El gas del Cono Sur permitiría sustituir el 100% de las importaciones de urea con producción regional competitiva
La región importa el 92% de los fertilizantes nitrogenados que consume, pero el gas de Vaca Muerta y del presal brasileño podría impulsar una producción regional capaz de reemplazar las compras externas de urea, con inversiones por unos US$15.000 millones.
OLACDE y CAF presentaron en Montevideo los resultados de la Fase VI del Proyecto Regional de Integración Gasífera del MERCOSUR y Chile, que en esta etapa puso el foco en el desarrollo de un mercado regional de fertilizantes. La región importa el 92% de los fertilizantes nitrogenados que consume y cerca de 10 millones de toneladas anuales de urea, por aproximadamente US$ 4.000 millones, en un escenario de creciente disponibilidad de gas de Vaca Muerta y del presal brasileño.
La Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE) y CAF –Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe–, con el apoyo de la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI) y del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), realizaron en Montevideo el encuentro “Integración Gasífera MERCOSUR + Chile. Vectores alternativos para la integración gasífera regional: Fertilizantes”, que reunió a autoridades, organismos regionales e internacionales, empresas y especialistas de los sectores energético y agropecuario.
Durante la apertura, Guido Maiulini, Jefe de Asesoría Estratégica de OLACDE, señaló: “El escenario global cambió y la región necesita responder con pragmatismo. América Latina cuenta con enormes recursos energéticos, alimentarios y humanos, y con capacidades públicas y privadas para transformarlos en desarrollo. El desafío es construir soluciones colectivas que articulen energía, agro, infraestructura y comercio, y nos permitan aprovechar esas oportunidades en beneficio de nuestros países y sus ciudadanos”.
Por su parte, Sergio Abreu, Secretario General de ALADI, destacó: “La integración energética debe formar parte de una visión estratégica de mediano y largo plazo, por encima de los ciclos de gobierno. Tenemos que aprender a trabajar en conjunto entre países, sectores productivos, organismos regionales y organismos de financiamiento para aprovechar la complementariedad de nuestros recursos y traducirla en mayor productividad y competitividad para la región”.
El encuentro completo puede verse en:
https://www.youtube.com/live/rG-XNzyRPus?si=CaPkTM16Gp6z4n2k .
Asimismo, Arianna Spinelli, Directora Nacional de Energía del Ministerio de Industria, Energía y Minería de Uruguay, señaló: “El desafío ya no es solamente pensar cuánto gas tenemos, cuánto consumimos o cómo podemos transportarlo, sino qué actividades económicas podemos generar a partir de esa disponibilidad, qué industrias podemos desarrollar y qué valor podemos agregar. Este proyecto comenzó preguntándose cómo integrar nuestros sistemas energéticos; hoy podemos empezar a preguntarnos qué podemos hacer con esa integración”.
En tanto, Mercedes Pedreira, Ejecutiva de la Dirección de Integración, Comercio e Inversiones de CAF, sostuvo: “Desde CAF entendemos la integración como una herramienta concreta para promover el desarrollo. Iniciativas como esta contribuyen a construir una visión común y a articular recursos, capacidades y mercados en torno a objetivos compartidos. Ese es el tipo de integración que buscamos acompañar”.

Finalmente, Edgar Chacón Rodríguez, Representante Internacional del IICA, afirmó: “La seguridad alimentaria es el denominador común de este esfuerzo. Para el IICA es fundamental que estas iniciativas no queden solamente en el papel, sino que lleguen al campo.
Los costos de producción terminan trasladándose al consumidor final y es allí donde debemos atender la problemática”.
A continuación, OLACDE presentó los resultados de la Fase VI del Proyecto Regional de Integración Gasífera del MERCOSUR y Chile, dedicada a analizar las alternativas para transformar la creciente disponibilidad regional de gas natural en una mayor producción de fertilizantes, reducir la dependencia de importaciones y abastecer la demanda del agro del Cono Sur.
En 2025, los países del MERCOSUR y Chile consumieron 21,4 millones de toneladas de fertilizantes nitrogenados y produjeron apenas 1,8 millones. El 92% de la demanda fue abastecida mediante importaciones, por un valor de US$ 6.513 millones.
La dependencia es especialmente significativa en la urea, principal fuente de nitrógeno para la agricultura regional: las importaciones rondan los 10 millones de toneladas anuales, por aproximadamente US$ 4.000 millones.
La disponibilidad de este insumo resulta estratégica para una región que exporta más de US$ 250.000 millones anuales en productos de base agraria. Ante esta elevada dependencia externa, los resultados muestran que los recursos gasíferos disponibles permitirían sustituir el 100% de las importaciones de urea con producción regional competitiva.
Alcanzar ese volumen requeriría una demanda incremental de gas natural de aproximadamente 12 millones de metros cúbicos diarios e inversiones cercanas a US$ 15.000 millones. Esta perspectiva se sustenta en la creciente disponibilidad de gas del Cono Sur.
Vaca Muerta y el presal brasileño pueden sostener una expansión significativa de la producción de fertilizantes, una industria en la que el precio y la disponibilidad del gas representan una parte determinante de la competitividad.
A esta disponibilidad de recursos se suma la capacidad industrial existente y proyectada: la región cuenta actualmente con 4,5 millones de toneladas de capacidad instalada, utilizada en un 39% durante 2025, mientras cuatro proyectos en curso o en estudio podrían incorporar alrededor de 5 millones de toneladas anuales de nueva capacidad. Aun con la concreción de esos proyectos, la demanda de los mercados regionales permitiría duplicar esa nueva capacidad.
El estudio muestra, además, que la producción regional podría alcanzar costos competitivos frente a las importaciones de urea extra-regionales. Una planta nueva con capacidad para producir un millón de toneladas anuales requiere aproximadamente 1,7 millones de metros cúbicos diarios de gas.
Bajo los supuestos analizados, el costo de producción se mantendría por debajo de los costos de importación observados durante los últimos cinco años con valores de abastecimiento de gas en planta de hasta US$14 por MMBTU.
La localización de la nueva capacidad industrial constituye otro de los factores centrales. El gas puede transportarse hacia plantas próximas a los principales mercados consumidores o transformarse en urea cerca de las cuencas y trasladar luego el fertilizante.
Los resultados apuntan a diversificar la localización de las plantas para evitar la saturación de corredores logísticos y optimizar el equilibrio entre la cercanía a los yacimientos y a los mercados de destino.
Las condiciones para ampliar la producción y el abastecimiento presentan particularidades en cada país. En Argentina, el desarrollo de Vaca Muerta habilitó dos proyectos que podrían sumar 3,5 millones de toneladas anuales de capacidad de urea, suficientes para sustituir las actuales importaciones del país y generar mayores volúmenes para otros mercados.
Brasil, por su parte, concentra cerca del 80% del consumo regional y constituye el principal mercado potencial para nueva producción, al tiempo que la disponibilidad del presal y la reactivación de plantas de Petrobras abren perspectivas para recuperar capacidad productiva doméstica. Bolivia constituye una experiencia concreta de transformación del gas en fertilizantes para el mercado regional.
Desde la puesta en marcha de Bulo Bulo, el país sustituyó prácticamente todas sus importaciones de urea y pasó a exportar entre 200.000 y 500.000 toneladas anuales, principalmente a países vecinos. En 2025, esa planta abasteció el 85% de la urea consumida por Paraguay.
El potencial de una mayor producción regional se extiende también a mercados de menor escala y elevada dependencia externa. Uruguay, donde la agricultura de altos rendimientos y las pasturas intensivas sostienen una fuerte demanda de nitrógeno, utiliza urea para cerca del 60% de su consumo aparente de fertilizantes nitrogenados.
Chile depende mayormente de urea importada para abastecer su agricultura, mientras Paraguay combina el abastecimiento regional desde Bolivia con un mercado en rápida expansión. La sustitución de importaciones de urea permitiría destinar una mayor proporción de los recursos gasíferos del Cono Sur a la producción regional de bienes de mayor valor agregado.
El desarrollo de nueva capacidad productiva podría dinamizar inversiones, generar empleo, reducir costos logísticos y monetizar recursos gasíferos, al tiempo que fortalecería la seguridad alimentaria y productiva del agro, uno de los sectores más relevantes de la estructura productiva regional.
Tras la presentación, el panel “Perspectivas para la producción de fertilizantes en la región” reunió a representantes de Petrobras Fertilizantes, Pampa Energía y APLA para abordar las posibilidades de expansión de la producción, los proyectos existentes, la disponibilidad de gas natural, la infraestructura, la logística y las condiciones necesarias para movilizar nuevas inversiones. La sesión fue moderada por Christian Leroux Cazaubon, Subsecretario del Espacio de Libre Comercio de ALADI.
El segundo panel, “El agro en el MERCOSUR: perspectivas de crecimiento y rol de los fertilizantes”, contó con representantes de IICA, CAF, Embrapa e IF Ingeniería en Fertilizantes y estuvo moderado por Arianna Spinelli, Directora Nacional de Energía de Uruguay.
El intercambio abordó las perspectivas de crecimiento del sector agropecuario regional, la evolución de la demanda de fertilizantes y el papel de estos insumos en la productividad, la competitividad y la seguridad alimentaria.
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