El reto de la diversificación productiva, de regreso en Neuquén

La expansión de Vaca Muerta puede abrir una nueva oportunidad para diversificar la economía e incentivar otras actividades, muchas de ellas, incluso, complementarias de la energética.

Por Julián Henríquez

La diversificación productiva, una conocida discusión en Neuquén. Foto: archivo.

La idea de la diversificación productiva no es nueva en Neuquén. Comentada en reiteradas ocasiones, fue detonante de anuncios y promesas, muchas veces de difícil o nula aplicación.

La aparición de Vaca Muerta, que necesitó de años de trabajo e inversión, fue un bálsamo para una provincia que había empezado a preguntarse con más fuerza qué podía hacer además de producir hidrocarburos.

Paradójicamente, el contexto actual, marcado por la expansión de la formación no convencional, hace resurgir ese interrogante.

Pensar el Neuquén que vendrá luego de este boom no solo es importante, sino también necesario. Porque, como se repite en algunos despachos oficiales, la ventana de oportunidad para colocar los hidrocarburos locales no es infinita y los tiempos, más que aprovecharlos, hay que acelerarlos.

La posibilidad de poner nuevas hectáreas bajo riego, por ejemplo, luce relevante en un momento donde la provincia viene cediendo superficie productiva de una forma cada vez más acentuada.

Para graficar esta situación vale tomar como referencia los datos del Senasa, los cuales aseguran que en la última década se perdieron alrededor de 150 establecimientos frutícolas y casi un centenar de productores.

Esta semana, el gobierno que encabeza Rolando Figueroa anunció la licitación del proyecto ejecutivo para regar más de 50.000 hectáreas en un corredor ubicado entre Picún Leufú y Piedra del Águila, paralelo al río Limay.

De concretarse, se trataría de un nuevo valle productivo para la provincia, que ya escuchó anuncios similares cuando se construyó la represa de El Chocón.

Aquella obra, definida como la más importante del siglo hasta entonces, incluía la irrigación de una enorme superficie de estepa, una idea que no pasó de los planos y los expedientes.

Más de medio siglo después, esta iniciativa del área de Producción puede interpretarse como un primer paso para renovar la discusión y planificar la provincia que veremos en los próximos años.

No es cuestión de enfrentar la economía extractiva con la productiva, como a veces se intenta hacer desde algunos sectores políticos. Es más bien idear un entramado complementario, que refuerce la cadena de valor de la industria y, al mismo tiempo, incentive otras actividades que generen recursos y empleos.

La consolidación de Vaca Muerta puede ser, por lo anterior, terreno fértil para diagramar un programa de desarrollo integral, capaz de superar las discusiones coyunturales que, aunque importantes, dejan relegados esta clase de debates.

El turismo, de una tradición indiscutible, es tal vez el sector más gravitante luego del energético. No obstante, aún tiene espacio para crecer, en especial en las regiones del centro y el norte, por años desatendidas en los programas de promoción.

Lo mismo puede suceder con la industria y los servicios, que también conservan margen para dar un salto más allá de la expansión que registraron últimamente.

Una comparativa que llegó a una entidad empresaria local meses atrás, cuando una delegación de Santa Fe visitó la región, mostraba que Neuquén tenía hasta 10 veces menos empresas manufactureras que la jurisdicción del centro del país.

Sin desconocer las características de la provincia, como su relativa juventud institucional y la distancia con los grandes centros urbanos, datos como ese demuestran lo que todavía queda por hacer.

Sería interesante conocer si estos temas formarán parte del debate electoral que seguramente tomará impulso hacia la segunda mitad del año.


Comentarios

Exit mobile version