Piden condena para una madre por prostituir a su hija
La fiscal solicitó 10 años para la mujer y su concubino. Si la Cámara la confirma será primera sentencia de este tipo en el país.
Judiciales
Piden 10 años de prisión para una mujer y su concubino por el delito de “trata sexual de personas” del que resultó víctima una menor de 15 años, hija de la imputada. En el caso que el Tribunal Federal -integrado por los jueces Orlando Coscia, Alejandro Silva y Mario Márquez- coincida con ese pedido de la Fiscal General subrogante, Graciela Degrange, ésta sería la primera condena en el país de semejante monto de pena por resultar ser la madre de la menor de edad quien la impulsó a ejercer la prostitución. El primero de diciembre a las 14, en la sala de audiencias de esta Cámara Federal en Roca, los jueces escucharán la respuesta de la Fiscal a los planteos de las defensas, así como las últimas manifestaciones de los imputados.
El hecho ocurrió en 2008 en una wiskería de Sierra Grande propiedad de José Peralta y regenteada por Severina Cristaldo Ezcuvilla de nacionalidad paraguaya. Ambos están procesados desde entonces y estuvieron detenidos un año y seis meses al principio de la investigación iniciada por el entonces juez penal de la provincia en Viedma Carlos Reussi y el fiscal Marcelo Alvarez, tras recibir una denuncia anónima.
Los abogados de los imputados -el defensor oficial federal Fernando Ovalle y Manuel Maza- pidieron las respectivas absoluciones por falta de pruebas y en su defecto la aplicación de condenas de ejecución condicional.
Los letrados coincidieron en señalar que la niña pidió a su mamá que la trajera a la Argentina y que no quedó demostrado que haya ejercido la prostitución, teniendo en cuenta testimonios como los de las mujeres que trabajan como alternadoras en esos locales.
Además fueron muy críticos con el desempeño de la investigación policial en este hecho, calificando de “mentiroso” al comisario Sosa que “no fue agente investigador sino consumidor” de los servicios que ofrecían esos locales nocturnos.
En cambio fue diferente la mirada de la Fiscal General subrogante, Graciela Degrange, quien no sólo destacó la actuación policial sino que consideró acreditado que aquella niña de 15 años ejerció la prostitución bajo la presión de su propia madre y el concubino de ella. “Hubo desprecio, desafecto e insensibilidad respecto de su calidad de madre y de Peralta como conviviente y concubino” que además este último retuvo el documento de la niña que vivía en una habitación precaria sin luz, gas, sanitario, ni ventilación, donde dormía en un colchón tirado en el piso, en el sector trasero de uno de los locales nocturnos.
Pidió 10 años de prisión para ambos, aclarando que es la pena mínima fijada por la norma y teniendo en cuenta la ausencia de antecedentes penales. Solicitó la aplicación de los artículos 125 bis de Código Procesal que fijó entre cuatro y seis años de pena para quien promoviere o facilitare la prostitución de una persona, aunque mediare el consentimiento de la víctima, y el 145 Ter que en función del anterior estableció una sanción de cinco a 10 años de prisión cuando el autor fuere ascendiente, descendiente, cónyuge o conviviente y la víctima menor de 18 años. En este caso la pena será de 10 a 15 años de prisión.
Por su parte Maza argumentó que no se probó que la intención Cristaldo de traer desde Paraguay a Sierra Grande a su hija fue para que ejerciera la prostitución, actividad que además no protagonizó la niña, “delito para el que se requiere la habitualidad y un número indeterminado de personas”. Pidió “la absolución por la ausencia de pruebas y por no haberse traspasado el umbral de la duda razonable”. Lo mismo requirió Ovalle al sostener que el hecho no existió y atacar la investigación policial, destacando lo señalado por Peralta en el sentido que “a los clientes Sosa y otro policía les dieron hasta los preservativos para el pase con una alternadora”. Agregó que los imputados admitieron que en esas dos wiskerías “había chicas que ejercían la prostitución, lo que cobraban y dónde” y que esta causa se inició por “una denuncia mal intencionada por rivalidad con Peralta y con la que se logró sacarlo de la actividad nocturna”.
DeViedma