Encargados por Venezuela y olvidados en Argentina: cuáles son los buques que están varados hace 14 años en el país
Se trata de dos barcos que nacieron como un símbolo de la "hermandad latinoamericana". Fueron encargados por la petrolera estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), pero la iniciativa se diluyó y hace más de una década que se encuentran varados en Buenos Aires.
En Argentina reflotó la historia de los buques que están varados hace más de una década en Buenos Aires. Se trata de dos barcos enormes que formaban parte de una negociación con la Venezuela de Hugo Chávez y que quedó detenida en el tiempo.
Cuáles son los buques que están varados hace 14 años en el país
Las miles de toneladas de acero que están bajo el sol hace 14 años nacieron como un símbolo de la «hermandad latinoamericana», pero terminó convirtiéndose en un dolor de cabeza burocrático y financiero.
Se trata de los buques Eva Perón y Juana Azurduy, encargados por Venezuela al Astillero Río Santiago (ARS) en Argentina.
El buque Eva Perón comenzó a construirse en 2007 y estuvo «listo» en 2012. En aquel entonces, la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner encabezó un acto multitudinario para su botadura.
El barco fue lanzado al agua, pero era básicamente una «cáscara de acero«. No tenía terminados los interiores, ni los sistemas de navegación, y los pagos de Venezuela se volvieron irregulares a medida que PDVSA entraba en crisis. Pese a su avance, según fuentes oficiales, nunca fue entregado.
El Eva Perón cuenta con un tamaño aproximado de 183 metros, pero hasta el momento no está habilitado para navegación comercial.
Por su parte, el Juana Azurduy se anunció en 2004. Mientras el Eva Perón flotaba vacío en el muelle, su hermano, el Juana Azurduy, quedó atrapado en la grada de construcción (la rampa de lanzamiento). Al día de hoy, sigue ahí, bloqueando el espacio para otros proyectos y acumulando óxido.
A finales de 2023 y principios de 2024, hubo intentos de reactivar la entrega para saldar deudas, pero la situación política actual entre los gobiernos de Argentina y Venezuela ha enfriado cualquier avance diplomático.
Los barcos son tan grandes que su presencia es una parte fija del paisaje de la zona de Ensenada; para muchos trabajadores del astillero, son tomados casi como un monumento.
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