Piedra del Águila: la chef Candela Yañez recrea el sushi con truchas locales, versión que es furor

Le gusta la pesca y la cocina de autor a esta egresada de la Escuela de Cocineros Patagónicos. Ama su pueblo. Comparte sus desafíos e ilusiones.

Por Gladis Gutiérrez

Candela Yañez tiene 26 años y una certeza: el mejor producto del mundo está en su casa. Oriunda de Piedra del Águila, esta joven chef decidió que su camino en la gastronomía no estaría marcado por el salmón, sino por la riqueza de las aguas patagónicas. Egresada de la Escuela de Cocineros Patagónicos de Neuquén, Candela transformó una pasión de la infancia en un modelo de negocio que hoy es furor en la región.
“Pesco desde chica, siempre íbamos al lago. En ese entonces era un hobby, un momento compartido”, recuerda. Sin embargo, con el título de chef en mano, la mirada cambió. Sacó su permiso de pesca y empezó a ver en cada captura una oportunidad culinaria. Lo que empezó con empanadas y sorrentinos de trucha caseros, pronto evolucionó hacia un desafío mayor: el sushi.

Trato de que mi producto no sea solo para unos pocos; quiero que lo consuman todos. El salmón es lo tradicional, pero la trucha que tenemos en Piedra del Águila es un producto tremendo, de una calidad superior.

Candela Yañez, chef egresada de la Escuela de Cocineros Patagónicos

Candela Yañez, 26 años, chef, oriunda de Piedra del Águila. El sushi de trucha es lo suyo.

Investigación y «boom» local

Para Candela, no se trataba solo de cocinar, sino de garantizar excelencia. Antes de lanzarse de lleno, realizó un informe técnico sobre seguridad e higiene para confirmar que la trucha de Piedra del Águila fuera apta para consumo crudo. El resultado fue un «sí» rotundo que cambió su carrera. “Después de una nota en el diario, me llamaron desde la piscicultura local para ofrecerme trabajar con sus piezas. Como soy de acá y hay pocos emprendimientos que usen este producto, ese fue mi verdadero boom”, cuenta con entusiasmo.
Hoy, su trabajo es un puente entre la producción de la empresa Idris y la mesa de los comensales. Ser una de las tres emprendedoras que potencian este recurso local la llena de orgullo, pero también de responsabilidad.

Candela Yañez sueña con tener su local propio en Piedra del Águila.

Identidad en cada pieza

Aunque su emprendimiento nació hace cuatro años en Neuquén capital, el corazón de Candela siempre vuelve a su pueblo. Su especialidad es el sushi de autor, donde la trucha es la protagonista indiscutida. “Trato de que mi producto no sea solo para unos pocos; quiero que lo consuman todos. El salmón es lo tradicional, pero la trucha que tenemos en Piedra es un producto tremendo, de una calidad superior”, explica.
Su dinámica es intensa. En cada evento, Candela desembarca con sus cuchillos, sus tablas y la materia prima más fresca. Aunque suele trabajar sola en la producción diaria, cuando la demanda crece, convoca a su «equipo de hierro»: sus hermanos y amigos de confianza.

Candela en una intervención gastronómica pública, recientemente.

El sueño del local propio

El crecimiento no se detiene. Hace un año, Candela dio un paso clave al comprar un carro gastronómico que actualmente está terminando de equipar. Su objetivo es instalarse definitivamente en Piedra del Águila. “Lo estoy armando porque en el pueblo no hay ningún local de sushi. Quiero que la gente pueda disfrutar esto acá”, comenta la chef, quien busca que su cocina sea también una forma de promocionar el turismo y los sabores de su localidad.
A pesar de que hoy el tiempo para pescar por placer escasea, Candela no pierde el vínculo con el agua. Cada vez que necesita recargar energías, vuelve a la margen del río. Allí, donde todo empezó con una caña y un sueño, hoy se cocina el futuro de la gastronomía regional.

En una clase pública: «quiero que todo el mundo consuma mis sushis de trucha», dice.


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