Causa Escuelita: lo torturaron en Gendarmería por llevar folletos religiosos
Hoy se escuchó un desgarrador testimonio de la tortura padecida en Gendarmería durante la dictadura, de un testigo acusado de adherir a los Testigos de Jehová cuando tenía 24 años. Trabajaba en un galpón de empaque de Cervantes.
«El colectivo se fue en el paso Tromen y a nosotros nos dejaron abajo. Nos vendaron y nos llevaron a Junín de los Andes», dijo Carlos Molinez, al momento de declarar en el juicio que se lleva a cabo en Neuquén por los delitos cometidos durante la dictadura. Tenía 23 ó 24 años en 1977, cuando volvió a Roca destrozado por los golpes, patadas y los interrogatorios con sumersión en agua sucia.
La justicia de la dictadura le inició una causa por «introducción de bibliografía prohibida». Según explicó, salió de vacaciones con un compañero de trabajo en el galpón en Stefenelli y al regreso, en junio, en el paso fronterizo, Gendarmería los hizo bajar.
Sin explicaciones lo llevaron a Junín y a San Martín de los Andes. «Siempre eran Gendarmes», dijo cuando se le consultó quiénes lo tenían cautivo. Detalló que perdió parte de la dentadura a los golpes, tenía lastimaduras en la cabeza y le quebraron varios dedos durante los interrogatorios.
En una oportunidad lo sumergieron en agua fría y de mal olor. «También tragué de esa agua», dijo con amargura. «Estaba sucia y yo siempre con la misma ropa, durante meses. Menos mal que no me resfrié», acotó como buscando un poco de conversación ante el Tribunal.

La persona con la que fue detenido, Omar Gallego, falleció. Durante varias preguntas Molinez explicó que las torturas siempre fueron cuando estaba atado y con los ojos vendados.
Cuestionó que perdió todo lo que llevaba para su familia al regreso del viaje y explicó que en Chile había estado en casas de personas que eran Testigos de Jehová. «La dueña de casa me puso un tratado en la valija, para que leyera. Gallego iba hasta Angol, yo estuve en Concepción, donde conocí muchas personas que eran Testigo de Jehová», detalló.
Con Gallego, los ataron durante un largo tiempo a un mástil de una escuela, en un día nevado, hasta que se les doblaron las rodillas, desde temprano que entraron los niños hasta pasada la tarde. «Todo eso que me hicieron, lo hicieron los gendarmes. Cuando llegué a mi casa tenia la cara rota, la cabeza rota, el ojo morado, me faltaba un diente», describió.
«Ustedes no sirven a la patria, éstos no sirven a la patria» fue lo que les repetían en las golpizas, además de culparlos de ser montoneros. «No pertenecía a ningún partido político», le aclaró varias veces al tribunal.
Sostuvo que tras la tortura en Junín y San Martín de los Andes fue llevado a la U9 de Neuquén, pero previamente estuvo en un lugar «donde había más gente: lloraban y gritaban». Cuando preguntó en la vieja cárcel federal al personal penitenciario dónde había estado, le respondieron: «no te interesa, ahora estás acá».
Aseguró que su madre le contó que, junto con su hermano mayor, lo buscó en todas las comisarías de Neuquén, pero nunca le dieron señales de su paradero. Su familia se enteró que estaba en la U9 porque un primo supo en Allen, por un tío que era penitenciario, que en la U9 de Neuquén había un Molinez de Roca.
La persecución religiosa
Es la primera vez en estos juicios, en este noveno juicio por delitos de lesa, de una persona perseguida por motivos religiosos: lo detuvieron porque tenía un folleto de los Testigos de Jehová e incluso le hicieron una causa penal«, sostuvo David Maestre, de la fiscalía federal de Neuquén al ser consultado por Diario Río Negro.
Explicó que por decreto, los Testigos de Jehová estaban prohibidos. «El expediente está, el no se acuerda de la causa penal, quedó sobreseído, pero le arman la causa por introducción de material prohibido y la razón por la cual lo detuvieron en la frontera. Por lo que hemos visto en otros lugares del país, la persecución fue fuerte contra los Testigos de Jehová, en la jurisdicción es la primera vez que aparece este componente por motivos religiosos, aunque el nos explica que recién estaba empezando a leer y le dieron esos folletos y por traerlo entre sus cosas, pasó lo que describió», dijo.
Por los tormentos, está imputado en esta causa Emilio Sachittella, jefe de Gendarmería en 1.977 en la zona. «El estuvo a disposición de un juez, ante el juez Pedro Duarte», informó Maestre. Consideró que las consultas de la Defensa Pública sobre su firma en ese expediente y las consultas respecto a su DNI borroneado-que nunca le devolvieron, dijo- «fueron para intentar plantear otra cuestión hacia un presunta falsificación, pero quedó claro que cuando lo interrogaron y le pegaban, le decían que era traidor de la patria y lo ataron a un mástil en una escuela por el material» religioso que le encontraron, dijo.
Comentarios