Escándalo por el patrimonio de Manuel Adorni: la escribana que firmó las escrituras declara ante la Justicia
El fiscal Gerardo Pollicita interroga hoy a Beatriz Viegas y Claudia Sbabo. La Justicia busca romper el silencio sobre los US$ 200.000 que financiaron el departamento del Jefe de Gabinete, luego de que las mujeres negaran conocerlo ante la prensa.
El reloj de Comodoro Py marca hoy una cita que Manuel Adorni hubiera preferido evitar. Beatriz Viegas y Claudia Sbabo, las dos mujeres que en los papeles figuran como las financistas de su ascenso patrimonial, deben sentarse frente al fiscal Gerardo Pollicita.
No es una entrevista periodística: es una declaración testimonial bajo juramento de decir la verdad, donde cada palabra puede ser el soporte o la caída definitiva de la defensa del Jefe de Gabinete.
La Justicia busca resolver el «misterio de la calle Miró»: cómo es posible que dos particulares hayan aportado el 87% del valor de un departamento de 200 metros cuadrados para un hombre al que, semanas atrás, aseguraron no conocer.
Las tres claves del interrogatorio a las acreedoras de Manuel Adorni
Al declarar como testigos, Viegas y Sbabo enfrentan un escenario sin margen de error. El fiscal Pollicita las interrogará sobre puntos que hoy resultan inexplicables para cualquier lógica de mercado:
- La ruta de los dólares: Deberán demostrar la trazabilidad de los 100.000 dólares cada una que le habrían prestado a Adorni. La Justicia quiere saber si ese dinero salió de sus cuentas o si solo prestaron sus nombres.
- El «cara a cara»: El fiscal les preguntará directamente cuándo, dónde y cómo conocieron a Adorni para firmar la escritura. Cualquier contradicción con sus declaraciones públicas («No lo conozco», dijeron a La Nación) las deja a un paso de una causa por falso testimonio.
- El nexo con Hugo Morales: El exfutbolista ya declaró que les vendió la propiedad porque estaba «deteriorada». Ellas deberán explicar por qué, apenas meses después, esa misma propiedad sirvió para garantizar un crédito hipotecario de semejante magnitud.
El «Círculo de las Acreedoras» bajo la lupa
El testimonio de hoy es la segunda parte de una pinza judicial que comenzó ayer con la escribana Adriana Nechevenko, quien admitió haber visitado siete veces la Casa Rosada mientras se cocinaban estas operaciones.
Pero el mapa de «prestamistas» de Adorni no termina en Caballito. El fiscal ya tiene en la mira el esquema detectado en Parque Chacabuco, donde otras dos mujeres —Graciela Molina de Cancio y su hija Victoria, ambas de la Policía Federal— le prestaron otros 100.000 dólares.
Mientras Adorni mantiene un silencio estricto y se refugia en Olivos, la fiscalía avanza en la reconstrucción integral de su patrimonio. Si las mujeres que hoy declaran no logran justificar su solvencia o admiten que el préstamo fue una simulación, el Jefe de Gabinete quedará a un paso del procesamiento por enriquecimiento ilícito.
La causa, que también incluye la investigación por los vuelos privados a Punta del Este en el juzgado de Ariel Lijo, ha dejado de ser una molestia mediática para convertirse en un cerco judicial que hoy tiene sus piezas clave sentadas en el estrado.
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