A oscuras y con radares apagados: la arriesgada maniobra para sacar el petróleo del Golfo en plena guerra con Irán

A casi siete meses del bloqueo del estrecho de Ormuz por el conflicto con Irán, los productores árabes recurren a desvíos y a un corredor nocturno custodiado por Estados Unidos para abastecer la demanda global. El costo del transporte marítimo se disparó y amenaza la estabilidad del esquema.

Por Redacción

Navegación a oscuras: un petrolero cruza de noche el estrecho de Ormuz bajo el corredor custodiado por Estados Unidos para sortear el bloqueo de Irán. (Foto: gentileza)

El barril de crudo Brent, cotización de referencia internacional para los mercados y para las exportaciones argentinas, operaba este jueves en torno a los 105,07 dólares, tras registrar un incremento diario del 1,93%. El hidrocarburo acumula una suba del 16% en el último mes y de casi el 52% en la comparación interanual, dentro de un rango de 52 semanas que osciló entre un mínimo de 58,72 y un techo de 126,41 dólares.

Según consignó agencia Associated Press (AP), aunque la cotización se mantiene alta, logró esquivar las proyecciones más alarmistas que preveían un barril por encima de los 140 o 150 dólares tras el cierre del estrecho de Ormuz al inicio de la guerra. Para sostener el flujo de los 15 millones de barriles diarios que quedaron comprometidos por el bloqueo iraní, las monarquías del Golfo Pérsico implementaron una red de rutas alternativas y transferencias clandestinas en altamar, cuyos sobrecostos logísticos empiezan a tensionar las cuentas del sector.

Oleoductos bajo ataque y el «corredor oscuro» por Ormuz


Durante las primeras semanas de las hostilidades, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) amortiguaron el impacto canalizando producción por ductos con capacidad ociosa: la estatal saudí Aramco desvió cargamentos hacia el mar Rojo a través del oleoducto Este-Oeste, mientras que la firma emiratí ADNOC esquivó el paso navegable bombeando hacia el puerto de Fujairah, en el golfo de Omán.

Sin embargo, las amenazas de los rebeldes hutíes de Yemen sobre el estrecho de Bab el-Mandeb forzaron desvíos aún mayores hacia el canal de Suez o el periplo completo alrededor de África. La situación se complejizó a principios de septiembre, cuando un ataque directo dañó el oleoducto Este-Oeste y obligó a suspender por varias semanas las operaciones de carga en la terminal saudita de Yanbu.

Esta imagen satelital provista por Vantor el domingo 13 de septiembre de 2026 muestra las consecuencias del reciente ataque con drones contra el oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudita. (Foto: gentileza)

Sin esa salida terrestre, los exportadores reforzaron un esquema de navegación nocturna bajo vigilancia de las fuerzas armadas de Estados Unidos. Los superpetroleros cruzan el estrecho a oscuras, con sus sistemas de posicionamiento satelital y teléfonos apagados, para traspasar el crudo en alta mar a buques nodriza que esperan en el golfo de Omán. Según datos de la consultora Kpler citados por AP, solo este lunes seis buques cargaron 12 millones de barriles bajo esta modalidad, mientras que el Comando Central estadounidense (Centcom) confirmó que ya brindó asistencia a más de 2.000 tránsitos comerciales y facilitó el transporte de 1.000 millones de barriles.

Un mercado ajustado que apela a las reservas de China


A través del corredor vigilado y del ducto hacia Fujairah, los países del Golfo lograron restablecer unos 8 millones de barriles diarios, de acuerdo con estimaciones de la consultora Rystad Energy.

La brecha de 7 millones de barriles restantes para alcanzar los niveles previos a la guerra se está compensando de manera precaria:

  • Liberación de reservas estratégicas: se extraen cerca de 3,5 millones de barriles diarios de los inventarios globales, principalmente desde las reservas de China.

  • Caída del consumo: la demanda mundial retrocedió alrededor de 5 millones de barriles diarios por el impacto de los altos precios y la desaceleración de economías clave.

  • Oferta externa: proveedores adicionales, encabezados por Estados Unidos, aportan entre 500.000 y 700.000 barriles por jornada.

Desde Rystad Energy advierten que el equilibrio actual es sumamente estrecho. No obstante, estiman que si no se registran nuevos daños en la infraestructura y se normaliza el paso por Ormuz, el barril podría descender a una franja de entre 85 y 90 dólares hacia el cierre del año, y estabilizarse cerca de los 80 dólares durante 2027.

Costos de flete en niveles récord y peligro de desabastecimiento


El esquema de contingencia acarrea demoras severas y costos sin precedentes. Bordear el continente africano para abastecer a los mercados asiáticos puede sumar hasta un mes de travesía, mientras que las operaciones de trasbordo frente a Omán imponen esperas de al menos 36 horas a naves de gran porte.

La alta demanda de superpetroleros disparó las tarifas diarias de alquiler, que pasaron de su promedio habitual de entre 30.000 y 50.000 dólares a un valor récord de un millón de dólares por día para operar en la zona de conflicto, según la firma de monitoreo marítimo Windward. De esta forma, el flete marítimo pasó a explicar cerca del 25% del valor total del barril (alrededor de 26 dólares), cuando históricamente representaba entre el 1% y el 3%.

La vulnerabilidad del circuito mantiene en alerta a los mercados energéticos. El drenaje continuo de inventarios no podrá extenderse por tiempo indefinido y cualquier eventual ataque contra las zonas de trasbordo o las rutas escoltadas por Washington forzaría a mudar la logística a puntos aún más lejanos, encareciendo aún más el abastecimiento global de combustible.


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