Perú elige presidente este domingo en un clima de temor y apatía

El país andino vota este domingo en el balotaje entre la derechista Keiko Fujimori y el izquierdista Roberto Sánchez. Es el país políticamente más inestable de América Latina, con ocho presidentes en una década. La inseguridad ante las mafias es la principal preocupación.

Por Redacción

Roberto Sánchez y Keiko Fujimori (Foto: gentileza)

Los peruanos se encaminan a votar en el balotaje presidencial de este domingo 7 de junio, en un escenario de extrema paridad , marcado por el temor a la inseguridad, un fuerte componente de voto castigo y un alto nivel de rechazo hacia la oferta electoral disponible, según la mayoría de los analistas.

Este escenario de descontento se encuadra en una crisis de representación institucional severa. Desde 2016, han caído ocho presidentes por corrupción y otros escándalos. Sólo uno logró concluir su mandato transitorio y los demás fueron destituidos por el poderoso Congreso o dimitieron antes de correr la misma suerte.

El último elegido en las urnas, hace cinco años, fue el izquierdista Pedro Castillo, condenado a 11 años de prisión por rebelión, tras intentar en 2022 disolver el parlamento que preparaba su destitución.

Su vicepresidenta Dina Boluarte lo reemplazó, pero también fue removida por el Congreso, en octubre de 2025, en medio de manifestaciones por el aumento de la criminalidad y escándalos de corrupción.

La sustituyó José Jerí, que solo duró cuatro meses y corrió la misma suerte. Desde febrero, José María Balcázar, de 83 años, es presidente interino.

La inseguridad es la principal preocupación de los peruanos en esta campaña electoral, sobre todo la extorsión que aumentó un 20% desde 2025, según datos oficiales.

El actual Gobierno Nacional sufre un contundente 77,9% de nivel de insatisfacción entre los peruanos, frente a apenas un 18,7% que aprueba su gestión.

Este clima de malestar generalizado es el que empuja a más del 15% de los votantes a refugiarse, por ahora, en la opción del voto en blanco o viciado, según el último análisis de la encuestadora CB Global Data.

Chamanes realizan un ritual mientras sostienen carteles de los candidatos presidenciales Keiko Fujimori (derecha) y Roberto Sánchez en la playa La Herradura de Lima, Perú, el lunes 1 de junio de 2026, antes de la segunda vuelta de los comicios. (AP Foto/Martín Mejía)

El estudio señala que a diferencia de la fragmentación vista en la primera vuelta, de cara al balotaje se puede observar un escenario con una mayor proyección prospectiva: Keiko Fujimori lidera la intención de voto directo con un 38,6%. Roberto Sánchez se ubica inmediatamente detrás, pisándole los talones con un 36,5%.

La firma asegura que “este empate técnico obliga a mirar con lupa el comportamiento de los ciudadanos desencantados, ya que los votos en blanco o viciados alcanzan un significativo 15,1%, mientras que los indecisos (”No sabe”) representan el 9,8%”.

Los contendientes


La derechista Keiko Fujimori , heredera de una dinastía política que todavía divide a la sociedad, y el izquierdista Roberto Sánchez representan dos visiones diametralmente opuestas para un país socavado por la inestabilidad y la criminalidad.

Keiko, hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori, busca la presidencia por cuarta vez consecutiva con estrecha ventaja frente a Sánchez, delfín del exmandatario Pedro Castillo, preso por un fallido autogolpe de Estado.

Desde la costa desértica hasta los Andes y la Amazonía, unos 27 millones de peruanos están convocados a las urnas para definir quién los gobernará por cinco años en un contexto de hastío por la delincuencia, la extendida corrupción y el caos político con ocho mandatarios en una década.

“Estamos entre la espada y la pared, entre satanás y el mismo demonio. No estoy de acuerdo con el comunismo ni con la derecha”, expresó Marco Sánchez, un taxista de Lima de 38 años, quien piensa anular su voto.

El resultado es impredecible. Los sondeos muestran una cuarta parte del electorado indeciso ante dos candidatos con poco apoyo popular: Sumados no tuvieron ni el 30% de votos en la primera ronda del 12 de abril, plagada de fallos logísticos y denuncias de fraude.

¿Caos con “C” o con “K”?


Fujimori, a quien muchos dicen ‘la china’ por sus ojos rasgados, promete mano dura en seguridad y acusa a Sánchez de llevar al país a la “destrucción” que atribuye a la izquierda: “Es una decisión entre orden o caos”.

Su rival, apoyado por ultranacionalistas, propone un “cambio radical” a favor de los excluidos. Como símbolo, lleva el sombrero campesino que le regaló Castillo, un maestro rural defenestrado cuando intentó disolver el parlamento en 2022.

El izquierdista, que asegura indultará a su mentor en caso de ganar, culpa a Keiko de la inestabilidad política por la influencia de su partido Fuerza Popular en el poderoso Congreso que tumba gobernantes.

“Caos se escribe con k de Keiko”, dice Sánchez. Y ella replica con “c de Castillo”.

En la última década, Perú tuvo un promedio de casi un mandatario por año, inédito en la región. El ganador del balotaje sustituirá a partir del 28 de julio a uno interino, el izquierdista José María Balcázar.

Sin haber logrado mayoría legislativa en la elección de abril, el futuro presidente lidiará con un Congreso que, después de tres décadas, vuelve a ser bicameral. “Está en juego la institucionalidad democrática, lamentablemente desde hace años”, dijo Patricia Zárate, analista del Instituto de Estudios Peruanos.

Al pueblo, migajas


Ser hija de un expresidente condenado por crímenes de lesa humanidad y corrupción la ha privado de la silla presidencial, pero Keiko apuesta a que el miedo al crimen desenfrenado incline a los peruanos hacia un liderazgo fuerte como el de su padre en la década de 1990.

“Voy a votar por ‘la china’ porque espero que tenga ese gen de su papá para que cambie esta situación”, afirmó en un mercado de Lima Hugo Rojas, vendedor de panes de 54 años.

Fujimori promete expulsar migrantes y militarizar las calles y cárceles para acabar con los criminales con “la misma determinación”, dice, con la que su padre derrotó a los insurgentes de Sendero Luminoso y el MRTA.

Sánchez propone una purga policial, apoyo de los militares y la derogación de leyes flexibles con los criminales, pero habla de respeto de los derechos humanos.

En 2025 hubo 26.500 denuncias de extorsión, nueve veces más que hace cinco años. En la región de Lima se triplicó la tasa de homicidios con 23 por cada 100.000 habitantes, según datos oficiales. “Estamos indignados con los políticos corruptos que dejan al pueblo migajas. Si no pago cupo (extorsión), pongo a mi familia en riesgo, y si no trabajo no como”, reprocha el mototaxista Oliver Cotera, de 50 años.

Pese al caos político, el futuro presidente recibirá una economía que en 2025 creció 3,4% y tuvo la inflación más baja de América Latina. Perú es el tercer productor mundial de cobre y produce también oro, plata, zinc y estaño.

Su riqueza natural incluye a los sectores agrícola y energético.

Sin embargo, el 70% de su economía es informal y arrastra disparidades sociales, étnicas y geográficas. En los últimos años se disparó la minería ilegal y siete de cada diez trabajadores están en la informalidad.

Fujimori, que recuerda la estabilidad de la economía en el gobierno de su padre, aboga por la inversión extranjera, y su adversario por una economía con fuerte intervención estatal.


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