Sin rastros de Kevin a 50 días: la querella cuestiona la falta de avances y busca reconstruir los hechos en Lamarque

Con la incorporación de los abogados querellantes Sergio Heredia y Leandro Aparicio, la familia de Kevin Hernández endurece su postura en Lamarque y apunta a la reconstrucción de los hechos.

Por Rodrigo Sandoval

A 50 días de la última vez que fue visto Kevin Hernández, el misterio que envuelve a la localidad rionegrina de Lamarque entró en una fase de definiciones críticas. Lo que comenzó como un operativo de búsqueda desesperado en el Valle Medio, se encamina hacia un complejo camino judicial con la incorporación de los abogados Sergio Heredia y Leandro Aparicio como querellantes. La dupla, reconocida por haber logrado la condena de siete policías en el emblemático caso de Daniel Solano, llegó a la causa para apostar a la premisa de reconstruir la historia de los últimos días de Kevin para entender un desenlace que la justicia ordinaria aún no logra descifrar.

El clima en Lamarque mutó de la movilización popular al hermetismo y la desconfianza. Mientras la familia sostiene el reclamo -aunque el acampe frente al municipio esté próximo a levantarse-, el silencio de la comunidad parece ser la barrera más alta. La pareja de Kevin, Luz Núñez, y su madre, María Ayala, centrado sus fuerzas en la búsqueda de la verdad.

La causa, que cuenta con allanamientos negativos y pericias en curso, se encuentra en un punto donde la intervención de la querella privada será importante para la investigación que, según los abogados, carece de un rumbo eficiente hacia el hallazgo del cuerpo.


El desembarco de la querella: del caso Solano a Kevin Hernández


La llegada de los abogados a Lamarque no es un hecho menor. Heredia, uno de los integrantes del equipo legal que viajará más de 2200 kilómetros desde Tartagal, aclaró que su intervención responde a un pedido directo de la madre y la pareja de Kevin. «A nosotros nos convocó la familia y aceptamos bajo condiciones: somos abogados únicamente de la mamá y de su pareja», enfatizó Heredia en una reciente entrevista en RÍO NEGRO Radio, marcando una distancia profesional con el resto del entorno para evitar lo que llamó «malas experiencias del pasado». «Se trata de una familia que nos conmovió», agregó.

Heredia fue tajante al criticar la metodología de rastrillaje que se ha llevado adelante hasta el momento. Para el abogado, existe una «ignorancia» o una estrategia deliberada de impunidad por parte de quienes ocultan la verdad, bajo la falsa premisa de que «si no hay cuerpo, no hay delito». Sin embargo, recordó que en el caso Solano se logró una condena histórica sin el cadáver de la víctima. «Si vos estás haciendo rastrillajes en el río, no estás buscando a Kevin; estás buscando un muerto», sentenció, subrayando que la búsqueda debe centrarse en la reconstrucción histórica y no solo en la exploración del terreno.

«Hay algo que me llamó mucho la atención a mí fue que en el caso Solano se aplicó un protocolo de desapariciones. ¿Qué pasó con el protocolo?, dijo y completó: «¿Cuál fue el único caso que se resolvió? El de Solano. ¿Por qué? Porque fueron abogados de afuera».


La pista del consumo y un entorno narco en Lamarque


Una de las líneas de investigación más directas que planteó la nueva querella tiene que ver con los problemas de consumo problemático que atravesaba Kevin. Heredia sostuvo que es fundamental reconstruir el círculo de personas con las que se relacionaba el joven y qué relación tenían con el consumo de estupefacientes en Lamarque. «Si vos hablás de droga, hablás de gente que maneja la droga en Lamarque, y esa gente tiene vinculación con la política y con la policía», denunció el letrado.


Testimonios bajo reserva y el miedo de la comunidad


Por su parte, Luz Nuñez, pareja de Kevin, se mostró muy agradecida con los abogados por haber aceptado asumir la representación legal tras el llamado que realizaron desde la región.

Además, sostuvo que la asunción de la dupla Heredia-Aparicio generó un fenómeno de apertura que la policía no había logrado conseguir. «Hay gente que no ha querido hablar con la policía y se ha acercado a hablar con los abogados por redes o teléfono», reveló Luz. Para la familia, este es el primer avance significativo en 50 días de estancamiento. Desde el entorno del joven sostienen consideran que los vecinos, temerosos de eventuales represalias, ven en los abogados «de afuera» una garantía de confidencialidad.

Luz aseguró que su compromiso con la verdad es inquebrantable. «Yo ya no creo en un milagro de que pueda estar bien, pero tengo que encontrar al papá de mi hija», expresó con dolor. La joven destacó que, aunque el acampe se levante, la visibilización continuará a través de marchas y de la presión que se pueda generar en el ámbito judicial.


Falencias en la investigación y el rol de la última persona vista


Tanto la familia como los abogados cuestionan por qué la pareja de Kevin no fue llamada a declarar de manera exhaustiva en las primeras horas. «La pareja es quien puede decir qué problemas tuvo Kevin en Viedma antes de venir o con quién hablaba. Hay que reconstruir los hechos», reclamó Heredia.

Otro punto de interés que tuvo la investigación fue la vinculación de otro joven, quien fue captado por cámaras de seguridad caminando junto a Kevin la noche de la desaparición y que, según Luz, mintió reiteradamente en sus declaraciones informales.

Este hombre sigue en libertad debido a que la fiscalía considera que no hay pruebas suficientes para una detención. «No está imputada», advirtió Heredia. El abogado también mencionó la existencia de audios que circulan en Lamarque donde se mencionan vehículos y traslados específicos de esa noche, información que la querella planea sistematizar para forzar nuevas medidas de prueba. «En un pueblo chico, alguien vio», dijo.


Un futuro de «participación activa» en la justicia


Con la presentación formal de los querellantes, la familia Hernández espera dejar de ser un espectador de la investigación para pasar a tener una «participación activa». Heredia adelantó que viajarán a la región en los próximos días para tomar contacto directo con el legajo y coordinar las acciones con la fiscal Analía Álvarez. La meta es clara: evitar que el caso Kevin Hernández se convierta en otra cifra de desapariciones sin resolver en la provincia de Río Negro.

«No pienso quedarme tranquila ni tampoco dejar de moverme hasta que la verdad no salga la luz», cerró Luz Nuñez, reflejando el cansancio de 50 días de incertidumbre. La comunidad de Lamarque, mientras tanto, observa con una mezcla de esperanza y temor cómo los abogados que resolvieron el caso más difícil del Valle Medio se sientan nuevamente a la mesa para preguntar por el paradero de un joven que había regresado a Lamarque y que buscaba una oportunidad de trabajo en las chacras de cebolla.


A 50 días de la última vez que fue visto Kevin Hernández, el misterio que envuelve a la localidad rionegrina de Lamarque entró en una fase de definiciones críticas. Lo que comenzó como un operativo de búsqueda desesperado en el Valle Medio, se encamina hacia un complejo camino judicial con la incorporación de los abogados Sergio Heredia y Leandro Aparicio como querellantes. La dupla, reconocida por haber logrado la condena de siete policías en el emblemático caso de Daniel Solano, llegó a la causa para apostar a la premisa de reconstruir la historia de los últimos días de Kevin para entender un desenlace que la justicia ordinaria aún no logra descifrar.

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