Frenética actividad en la recta final de la campaña
Obama y McCain se cruzaron en varios estados cruciales, a la caza de indecisos. Doce millones ya votaron por correo, la mayoría por demócratas. La crisis es clave.
WASHINGTON (AFP) – Los candidatos a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama y John McCain, entraron ayer en la cuenta regresiva para las elecciones del 4 de noviembre con un gran despliegue de medios y un recorrido incesante por los estados donde se decidirá el resultado.
Ambos aspirantes a la Casa Blanca hicieron campaña bajo la lluvia en Pensylvania (este), donde se presentaron, a veces con discursos muy similares, como el candidato de la clase media. Obama y McCain están destinados a cruzarse cada vez más en esta última semana de campaña, puesto que son apenas media docena de estados los que decidirán el resultado final.
McCain y su compañera de fórmula Sarah Palin se mostraron unidos en un mitin en la localidad de Hershey. Fue su primera aparición juntos desde que surgieron versiones de un conflicto entre facciones de los candidatos a presidente y vicepresidente. «Cuando dos inconformistas se unen no siempre coinciden en todo pero eso es muy divertido», dijo McCain sobre su relación con Palin, antes de volver a retratar a Obama como un izquierdista que conspira con subir los impuestos.
«El senador Obama quiere ser redistribucionista en jefe, yo quiero ser comandante en jefe», dijo McCain. «El senador Obama quiere diseminar la riqueza, yo quiero crear riqueza. El senador Obama quiere castigar a los exitosos, yo quiero que todos sean exitosos». «Recortaremos impuestos para mantener los negocios estadounidenses en Estados Unidos», aseguró por su parte Palin.
Obama prometió lo mismo en sus actos de campaña. «Recortaremos impuestos para que las compañías se queden en Estados Unidos», aseguró.
El demócrata marcó sin embargo sus diferencias al recordar que McCain se alineó durante años con la mayoría de iniciativas económicas del impopular presidente George W. Bush. «Ahora, en los últimos días de esta campaña, mi oponente trata de tomar distancia del presidente al que apoyó fielmente el 90% de las veces (en las votaciones del Senado)», dijo el demócrata ante 9.000 seguidores que lo acompañaron bajo la lluvia en la localidad de Chester. Obama protagonizará hoy un anuncio televisivo de nada menos que 30 minutos, en horas de máxima audiencia.
Su campaña también está difundiendo desde ayer tres anuncios en los cuales Obama pide en español el voto, otra novedad histórica, según aseguran sus partidarios. McCain, mucho más corto en recursos, cuenta con cruzar el país de forma incesante hasta el final de la campaña.
Más de 12 millones de estadounidenses ya habían votado anticipadamente ayer, la mayoría por el candidato demócrata, según datos de Michael McDonald, profesor de ciencias políticas en la universidad George Mason (Virginia). Con una crisis económica galopante, el mensaje de Obama parece calar no solamente en el electorado negro, sino también en el de origen latinoamericano e incluso en los votantes rurales, atemorizados por la caída de los precios agrícolas. La confianza de los consumidores estadounidenses se hundió en octubre hasta los 38,0 puntos, tras haber alcanzado 61,4 puntos en setiembre, el peor desde 1967.