El sueño y el legado de Martin Luther King

A 50 años del crimen del líder de los derechos civiles, el matrimonio igualitario es una de las consecuencias de su acción.

Por Redacción

Al final de su vida, Martin Luther King Jr. lamentó que su sueño se hubiera “convertido en una pesadilla”. Cuando un disparo acabó con su vida mientras estaba en el balcón de un motel en Memphis, el 4 de abril de 1968, el ícono de la lucha pacífica por los derechos civiles en EE.UU., era, con 39 años, un hombre agotado.

“Quedó congelado en el tiempo, no como el hombre que era en 1968 sino por su imagen en agosto de 1963, cuando dio su discurso de ‘Yo tengo un sueño’”.

“Es fácil para los estadounidenses olvidar cuán polarizadora era la figura de King en la década de 1960”, dice David Farber, profesor de historia de la Universidad de Kansas.

“Se había convertido en una figura realmente radical en Estados Unidos, un oponente declarado de la política exterior estadounidense, que exigía justicia no solo para los afroestadounidenses sino para todos los pobres estadounidenses”, agrega.

Jason Sokol, profesor de la Universidad de Búfalo, dijo que “King imaginaba que otro mundo era posible fundamentándose en la justicia económica, política y racial, cosas relacionadas con buena educación, vivienda decente, buenos trabajos”.

Al encabezar el movimiento por los derechos cívicos, Sokol dice que King “se refería al mundo entero y no solo a los negros”, y “en muchos sentidos, tuvo éxito más allá de lo que podía imaginar”, mencionando el matrimonio igualitario, un presidente negro en Estados Unidos y los derechos de las mujeres.

“Creo que el bien temporalmente derrotado es más fuerte que el mal triunfante. La verdad desarmada tiene la última palabra”.

Discurso de Luther King, del 4 de febrero de 1968.

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“Creo que el bien temporalmente derrotado es más fuerte que el mal triunfante. La verdad desarmada tiene la última palabra”.

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