Por segunda vez, renunció el director del Servicio Meteorológico Nacional en medio de la ola de despidos
Antonio Mauad, el militar retirado que el Gobierno había designado para encabezar la reestructuración de la entidad, dejó la conducción del organismo a menos de seis meses de haberse reincorporado. Su salida se da en un escenario de recortes presupuestarios, prohibiciones internas y un incierto plan de modernización.
La conducción del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) vuelve a quedar envuelta en un clima de inestabilidad institucional. Mientras escalaban las especulaciones de una posible salida de Manuel Adorni, Antonio José Mauad presentó su renuncia como director del organismo este viernes 26, marcando su segunda salida de la entidad en menos de dos años.
Fuentes del Ministerio de Defensa, cartera que conduce Carlos Presti y de la cual depende el SMN, confirmaron a La Nación el alejamiento del funcionario de 72 años y adelantaron que su salida se formalizará este miércoles, día en el que anunciarán a su reemplazante.
Mauad, veterano de la Guerra de Malvinas y militar retirado de la Fuerza Aérea, había sido el elegido por el Gobierno nacional para aplicar el plan «motosierra» con el objetivo de hacer más eficiente la institución. «Cumplió su misión y, cuando asumió, había planteado un plazo de seis meses», aseguraron voceros de Defensa, quienes anticiparon que el nuevo director tendrá «un perfil distinto» para avanzar en la próxima etapa de gestión.

El paso de Mauad por el SMN estuvo marcado por la intermitencia y los cuestionamientos. Su primera designación ocurrió en enero de 2025. Sin embargo, el 12 de agosto de ese mismo año abandonó el cargo alegando «razones personales». En aquel momento, la versión oficial apuntó a una decisión de «común acuerdo» frente al desgaste, argumentando que el militar «se vio sobrepasado por un montón de cosas y sintió que no iba a ser coherente con su cargo».
Tras esa primera salida, el organismo quedó acéfalo durante casi seis meses, hasta que el excombatiente retomó la dirección en febrero de 2026.
La controversia envolvió su figura desde el primer nombramiento. Científicos, técnicos y entidades como el Centro Argentino de Meteorólogos (CAM) cuestionaron duramente la decisión, denunciando que el piloto y destacado nadador carecía de la experiencia profesional requerida. Los especialistas advirtieron que la designación violaba el decreto 1432/2007, cuyo artículo cinco exige que el director posea una carrera universitaria de cinco años vinculada a las ciencias de la atmósfera, y señalaron que esto ponía en riesgo los objetivos de la Ley Nacional 10131/45.
Ajustes, despidos y la prohibición del «cambio climático»
Desde la asunción de Javier Milei, el SMN atraviesa un profundo ajuste que se tradujo en el desguace del personal y en una marcada persecución semántica. En marzo del año pasado, el organismo generó polémica al prohibirle a sus empleados utilizar términos como «cambio climático» y «calentamiento global» en cualquier nueva publicación, ordenando además la eliminación de diversos boletines y comunicados de prensa.
El impacto más severo se sintió en la reducción de la planta laboral. Entre 2023 y 2025, desvincularon a 121 empleados. A esa cifra se le sumaron otros 140 despidos concretados el pasado 16 de abril. Los afectados pertenecían a la modalidad de contratos temporarios amparados por el artículo 9, una precarización extendida en el Estado que, en el caso del SMN, alcanzaba a más de la mitad de la plantilla.
Tras esta ola de despidos, la dotación total quedó muy por debajo del número considerado óptimo (1.156 empleados), cifra que la propia cartera de Defensa había validado a principios de la gestión basándose en una auditoría de la presidencia de Mauricio Macri. Pese al brusco recorte, el oficialismo sostiene que el achicamiento es una parte necesaria de la modernización y que la operatividad no se verá afectada.
Un plan de modernización rodeado de incertidumbre
Voceros del Ministerio de Defensa explicaron al medio ya citado que la reciente ola de despidos corresponde apenas a la primera de tres etapas de un proyecto de modernización que fue aprobado esta misma semana, aunque admiten que aún quedan «detalles que se tienen que ajustar».
El plan oficial contempla nuevas reducciones para fines de este año: se darán de baja a 30 civiles en condiciones de jubilarse, a 15 militares que pasarán a retiro, y otras 20 personas quedarán bajo la figura de «pase a disponibilidad», un limbo administrativo que permite transferir empleados a otras dependencias. Tras este nuevo recorte operativo, la dotación de personal civil se reducirá a un piso de 590 empleados.
La transformación estructural apunta a automatizar el proceso de observación meteorológica, actualizar los sistemas que ya están mecanizados y renovar de lleno el software de análisis de datos climáticos, al cual el Gobierno califica de «obsoleto».
No obstante, el horizonte temporal de la ejecución genera dudas. Hasta el momento, el único avance concreto del proceso de modernización ha sido la caída drástica del personal, ya que las autoridades nacionales aún no han confirmado la compra de las maquinarias especializadas necesarias para la automatización. Desde Defensa reconocen que el progreso del plan está atado a variables que exceden su control, como la disponibilidad de presupuesto y los procesos políticos que puedan modificar las prioridades del Gobierno de cara a las elecciones del próximo año.
Incluso, a principios de abril, se desató una polémica con el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quien sacudió las redes sociales al exponer una «historia increíble» de ineficiencia tecnológica en el Servicio Meteorológico Nacional (SMN).
Según el funcionario, el organismo opera bajo un esquema que parece haberse detenido en el tiempo, priorizando procesos manuales por sobre la automatización que hoy es estándar global.Dotación: Unas 1.000 personas en total.
- Especialistas: Solo 20 meteorólogos.
- Infraestructura: Aproximadamente 100 estaciones meteorológicas, muchas con más de 50 años de antigüedad.
Por su parte, trabajadores del SMN agrupados en ATE aseguraron en un comunicado que hay 148 meteorólogos y 472 observadores meteorológicos (que realizan una carrera terciaria).
Lo que más resalta en el relato es el método de recolección de datos. En plena era de satélites y Big Data, el SMN todavía dependería de operadores que anotan mediciones en planillas de papel. Luego, esa información se vuelca en un sistema operativo DOS (tecnología de los años 80) para ser enviada a los meteorólogos.
Sturzenegger plantea que este modelo no solo es obsoleto, sino extremadamente costoso. «Los sueldos de esas 7 personas [por estación] permiten pagar una estación moderna (la mejor disponible a nivel mundial) que transmite esos datos en tiempo real y sin necesidad de personal alguno».
Por su parte, desde el sindicato respondieron que las estaciones automáticas no reemplazan a los trabajadores, sino que los complementan. Asimismo, agregaron que estos sistemas requieren instalación, mantenimiento, calibración y control permanente: sin esos procesos, los datos pueden ser erróneos y afectar los pronósticos.
“Incluso con equipamiento altamente técnico, las observaciones humanas aportan información relevante sobre el cielo, las nubes y el tipo, tamaño y cantidad de precipitación”, recalcaron sobre una explicación de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.
El ministro sostiene que el organismo podría funcionar con mayor precisión y un presupuesto significativamente menor, operando con unas 150 personas en lugar de las 1.000 actuales, si se aplicara una modernización drástica.
La crítica no se queda solo en lo presupuestario. El ministro vincula la falta de modernización con una mayor vulnerabilidad ante desastres climáticos, citando tragedias pasadas en La Plata o Bahía Blanca. Para el gobierno actual, la desidia de gestiones anteriores en el área de Defensa dejó a la población desguarnecida en términos de alertas tempranas. Así, los puntos clave de la propuesta de modernización son:
- Automatización: reemplazar instrumentos de hace medio siglo por sensores digitales de transmisión en tiempo real.
- Reducción de personal: reconvertir la estructura para pasar de un modelo de «recolectores manuales» a uno de análisis técnico.
- Eficiencia fiscal: el ahorro generado por la reducción de salarios destinados a tareas mecánicas podría financiar la renovación total de la red de estaciones.
“La desidia en este tema no solo es un tema presupuestario, nos dejó más desguarnecidos en términos de anticipos meteorológicos. Basta mencionar La Plata o Bahía Blanca para entender que no se trata de un tema menor”, argumentó Sturzenegger.
Carla Gulizia, presidenta del Centro Argentino de Meteorólogos, habló con Chequeado tras los dichos del ministro y afirmó que la eficiencia del sistema de alerta temprana con Bahía Blanca “fue superior al 80%”.
Para ejemplificar, indicó que el SMN había emitido su primera alerta varios días antes de la catástrofe, que incluso fue elevándose con el correr de los días hasta llegar a rojo momentos previos. “El SAT fue lo que justamente hizo que la tragedia no tuviera pérdidas de vida mayores, al haber suspendido actividades en el peor horario del evento justamente por el alerta”, sentenció.
“Hay países con sistemas de alerta temprana altamente desarrollados y aún así no han podido evitar desastres. Como, por ejemplo, Estados Unidos”, acotó la especialista, que después sostuvo que el desfinanciamiento del organismo es «un tiro en el pie» y concluyó: “Un buen pronóstico sirve para ahorrar dinero”.
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