La necesidad de diversificar las fuentes de energía

Las energías renovables - eólica, solar, mareomotriz, geotérmica, hidráulica y la biomasa- constituyen una alternativa esencial a los combustibles fósiles.

La energía se define como la capacidad de realizar trabajo, de producir movimiento, de generar cambio. Es inherente a todos los sistemas físicos, y la vida en todas sus formas, se basa en la conversión, uso, almacenamiento y transferencia de energía.

La vida, en todas sus formas, es completamente dependiente de la energía. En todos los procesos vitales está involucrada la energía. Los vegetales consumen energía solar (energía radiante) para poder, a través del proceso fotosintético, elaborar sustancias energéticas (hidratos de carbono) que les permiten disponer de la energía química necesaria para desarrollar sus funciones vitales. Los organismos animales se nutren energéticamente, en forma directa (herbívoros) o indirecta (carnívoros) de los vegetales es decir de la energía solar.

El ser humano ha desarrollado, a través de su historia, sistemas de vida en los que además de la energía necesaria para su subsistencia biológica (alimento) consume energía para mantener y desarrollar sus sistemas culturales y satisfacer así necesidades extra alimentarias (vivienda, transporte, bienes y servicios). Para ello la humanidad ha recurrido al uso de distintas fuentes energéticas; en un principio fue el fuego, la energía solar, la energía animal, la energía eólica (viento), la hidráulica (agua)… y en los últimos tiempos, la energía de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) y la nuclear.

Las sociedades desarrolladas actuales, para su supervivencia, bienestar y confort, hacen un uso extremadamente intensivo de la energía. La demanda global de energía va en aumento, impulsada por el crecimiento de la población con un nivel de vida cada vez mayor. Para 2050, se prevé que el número de habitantes del planeta alcanzará de los 9.600 a los 9.800 millones. Aproximadamente las tres cuartas partes de la población vivirá en ciudades a mediados de siglo, lo que pondrá más presión en la obtención de recursos alimenticios, de agua y de energía, esenciales para el bienestar y prosperidad.

¿Hay conciencia de la relación que existe entre la calidad de vida y el uso de energía?
En Argentina, está claro que durante años hemos sido dependientes energéticamente, de los combustibles convencionales. Se ha perdido el autoabastecimiento energético y lamentablemente, había que importar energía para abastecer a hogares e industrias.

Los subsidios a la energía solo han funcionado como parches que no han tenido mucha vida y que han empujado a los consumidores hacia uno de los problemas más graves que la población deberá enfrentar en los próximos años… El costo real de la energía.

Actualmente, la energía sigue subsidiada en el país, pero bajo un nuevo esquema unificado llamado Subsidios Energéticos Focalizados (SEF).

No se ha sabido estimular algún tipo de inversión en materia de generación de energía, incluso varios emprendimientos que comenzaron a generar energía han encontrado inconvenientes para introducirla en la red y poder cobrarla.

El resultado que se ha obtenido es una matriz energética poco diversificada, dominada por fuentes de energía primaria no renovable . Al mismo tiempo, falta desarrollo tecnológico en energías renovables.
La generación nacional de energía está concentrada y en la mayoría de los casos lejos de los centros de consumo, como consecuencia se originan pérdidas e ineficiencias en la distribución de las mismas.
La falta de planificación estratégica en el corto, mediano y largo plazo en el desarrollo de energías alternativas, en nuestro país, fue y es altamente alarmante. Las energías renovables –eólica, solar, mareomotriz, geotérmica, hidráulica y la biomasa- constituyen una alternativa esencial a los combustibles fósiles.

Aún queda mucho por producir, investigar, desarrollar y transformar en las energías renovables que se supone ya es una idea común en el desarrollo argentino, que repercutirá en la generación de empleo y en la integración territorial.

La Argentina es uno de los países más ricos en el mundo en cuanto a recursos para las energías renovables. Energía eólica, en las costas marinas y en la Patagonia, principalmente; energía solar en el norte del país; y energía de las mareas en la larga costa que tenemos. El desarrollo de la tecnología, el incremento de la exigencia social y los costos más bajos de instalación y rápida amortización, están impulsando un mayor uso de las fuentes de energía de origen renovable.


*Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista).


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