River despidió a Marcelo Gallardo con una victoria: 3-1 ante Banfield en el Monumental
Todos los pronósticos se cumplieron en la despedida de Marcelo Gallardo. En un Monumental a pleno, la gente dio un claro mensaje con constantes ovaciones al DT y mucha bronca con gran parte del plantel. Antes, durante y en el final del partido, los más grandes y especialmente aquellos que llegaron como refuerzos, escucharon el clásico “jugadores…..”
Así se jugó River-Banfield y la historia terminó con una merecida victoria del local, por 3-1. Así, quedaron a tras los duros golpes ante Tigre, Vélez y Argentinos, y el Millonario se acomodó en la zona de clasificación de la Liga Profesional.
Al grito de “Muñeco, Muñeco…”, Gallardo recibió una estridente ovación cuando ingresó al campo de juego. Las 80.000 almas que colmaron el estadio se hicieron escuchar y la movida tuvo un capítulo IIdespués del gol de Martínez Quarta,
Sin embrago, los jugadores fueron el blanco de los cantos en contra y hasta algunos insultos. Excepto los juveniles (Santiago Beltrán, Facundo González, Ian Subiabre y Joaquín Freitas), todos los jugadores fueron silbados. Algunos de ellos en menor medida, como Gonzalo Montiel o Tomás Galván, y otros a gran escala, como fue el caso de Sebastián Driussi, Paulo Díaz, Marcos Acuña, Kevin Castaño, Matías Viña, Facundo Colidio y Maxi Salas (el más reprobado).
Superior en el juego, pero 1-1 al descanso
Así, en ese clima se disputó el encuentro y el Millonario fue superior en el arranque. Con Galván en buen nivel (estrelló un tiro en el palo) y buenas apariciones de los pibes Subiabre y Freitas, mereció la diferencia y la logró con un cabezazo de su capitán.
Sin embargo, el Taladro emparejó las acciones, se animó, siempre preocupó con su dupla delantera y por esa vía llegó el 1-1. Pase de Perrotta, gol de Méndez, revisión de VAR y confirmación. Esta situación no hizo más que aumentar el tono de los silbidos hacia los jugadores, camino al vestuario.
Driussi madrugó, todo se acomodó
River tardó apenas 40 segundos para volver a pasar al frente y ese gol de Seba Driussi llevó calma al Monumental. El equipo se acomodó rápido, Galván siguió en un nivel muy alto, los otros se contagiaron y llegó el tercero, por intermedio del pibe Freitas. Esta vez el Taladro sintió el impacto y ya no tuvo reacción como en el primer tiempo. Los cambios no le dieron resultado y el Millo mostró muy buenos pasajes de fútbol.
Sobre el final de la noche, el público ya no cargó contra los jugadores y cada vez que pudo, ovacionó al Muñeco. Así se cerró su segundo ciclo en el club de sus amores y ahora es tiempo de confirmar al sucesor.
Todos los caminos conducen a Chacho Coudet, quien tiene banca del hincha y tendrá la misión de acomodar las fichas. Si vio el partido de anoche, se dará cuenta que hay una buena base de juveniles y que deberá trabajar con los más grandes, que claramente fueron marcados como los responsables de la salida de Napoleón.
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