Dólares del FMI y récord de reservas: por qué el Gobierno admite que la «motosierra» llegó a su límite

Mientras el Banco Central supera los 47.900 millones de dólares gracias al acuerdo internacional, el equipo económico reconoció que el recorte del gasto público no tiene más margen. Las alertas para el consumo y el estallido de las tarjetas de crédito.

Por Redacción

Luis Caputo, Ministro de economía de la Nación. (foto: gentileza)

El escenario económico argentino cierra mayo con un fuerte contraste. Mientras el Banco Central celebra un récord de reservas impulsado por los dólares del FMI, el Gobierno admite que la «motosierra» y el ajuste del Estado llegaron a su límite. En la calle, esta tensión macroeconómica golpea directo al bolsillo: la caída del consumo masivo aceleró la morosidad y desató una crisis en el pago de las tarjetas de crédito.

El periodista y analista especializado en economía, Pablo Wende, desmenuzó esta compleja desconexión entre la macroeconomía y la vida cotidiana durante su columna en Río Negro Radio. En su diagnóstico, trazó un mapa detallado sobre las exigencias de deuda para el próximo año, el fin de la etapa del ajuste puro y los planes de rescate bancario para evitar una exclusión masiva de clientes del circuito formal.

Récord de reservas en la era Milei: el impacto del FMI


La macroeconomía muestra cifras que el oficialismo exhibe como un triunfo de gestión. Tras la aprobación del directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el rápido desembolso de 1.000 millones de dólares, sumado a las compras sostenidas de divisas, el Banco Central cerró con reservas brutas en torno a los 47.900 millones de dólares. Se trata del máximo registro del actual Gobierno, alcanzando volúmenes que no se veían desde 2019.

Este colchón financiero, producto de mantener el déficit cero y no emitir para financiar al Tesoro, es vital para el mediano plazo. En 2027, un año atravesado por las elecciones presidenciales, el país enfrentará vencimientos de deuda por 32.000 millones de dólares. «El Fondo dice: Argentina necesita acumular reservas todo lo que pueda porque después me tienen que pagar a mí», graficó Wende, recordando que solo al organismo internacional habrá que girarle 7.800 millones el próximo año.

Para poder volver a los mercados internacionales y refinanciar esos montos, el especialista indicó que el riesgo país —hoy estancado cerca de los 500 puntos— necesita perforar la barrera de los 400 puntos para lograr tasas de interés de un dígito.

El fin de la «motosierra»: de qué depende ahora el superávit


Sin embargo, frente a la euforia por los dólares, el analista dejó una advertencia crucial sobre el rumbo de la gestión fiscal. Haciéndose eco de las recientes declaraciones del ministro de Economía, Luis Caputo, confirmó que el ajuste del gasto público tocó su piso y ya no hay espacio para seguir pasando la «motosierra» sin afectar partidas de extrema sensibilidad social.

«Ya no podés seguir ajustando con una economía que cae o con una recaudación que cae. La motosierra ya actuó bastante a fondo; lo que va a generar el superávit fiscal ahora es que la economía crezca», sentenció Wende. El desafío inmediato para sostener la credibilidad del plan económico, y mantener el nivel de apoyo social de cara a las urnas, será demostrar que la estabilización cambiaria puede derramar hacia la actividad productiva.

Tarjetas en rojo y morosidad histórica: la cara del ajuste


Mientras la reactivación se hace esperar, los indicadores microeconómicos reflejan el impacto del reordenamiento de los últimos meses. La morosidad general del sistema financiero saltó del histórico 3% a ubicarse por encima del 12%, un nivel que no se registraba desde la salida de la convertibilidad. La situación es aún más dramática en las billeteras virtuales (Fintech), donde la mora trepa al 25%.

El mayor peligro radica en las deudas por consumo diario. «El peor negocio del mundo es no pagar la tarjeta», advirtió el especialista. Actualmente, al sumar gastos y penalidades por no cubrir el pago mínimo, el Costo Financiero Total (CFT) supera holgadamente el 120%, una cifra impagable frente a una inflación proyectada a la baja.

Frente a esta escalada de incobrables, los bancos privados y la banca pública comenzaron a ofrecer planes de rescate. Las entidades están proponiendo refinanciaciones de hasta 72 meses (seis años) con tasas atenuadas del 35% al 65%. El objetivo del sistema no es regalar el dinero, sino evitar que millones de argentinos queden inhabilitados en centrales de riesgo como el Veraz, lo que destruiría por completo sus posibilidades de volver a consumir a crédito en el futuro.

Escuchá a Pablo Wende en Río Negro Radio



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