Javier Milei y José Kast se reunieron en Chile tras la tensión diplomática por el Estrecho de Magallanes

Los mandatarios mantuvieron una bilateral de 40 minutos en el Palacio de la Moneda bajo un marcado hermetismo oficial. La cumbre estuvo cruzada por el reclamo de soberanía marítima y el pedido chileno de extradición de un exguerrillero. Qué pasó con el pedido de derogar el decreto que hablaba de "uso compartido" en la zona de Magallanes. 

Por Redacción

Foto: Presidencia.

A horas de realizar una cadena nacional enfocada en las Islas Malvinas, el presidente Javier Milei mantuvo una reunión bilateral de 40 minutos con su par chileno, José Antonio Kast, en el Palacio de la Moneda. La cumbre, que representó el tercer cara a cara entre ambos mandatarios en lo que va del año, se desarrolló bajo un hermetismo absoluto, especialmente desde el lado argentino, que no brindó precisiones a través de la Casa Rosada ni de la Cancillería.

El jefe de Estado llegó a la sede del Poder Ejecutivo trasandino pasadas las 11 de la mañana, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno.

Aunque el vínculo entre ambos dirigentes es cercano, el encuentro se limitó a una foto protocolar de recibida y un acompañamiento en la salida, sin sobreabundancia de gestos públicos, según reveló Infobae.

Sin embargo, fuentes del país vecino dejaron trascender que la agenda estuvo marcada por temas de alta sensibilidad geopolítica: el gobierno local puso sobre la mesa la reciente controversia en torno al control del Estrecho de Magallanes. A la par de los cruces diplomáticos por las aguas australes, las conversaciones incluyeron asuntos estratégicos vinculados a futuras inversiones en energía, minería y cooperación en los pasos fronterizos.

La reunión coronó además una jornada de alto voltaje político e ideológico para Milei, quien horas antes había participado como expositor principal en el Foro de Madrid, un evento de la derecha latinoamericana celebrado en Santiago. En ese escenario, el líder libertario reivindicó el derrocamiento de Salvador Allende y llamó a la unidad de los sectores conservadores para enfrentar a la izquierda

. En simultáneo, la administración chilena aprovechó la visita oficial para formalizar reclamos en el plano judicial, pidiendo que se propicie la extradición del exguerrillero Falvarino Apablaza.


El conflicto diplomático por el control marítimo y los recelos en el sur


El debate por la soberanía en el sur del continente cobró un marcado protagonismo durante los últimos meses a raíz de una serie de declaraciones emitidas por altos mandos de las fuerzas armadas argentinas que generaron profunda incomodidad en Santiago. Tanto el jefe del Servicio de Hidrografía Naval, contraalmirante Hernán Montero, como el jefe de la Fuerza Aérea, Gustavo Valverde, afirmaron públicamente que si bien el espacio físico del Estrecho de Magallanes pertenece a Chile, la boca que une Cabo Vírgenes con Punta Dúngenes y su respectiva proyección hacia el Este constituye una zona en la cual la Argentina debe mantener su soberanía.

Estas afirmaciones provocaron un fuerte eco mediático y político en territorio chileno, motivando una respuesta directa y sin ambigüedades por parte de José Antonio Kast durante su participación en el Navy Day organizado en la Base Aeronaval de Punta Arenas.

En aquella ocasión, el mandatario chileno aseguró de manera categórica que la Argentina «no tiene ni tendrá jamás soberanía ni control sobre el Estrecho de Magallanes», fundamentando su postura en que la situación jurisdiccional ya se encuentra completamente zanjada por los tratados internacionales vigentes entre ambas naciones.

Pese a la dureza de sus términos, Kast optó por bajarle el tono a una exigencia formal y descartó pedirle a Milei la derogación del decreto 457, firmado en 2021 por el entonces presidente Alberto Fernández, el cual catalogaba al estrecho como una zona de soberanía compartida.

En sintonía con esta cautela, el vicepresidente del Senado chileno, Iván Moreira, se encargó de anticipar que contaba con información de peso indicando que el actual gobierno argentino tampoco tenía intenciones de firmar la revocación de dicho documento normativo.


Presión judicial y alto voltaje ideológico en la capital chilena


En el plano estrictamente político y judicial, la comitiva chilena aprovechó la cumbre bilateral para introducir temas de extrema sensibilidad que completaron una agenda cargada de fricciones en Santiago.

La administración de Kast reflotó con fuerza el histórico pedido de extradición de Falvarino Apablaza, una solicitud que es impulsada de manera sistemática por la Unión Demócrata Independiente (UDI), espacio político al cual el mandatario chileno estuvo ligado durante dos décadas. Apablaza se encuentra procesado por la justicia de su país como el presunto autor intelectual del asesinato del exsenador Jaime Guzmán y por su participación directa en el secuestro de Cristián Edwards.

Para complicar el escenario, a comienzos de año el exguerrillero había solicitado ante la Organización de las Naciones Unidas un documento especial para rechazar de plano la orden de detención emitida por los tribunales argentinos.

Este frente judicial contrastó fuertemente con el clima ideológico que el propio Milei se encargó de agitar horas antes en el Foro de Madrid, donde su intervención dejó tela para cortar en el tablero político regional. Al subirse al atril del cónclave conservador, el presidente argentino avaló sin matices el golpe de Estado de 1973 que derrocó a Salvador Allende, afirmando ante los presentes que aquel quiebre institucional dio inicio a un período de estabilidad y crecimiento económico prolongado por más de cuatro décadas.

El líder libertario utilizó este controvertido repaso histórico para exacerbar su discurso anticomunista, convocando a la unidad irrestricta de las derechas latinoamericanas y cerrando su exposición con una frase desafiante dirigida a sus detractores: «Poco a poco les hemos demostrado que no les tenemos miedo».


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