Divisiones en su base electoral y amenazas de fugas complican a Milei

Las encuestadoras advierten un fuerte desencanto entre quienes votaron por el presidente en 2023, en especial por la economía y el caso Adorni. Sin embargo, aún no hay opositor que logre captarlos.

Javier Milei junto a Patricia Bullrich.

La mejora de indicadores económicos, como la baja de la inflación y el repunte de la actividad, no terminan de llevar tranquilidad al Gobierno, complicado por los efectos del ajuste en los ingresos familiares y una serie de internas que no logra resolver y afectan  la gestión y la confianza política, tanto de su electorado como entre los inversores.

Aunque los actores digan que “falta mucho” para el 2027, lo cierto es que los políticos están, como los jugadores de truco, “orejeando” las cartas propias y de los rivales de cara a una futura campaña electoral.

Las principales encuestas y análisis de redes de mayo revelan una predominancia de sentimientos negativos sobre la situación actual y una tendencia hacia la fragmentación y fuga de votos del electorado “moderado” de Javier Milei (parte significativa de su voto en el balotaje de 2023), motivada principalmente por su situación económica personal y los escándalos de corrupción.

Los «cuatro electorados» de Milei y el desencanto


Un estudio publicado en estos días por Praxis Consultora indagó en el electorado que votó a Milei en el balotaje 2023. Destacó que, contra lo que cree el oficialismo, su base de apoyo no es monolítica ni homogénea y se divide en “cuatro electorados” básicos, que se comportan de diferente manera. El “electorado ideológico”, que vota a Milei porque comparte las ideas libertarias o liberales en lo profundo; el “económico” cuya motivación fue la confianza en que Milei arreglaría la economía; el “táctico AntiK” que respaldó a Milei como única forma de evitar el triunfo del kirchnerismo y el “antipolítica” que lo apoyó por hartazgo hacia la “casta” y los políticos tradicionales.  

Según esta encuesta, si bien el oficialismo mantiene un núcleo duro cercano al 30%, la mitad de su electorado “periférico” lo abandonó (o piensa abandonarlo si encuentra una alternativa viable), en especial quienes votaron a Milei por razones económicas o de rechazo a la “casta”. El sector “antipolítica” es el más fracturado: solo el 29% volvería a votar a LLA hoy. Su desencanto proviene de que el caso Adorni afectó su motivación original: el relato contra “la casta”. En el “económico”, solo el 38% mantendría su voto a los libertarios debido a las dificultades actuales y se alejarían masivamente si la inflación repunta. Los votantes “antiK” están en una posición intermedia de duda: casi en mitades iguales apoyan o se alejan del gobierno.  

En el mismo sentido, dos estudios, uno de las consultoras Hugo Haime y otro de Managment & FIT hablan de los “desencantados”: votantes que ya no acompañan la gestión y que llegan hoy a un 30% de su base original. Según la encuesta de Haime, un 25%  está decepcionado porque cree que el esfuerzo económico del ajuste “no está valiendo la pena” y un 26.2% cambiaría su voto respecto a 2023. A diferencia del año pasado, se atribuye mayoritariamente la responsabilidad de la economía al gobierno actual, no a la “herencia” de la gestión anterior. El deseo de cambio es más fuerte en niveles educativos bajos.

Factores que haría definitivo el «divorcio»


Los estudios destacan que este electorado “moderado” no se ha volcado totalmente a la oposición, pero su mirada del gobierno hoy es crítica y su apoyo condicional, con lo cual las medidas que se tomen y los escenarios que se produzcan de aquí al 2027 serán cruciales.

Eugenia Soler, directora de la consultora Praxis, explicó a Río Negro que “hoy vemos un electorado en proceso de desencanto, pero no necesariamente de realineamiento. Parte de los desencantados no buscan una alternativa opositora tradicional, sino una reformulación de la coalición que llevó a Milei al poder”. Agrega que “no vemos todavía evidencia de una transferencia ordenada hacia otro actor político. Los datos muestran más bien una pérdida de adhesión al oficialismo que una migración consolidada hacia otra fuerza”.

Sobre los impactos de los escándalos del  jefe de Gabinete,  Soler agrega que “para una parte importante del electorado, el problema ya no es solo Adorni. Es más profundo, es una evaluación del gobierno y no de una persona en particular. La salida de la figura resistida puede ayudar a contener daños, pero difícilmente alcance por sí sola para revertir el desencanto”, sostiene.

Los puntos de quiebre hacia el futuro serían, según los números de Praxis, la comprobación de la existencia de sobresueldos en el Gobierno (62.9%) o una eventual imputación de Karina Milei (55.2%), que operarían como empujón final para dejar de apoyar al espacio. Para los votantes económicos del oficialismo, el disparador principal sería un rebrote inflacionario, que quebraría las expectativas a futuro.  

Este escenario aparece en otra encuesta, de la firma Synopsis, que destaca que entre quienes aún optarían por la continuidad del gobierno, un 26% aclara que lo haría pero “con cambios” en el equipo o de  algunas políticas y un 18.7% votaría a Milei únicamente porque “no ve una alternativa” en la oposición. Un 29.3% de la población general manifiesta que “no le gusta del todo Milei” pero sigue sin ver algo mejor en el escenario político actual. 

La oposición no logra “cosechar”, todavía


En medio de este panorama crítico para el oficialismo, la imagen de la oposición política en mayo de 2026 se caracteriza por una negatividad generalizada, la falta de una alternativa consolidada y un sentimiento de «orfandad política» en un sector importante del electorado.

Según los estudios de Synopsis, Hugo Haime y Management & Fit, ninguno de los principales dirigentes de la oposición (Cristina Kirchner, Axel Kicillof, Sergio Massa) logra un balance de imagen positivo (más imagen positiva que negativa)

El Peronismo atrae al 32.9% de los encuestados, situándose apenas por encima de La Libertad Avanza (30.3%) . El núcleo opositor total (sumando Peronismo, Izquierda y otros) llega al 42.5%, frente a un 38.1% que suma a LLA y el PRO.

El informe de Synopsis señala explícitamente que, a pesar del desgaste del gobierno, «la oposición no aparece como alternativa política fuerte», apoyado en los siguientes datos: un 19.2% de los ciudadanos desearía votar a un opositor, pero declara que «no hay» una figura o espacio que los represente. Otro 18.7% votaría hoy a Milei únicamente porque «no ve una alternativa» en la vereda de enfrente Y un 29.3% manifiesta que «no le gusta del todo Milei», pero sigue sin ver algo mejor en el panorama político actual.

A pesar de la falta de un liderazgo único, el peronismo mantiene una identidad clara en ciertos valores sociales, como la “cultura del Trabajo” (40% ), “defensa de derechos laborales y sociales” (43%) y “respeto por las instituciones” (35%) pero en general sigue percibido como un espacio con liderazgos desgastados, que no consigue presentarse ante una mayoría como una alternativa de gestión creíble para reemplazar al actual gobierno.

En el entorno digital, figuras como Myriam Bregman, a pesar de su buena imagen en varias de las encuestas, no logran traducir ese apoyo en una comunidad digital persistente o influyente en la conversación masiva

“Más que una fuga directa hacia la oposición tradicional, hoy parecería existir una disputa dentro del propio universo político que acompañó a Milei en 2023. La incógnita es si esa demanda de corrección será absorbida por dirigentes ya instalados o habrá una nueva figura capaz de apropiarse nuevamente del discurso antisistema. Como toda dinámica política, se trata de un proceso abierto” concluye la titular de Praxis, Eugenia Soler.


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