Elecciones 2027: qué son las listas colectoras que el Gobierno quiere recuperar y por qué generan críticas

Este mecanismo fue utilizado por el peronismo y el radicalismo en elecciones pasadas, pero se dejó de usar cuando se implementaron las PASO. El oficialismo quiere recuperar la modalidad para así garantizar la reelección de Javier Milei.

Por Redacción

Elecciones 2027: qué son las listas colectoras que el Gobierno quiere recuperar y por qué generan críticas

El Gobierno reactivó el debate sobre la reforma política con el fin de cambiar las reglas electorales de cara a las elecciones presidenciales de 2027 y acercarse a una posible reelección de Javier Milei. Los libertarios buscan reemplazar las PASO y pusieron sobre la mesa el regreso de las listas colectoras para adaptar al sistema de Boleta Única de Papel.

El mecanismo fue utilizado por el peronismo y el radicalismo en elecciones anteriores. Es una forma de ampliar las alianzas electorales y así, sumar apoyos territoriales sin exigir a las fuerzas políticas y candidatos que las acompañan con una integración total a estructuras políticas.

La iniciativa es un intento del Gobierno por fortalecerse frente a la pérdida de apoyo, pero su implementación es sumamente controversial, despertando rechazo en la oposición y en expertos del sector.

Listas colectoras: qué son y cómo funcionan


El sistema de listas colectoras funciona permitiendo que distintas listas para cargos legislativos o locales se sumen a una única candidatura ejecutiva. De esta manera, un candidato presidencial puede aparecer en la boleta junto a diferentes opciones de diputados o senadores, quienes compiten entre sí pero apoyan al mismo presidente.

La intención de esta modalidad es lograr dos efectos políticos concretos:

  • Efecto arrastre: permite que un candidato relevante en la “punta” de la boleta sume votos de distintas listas que provienen de candidaturas menores.
  • Función coordinadora: facilita la negociación entre facciones en una interna política y la supervivencia de partidos o grupos minoritarios, haciéndoles partícipes del “arrastre”, sin obligarlos a alianzas formales.

El caso más reciente fue el de las elecciones presidenciales de 2011. En ese entonces Cristina Kirchner fue reelecta como presidenta y, en la provincia de Buenos Aires, dos candidatos a gobernador adhirieron a su candidatura presidencial con sellos partidarios diferentes: Daniel Scioli por el Frente para la Victoria y Martín Sabbatella por Nuevo Encuentro.

Elecciones 2027: los cambios que se proponen y las críticas


Las colectoras durante varios años se ampararon en un «vacío legal» del Código Electoral Nacional (CNE) que no las permitía ni las prohibía de manera explícita.

En 2011, junto con la ley que creó las PASO, el gobierno de Cristina de Kirchner reglamentó la posibilidad de que diferentes partidos políticos colgaran sus boletas de una misma candidatura presidencial (acuerdos de adhesión). Pese a estar permitido, desde entonces las agrupaciones políticas redujeron drásticamente el uso de esta estrategia.

El problema técnico actual es que las listas colectoras se crearon para el viejo sistema de boleta partidaria («sábana»), diseñado para elecciones simultáneas donde era difícil separar el voto por categorías. Con la llegada de la Boleta Única, este esquema pierde sentido ya que el nuevo sistema busca justamente individualizar cada voto.

En 2019, Mauricio Macri durante su gobierno prohibió su uso mediante un decreto. Desde entonces, su implementación requiere un nuevo marco legal, ya que el sistema electoral argentino cambió en 2025 con la adopción de la Boleta Única de Papel.

La nueva propuesta que baraja el oficialismo funcionaría así: Javier Milei encabezando la boleta, seguido por la lista oficial compuesta por dirigentes de su núcleo y aliados recientes. A esto, se incorporarían hasta dos listas adicionales de “adhesión”, que podrían ser conformadas por partidos como PRO o UCR, o por cualquier fuerza que decida respaldar al oficialismo. La limitación, según lo informado, responde a cuestiones de espacio en la BUP.

Desde el Gobierno señalaron que esta alternativa permitiría que los gobernadores provinciales respalden la suspensión de las PASO y presenten listas propias, sin necesidad de subordinarse a la Casa Rosada. A cambio de este apoyo, el Ejecutivo aceptaría no presentar candidatos en distritos donde existan acuerdos con fuerzas aliadas.

Lo cierto es que por el momento no existe un proyecto concreto y ninguno de los principales interlocutores parlamentarios de la Casa Rosada reconocer haber visto algún modelo de cómo quedaría la BUP con colectoras.

De igual manera y pese a las críticas, desde La Libertad Avanza evalúan una suerte de rebranding para incorporarlas a la reforma política.

Con información de Infobae


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