marea, el actual N°2 del mundo desafió las leyes de la medicina y se focalizó en su gran objetivo: ser un atleta de alto rendimiento. Ello contempla todo tipo de cuidados, se imaginarán. Hasta incluso, aplicación de inyecciones en pleno partido, como se lo puede apreciar en los cambios de lado.

Sí, el alemán lleva en su raquetero un monitor de glucosa y, cuando es necesario, se inyecta insulina. Obviamente, con el debido permiso de la ATP y una exención terapéutica de la WADA. Aunque, en el Abierto de Francia de 2023, los organizadores le dijeron que no se inyectara en la pista, que era raro.

Él dijo: «Si no lo hago, mi vida correrá peligro».

La determinación y férrea dedicación lo premiaron. De su generación, Zverev es uno de los más exitosos jugadores. Solo había una deuda pendiente, la cual ya quedó saldada. ¿Ser N°1 del mundo? Difícil, pero no imposible.


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