La «lluvia de dólares» y el dilema del peso fuerte: por qué el Gobierno mantiene el cepo pese a la acumulación de reservas
Argentina transita un cambio estructural con un ingreso de divisas superior al esperado, impulsado por el agro, la energía y el crédito provincial. Sin embargo, la persistente dolarización de los ahorristas —que compraron US$8.100 millones en el primer trimestre— obliga a mantener las restricciones cambiarias ante la incertidumbre política de 2027.
El panorama económico de 2026 marca un quiebre respecto a la escasez crónica de divisas que afectó al país en años anteriores. De la sequía de 2023, que restó US$20.000 millones, se ha pasado a una «lluvia de dólares» que, según estimaciones actuales, superará en US$10.000 millones las proyecciones iniciales de fines del año pasado.
Este fenómeno se apoya en una cosecha favorable, un superávit energético creciente —favorecido por la suba del precio del petróleo— y el regreso de las provincias al mercado de deuda. En este escenario, el analista económico Pablo Wende, en su columna por Río Negro Radio, destacó que el Banco Central ya compró US$6.500 millones en lo que va del año y podría alcanzar un techo de US$17.000 millones hacia el cierre del ejercicio.
El peso se aprecia y Argentina se encarece
Uno de los datos más salientes del primer cuatrimestre es la apreciación del peso, que se fortaleció un 12% en términos reales. Esta situación volvió a encarecer el costo de vida en moneda dura, generando comparaciones sobre precios locales que superan a los de ciudades europeas.
No obstante, el análisis técnico sugiere que este «atraso» cambiario aún no ha golpeado la competitividad externa. «No hay evidencia de que esta apreciación haya tenido consecuencias negativas: las exportaciones suben al ritmo del 30% y la cuenta corriente está equilibrada», analizó el especialista. Para Wende, el problema central no es el tipo de cambio, sino el bajo poder adquisitivo de los salarios, que sufren el rigor de una economía cara para los bolsillos locales.
Ahorristas: el peor negocio fue el más elegido
Pese a que el dólar cayó nominalmente un 5% en marzo y que invertir en pesos (plazo fijo o bonos CER) dejó ganancias del 20% en dólares, los argentinos mantienen su sesgo histórico hacia la divisa estadounidense. Solo en marzo, el público compró US$2.500 millones, acumulando US$8.100 millones en el primer trimestre del año.
Esta conducta es la que, según el análisis, frena la apertura total de las restricciones cambiarias. «El Gobierno se resiste a eliminar el cepo porque la dolarización se mantiene alta. Si se extrapolara esta cifra, el público podría demandar hasta US$35.000 millones en el año«, advirtió el columnista. Esta demanda, sumada a la incertidumbre electoral por las presidenciales de 2027, vuelve la liberación del mercado una apuesta de alto riesgo para la estabilidad lograda.
Corrupción y apertura comercial
La columna también abordó el escándalo en el Ministerio de Economía tras el despido de Carlos Frugoni, secretario de Coordinación de Infraestructura, a quien se le descubrieron siete propiedades no declaradas en Palm Beach, Florida. Wende calificó la situación como «una cosa de locos», señalando la dificultad de justificar ese patrimonio para un funcionario de carrera y la evasión detectada mediante sociedades en el exterior.
Finalmente, se analizó el fenómeno de marcas internacionales como Miniso o Decathlon, que están reactivando zonas comerciales como la calle Florida en Buenos Aires. La llegada de estos locales con precios competitivos —muchos de ellos importando directamente de China— demuestra que, a pesar de la crisis de consumo, la demanda aparece cuando los valores se ajustan a la realidad de los sueldos locales.
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