En medio del escándalo por la compra de aviones, el Gobierno apuró el pliego para ascender al jefe de la Casa Militar

El Poder Ejecutivo envió al Senado el pedido para promover a general de división a Sebastián Ignacio Ibáñez, un hombre clave del riñón de Karina Milei. El pliego ingresó de forma sorpresiva camuflado dentro de un paquete de pliegos de jueces.

Por Redacción

Sebastián Ignacio Ibáñez

El Gobierno de Javier Milei envió de forma sorpresiva al Senado el pliego para ascender al jefe de la Casa Militar, el general de brigada Sebastián Ignacio Ibáñez, un militar de máxima confianza de la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La jugada del Poder Ejecutivo en el Congreso se activó en medio de las fuertes turbulencias políticas que sacuden al área de Defensa por presuntas irregularidades en contrataciones de las Fuerzas Armadas.

Según consignó el diario Clarín, el movimiento legislativo generó desconcierto en los pasillos del Palacio del Congreso el jueves pasado. El mensaje 138/26 (expediente PE 133/26) solicitó el acuerdo para promover a Ibáñez al rango de general de división. Lo que llamó la atención de los empleados y legisladores fue que el pedido no ingresó con el paquete tradicional de ascensos de las Fuerzas Armadas, sino que fue «camuflado» y colado a última hora dentro de un listado de decenas de pliegos destinados a cubrir vacantes de jueces federales. De aprobarse, a Ibáñez le faltará un solo rango para alcanzar la máxima jerarquía militar (teniente general).

Un cargo ultrasensible y el trasfondo de las denuncias por espionaje


La Casa Militar es el organismo de máxima sensibilidad institucional encargado de la seguridad del presidente Javier Milei, la custodia de la Casa Rosada y la Quinta de Olivos, además de coordinar la logística y el protocolo presidencial bajo la órbita directa de la hermana del mandatario.

Ibáñez, quien previamente se desempeñaba como jefe de la V Brigada de Montaña del Ejército en Salta, asumió formalmente el cargo en marzo de 2024. Su llegada se produjo tras la abrupta e inesperada salida de su predecesor, Alejandro Guglielmi. En aquel momento, la Casa Rosada forzó el desplazamiento de Guglielmi tras vincularlo al entorno del exjefe de Gabinete, Nicolás Posse, en medio de un fuerte escándalo por presunto espionaje ilegal dentro de la propia sede de Gobierno que habría tenido como blanco a la propia Karina Milei.

Recientemente, la gestión de Ibáñez al frente de la seguridad presidencial quedó envuelta en polémicas por el endurecimiento de los controles y restricciones hacia los periodistas acreditados en la Casa Rosada. Bajo su mando, la Casa Militar impulsó una denuncia penal por supuesto «espionaje ilegal» contra los periodistas Luciana Geuna e Ignacio Salerno tras la emisión de un informe televisivo en TN que mostraba sectores internos de Balcarce 50; una presentación que fue desestimada por la Justicia.

El frente judicial por las contrataciones militares


El apuro del oficialismo por consolidar el ascenso de Ibáñez coincide temporalmente con el avance de investigaciones periodísticas respecto a presuntas anomalías en el área de compras de las Fuerzas Armadas.

Específicamente, el nombre del jefe de la Casa Militar comenzó a ser asociado a los expedientes y carpetas que revisa la Justicia sobre la adquisición irregular de aeronaves militares, una trama denunciada penalmente y que salpica a la actual conducción de la seguridad presidencial, abriendo un complejo e incierto panorama para la defensa de su pliego cuando deba ser debatido en la comisión de Acuerdos del Senado.

Con información de Clarín.


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