La seguridad y las nuevas tensiones
La ministra nacional Alejandra Monteoliva estuvo en Bariloche. Se mostró con el intendente Cortés y anunció una reunión con entidades empresarias que nunca ocurrió. Provincia mira con recelo esa presencia y despliegue federal sin contacto ni coordinación previa cuando la seguridad es competencia exclusiva de su jurisdicción.
El tema de la seguridad en Bariloche no tiene un único relato. Es un asunto delicado por la incidencia directa en la principal economía de la ciudad: el turismo.
Mientras Nación habla de una “inseguridad creciente”, la Provincia pone el foco en la “prevención” y muestra su inversión en tecnología de punta sin precedentes, pero advierte que no se sumará a una reedición del “comando unificado” con fuerzas federales, como existió años atrás bajo el mando de la exministra Patricia Bullrich durante la gestión del PRO.
La actual titular de la cartera nacional, Alejandra Monteoliva, sucesora de Bullrich, estuvo en Bariloche diez días atrás y dejó un tendal de tensiones. La funcionaria llegó para presidir un encuentro vinculado a las políticas de narcotráfico, compartió mesa con el gobernador Alberto Weretilneck, pero eligió reunirse con el intendente Walter Cortés y mostrar una sintonía con la órbita municipal, incluso anunciando un mega operativo de saturación de fuerzas federales en las calles “conjunto” con el municipio.
La Provincia estuvo ausente de la gestión de ese despliegue y el gobernador dejó en claro que por ahora no tiene interés de sumarse: “Así estamos bien”, dijo. No quiso profundizar en la polémica, pero está claro que no cayó bien en el gobierno provincial que las fuerzas federales -que tienen en Bariloche la mayor presencia de la provincia con representación de las cuatro instituciones: PSA, Federal, Prefectura y Gendarmería- se cortaran solas (y mucho menos de la mano de un aliado como el intendente Walter Cortés que sacó a relucir su contacto con la cartera nacional).
La seguridad es competencia exclusiva de la Provincia y es el Gobierno, con la Policía Rionegrina como principal brazo ejecutor, quien debe coordinar y diseñar la estrategia, incluso si pide o no colaboración a las fuerzas federales, algo que por ahora el Gobierno no cree necesario porque sus datos estadísticos no advierten un crecimiento del delito.
Las tensiones que dejó la visita de Monteoliva también se dieron porque Nación difundió que sacó a las fuerzas federales a la calle por pedido del empresariado local a la ministra. Pero ninguna cámara empresaria se reunió con Monteoliva y ni siquiera fueron consultados para gestionar un encuentro. La difusión oficial le generó al sector privado el reproche del gobierno de Weretilneck que se esforzó en esta gestión en afianzar los vínculos con el poder económico de la ciudad.
Para reforzar esa premisa, esta semana regresó a la cordillera el ministro Daniel Jara, que invitó a los empresarios al centro de monitoreo del 911 y exhibió un despliegue de tecnología que encandiló a los referentes: cámaras con IA, detección de patentes, rastreo de datos inmediatos a través del ‘Gran Hermano’ con 60 cámaras de alta tecnología que buscan multiplicar y llevar a 200.
El empresariado valora que con el Gobierno hay un estrecho vínculo y la fuerza es receptiva. No creen que haya una “creciente inseguridad” como definió Nación y también algunos sectores de la oposición que impulsan la “emergencia” en la materia. Son “casos aislados”, señalan, a pesar de que la última víctima de uno de estos episodios es uno de los propios: el comerciante Elías Miguel.
Por ese hecho, que sorprendió por el nivel de violencia desplegado y la intervención de una banda que no estaba en el radar, se involucró de manera directa el gobernador que prometió llegar hasta las últimas consecuencias. Aunque hay que mencionar que al menos en la participación de uno de los ahora detenidos tiene cierta responsabilidad la propia cartera de Seguridad provincial que no controló como debía a quien tenía una tobillera electrónica por una condena previa.
La misión está orientada ahora en encontrar a los cuatro prófugos del hecho que identificó la fiscalía para poder avanzar en la investigación y pasar rápidamente al capítulo de la prevención con el arribo de 120 agentes de refuerzo para la temporada invernal y la instalación de más tecnología para llegar a tiempo.
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