Dolli Irigoyen y una larga historia de afecto con la Fiesta del Chef Patagónico

La madrina del mega evento gastronómico neuquino comparte los recuerdos y afectos que le despierta cada viaje a la villa Pehuenia Moquehue.

Por Redacción

Cada año, cuando llega a la cordillera neuquina, Dolli Irigoyen vuelve a sentirse como en casa. Referente de la gastronomía nacional y madrina histórica de la Fiesta Nacional del Chef Patagónico, en villa Pehuenia Moquehue, mantiene desde hace años una relación entrañable con la posada La Escondida, donde se aloja cada vez que participa del encuentro. Allí, entre charlas, paisajes y afectos, encuentra ese clima familiar que tanto disfruta cuando visita la región.

Dolli Irigoyen con Mauricio Couly en la Fiesta del Chef Patagónico.

“Para mí es un placer cada año ir a Villa Pehuenia Moquehue”, cuenta. Ha sido parte de casi todas las ediciones del festival -solo faltó una por cuestiones de salud- y asegura haberlo visto nacer, crecer y consolidarse como uno de los encuentros gastronómicos más importantes de la Patagonia. Cada llegada es un reencuentro con chefs, productores y amigos que la reciben con café, chocolate y la calidez característica de la comunidad.

La experiencia también tiene su costado familiar. Cuando viaja acompañada por sus nietos, no falta el paseo por el lago Aluminé para disfrutar del paisaje. “La verdad es que la paso muy bien”, resume, y confiesa entre risas que siempre lleva la valija vacía para regresar cargada de dulces, productos regionales y regalos que le acercan los productores locales, protagonistas de un patio gastronómico que crece año tras año.

Desde hace años se aloja en la posada La Escondida, donde encuentra el clima familiar que la acompaña cada vez que regresa a Villa Pehuenia Moquehue.

En esta nueva edición, la madrina histórica del evento volverá a subirse al escenario para compartir su conocimiento. Está desarrollando una clase magistral centrada en el piñón, fruto emblemático de la zona, con preparaciones que podrían incluir cordero patagónico con crema de piñones, un risotto de quinoa o algún postre con identidad regional. “Compartir y apoyar a los cocineros locales es muy importante, así que yo lo disfruto mucho”, asegura.

La cita será el sábado 2 de mayo, a las 19h (en el auditorio de clases magistrales de cocina) cuando Dolly vuelva a desplegar su experiencia y cercanía en una clase que, como ella misma define, siempre resulta amena, entretenida y profundamente compartida. Una presencia que es parte importante de la historia del festival y que, edición tras edición, sigue sumando sabor y afecto a la cocina patagónica.

Dolli, que nació en Las Heras, provincia de Buenos Aires, aún tiene su casa allí, “donde van mis hijos y nietos”.

“Las Heras es mi lugar en el mundo, es donde me siento bien y cocino para la familia”, afirma siempre.

Si bien en su familia de origen eran seis, en distintas entrevistas compartió que “en casa todas las noches se juntaban 10 ó 12 personas. Venían los amigos de mis hermanos y se terminaban quedando a cenar y la que cocinaba era yo”.

“Lo más lindo de Las Heras fue pasar tiempo con mi abuela y mi abuelo maternos, que eran seres increíbles. Ella era italiana y él era francés, fotógrafo y maquinista de ferrocarril. Además, era un gran agricultor. Tenía una huerta y yo aprendí de la importancia de los alimentos porque veía a mi abuelo trabajando en la huerta y a mi abuela convirtiendo todo eso en dulces, conservas para todo el año, los animales, los huevos. Lo único que se compraba era el pan”, ha dicho.

Para concluir: “mi abuela me cocina la enseñó de la recuperación. Ella no tiraba nada, recuperaba todo. Hacía 6 ó 7 platos que era todo reciclado, era la cocina de la inmigración, la cocina de la pobreza”.

Los chefs Pablo Buzzo, Sebastián Mazzuchelli y Juan Solorza siempre dicen: ¨qué sería de esta fiesta sin Dolli”.

Bueno, Dolli está a horas de llegar a la villa Pehuenia Moquehue.

Vanina Martínez, gerenta de La Escondida, dice a “Yo Como”: “ya está su suite lista para que llegue, descanse e intervenga en la fiesta”.

«Vivo en la villa desde hace 21 años y soy gerente de la posada desde 2008. Desde los comienzos de esta fiesta, la posada fue la anfitriona de las celebridades, recibiendo cada año a Dolli y todos los cheff que la acompañaron. En nuestra cocina preparan la mise en place de sus magistrales clases , realizan notas en los livings y disfrutan de la propuesta de «Casa grande», nuestro restaurante», comenta Vanina.

Dos o tres ediciones atrás, el editor de “Yo Como”, que se alojaba en el mismo lugar, vio llegar a Dolli después de haber dado su clase magistral en el auditorio repleto de gente y preguntar: ¨¿tendrán una sopa para servirme?”.

Pasó a su suite y a los minutos, en el restaurante de La Escondida, tenía servida en la mesa el plato reparador que necesitaba la madrina de la Fiesta del Chef Patagónico.

Escenas del comedor de La Escondida


Comentarios

Exit mobile version