El cuestionamiento de un diputado de Milei sobre la morosidad: «Como Argentina no ganó el Mundial, no quiere pagar”
El legislador libertario Alberto Benegas Lynch criticó que se junte en la misma bolsa a quienes financiaron gastos para solventar su vida con aquellos que se endeudaron para adquirir electrodomésticos, apostadores u simplemente aquellos que se niegan a devolver los préstamos. Además, ratificó la postura oficial de evitar que el Estado se involucre y dijo que intervenir terminaría beneficiando a los bancos.
La discusión sobre el aumento de la morosidad en Argentina volvió a instalarse en el Congreso y en la agenda pública luego de una serie de intervenciones de Alberto Benegas Lynch, diputado por La Libertad Avanza. El legislador expresó una postura sumamente crítica hacia los pedidos de distintos sectores políticos y sociales para que el Estado intervenga y rescate a quienes no pueden afrontar sus compromisos financieros.
En sus declaraciones, Benegas Lynch argumentó que estos reclamos para defender a los deudores terminan operando, de manera contradictoria, en favor de las entidades financieras. Según su análisis, esta nueva agenda de reclamos da continuidad a una estrategia política previa que, tras haber promovido la ruptura del proceso legislativo en 2025, generó consecuencias negativas como el encarecimiento de las tasas de interés y el aumento del riesgo país.
Este posicionamiento oficial se respalda directamente con el diagnóstico del presidente Javier Milei sobre el origen del endeudamiento familiar.
El análisis de Benegas Lynch: de la crítica a los deudores al rechazo de un «bailout» para los bancos
Durante la entrevista radial con Nacional Rock, el diputado cuestionó con dureza los pedidos de salvataje y reprochó la falta de un análisis individualizado de cada situación particular. Según explicó, los planteos generales agrupan realidades heterogéneas sin distinción: «No vas caso por caso. ¿Cuál es tu problema? ¿Cuál es tu caso? Cada uno tomó a nivel particular las deudas, pero se agarra todo y ahí entran las motos, los electrodomésticos, el tipo que compró la televisión para el mundial y ahora Argentina no salió campeón, entonces no quiere pagar la deuda«.
Para el legislador, bajo esa lógica se mezclan consumos de distinta naturaleza, tales como apuestas, operaciones con tarjeta de crédito en supermercados y deudas por la compra de bienes no esenciales.
En el intercambio con otros participantes del programa, se remarcó la contradicción de aquellos sectores que históricamente se opusieron al sistema financiero pero hoy exigen auxilio estatal. Benegas Lynch coincidió plenamente con esa lectura y sentenció: «Son tipos que vienen con el discurso siempre contra el sistema financiero usurero y todo, y ahora están defendiendo eso porque quieren el bailout de los bancos, básicamente».
Además, enlazó esta postura con el escenario político previo, señalando que tras el primer paso de «romper» el proceso legislativo en 2025, el sector político opositor continuó con «el guion de llorar de las deudas de la gente que no puede y que poco menos se está muriendo de hambre y no puede pagar las cuentas».
El diagnóstico de Javier Milei sobre el «efecto Mundial» en la morosidad
El argumento oficial sobre el impacto de los consumos suntuarios en el endeudamiento familiar había sido planteado públicamente por el propio presidente Javier Milei. Durante su discurso en el marco del 142º aniversario de la Bolsa de Comercio de Rosario, el mandatario sostuvo: «El efecto Mundial. Si ustedes se fijan, una de las cosas que genera los problemas de créditos, ¿ pasa? Vino el mundial, ¿saben qué hicieron muchos? Iban a cadenas de venta de electrodomésticos, ¿y qué hacían? Se llevaban televisores para el mundial».
Sin embargo, esta lectura fue rechazada de plano por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Salvador Femenía, vocero de la entidad, aseguró que el endeudamiento familiar —que se mantiene en niveles récord por encima del 12,8%— responde fundamentalmente a la caída del poder adquisitivo y no a la compra de bienes suntuarios.
En declaraciones a Infobae en Vivo, Femenía indicó: «Es por la caída del poder adquisitivo», y detalló que las familias recurren al financiamiento para adquirir «alimentos, también calzado, indumentaria, que también son realmente cosas necesarias para todos los días, más la familia que tiene hijos, evidentemente».
Femenía describió un escenario donde el crédito ya no funciona como motor del consumo debido a que las tasas son muy elevadas, los compradores no califican o ya agotaron su capacidad de endeudamiento. En los comercios de cercanía, detalló, se observa un cambio drástico en los hábitos: trabajadores que ganan arriba de un millón de pesos compran de forma fraccionada y se volcan masivamente a segundas, terceras y cuatro marcas para llegar a fin de mes. A esto se suma, según la CAME, un atraso salarial estimado entre el 10% y el 12% combinado con fuertes incrementos en las tarifas de los servicios públicos.
Argentina lidera el ranking de morosidad en América Latina
El deterioro financiero no se limita a los hogares, sino que golpea con fuerza la operatividad de las pequeñas y medianas empresas. Femenía advirtió que la caída del consumo genera graves problemas de irregularidad no solo en el plano crediticio, sino también en el ámbito tributario, ya que a la industria le cuesta mucho hacer caja.
Ante la falta de ventas y la necesidad de sostener los salarios, muchas firmas se ven obligadas a postergar el cumplimiento de sus obligaciones impositivas. En este punto, el vocero cuestionó el rol de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA): «Estamos en un momento que ARCA está saliendo a cobrar impuestos y, hubo muchos embargos. Nosotros habíamos pedido un plan como para revolurizar, evitar embargos y que las pymes pudieran desendeudarse. Eso por ahora no está funcionando», remarcando que el plan de facilidades lanzado por el organismo no fue de su agrado por contar con plazos cortos y tasas poco convenientes.
La problemática del crédito y la mora en el país fue dimensionada a través de un reciente informe de la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) con cifras al primer trimestre del año, el cual incluyó a 16 países de la región. Los datos revelan que el sistema bancario de la Argentina exhibe el nivel de morosidad más alto en sus préstamos al privado, registrando un 7,3% de su cartera en situación irregular, una cifra que duplica holgadamente el promedio regional del 2,78%.
El informe detalla que la cartera vencida del sistema bancario latinoamericano cerró en marzo de 2026 en aproximadamente US$ 104.621 millones (un 10% más que en diciembre de 2025 y 44% por encima de un año atrás). En esa comparativa, los niveles más altos de morosidad se detectaron en Argentina (7,3%), Brasil (4,3%) y Colombia (3,7%), mientras que los más bajos correspondieron a República Dominicana (1,1%), El Salvador (1,4%) y Uruguay (1,7%).
En contrapartida a su alta morosidad, la Argentina mantiene el ratio crédito/PBI más bajo de la región, ubicado en el 14,3%, muy lejos del promedio regional del 47,3%. Este volumen de préstamos en el sector bancario tradicional representa dos tercios de los $14 billones en mora, quedando el tercio restante en manos de fintech, proveedores no bancarios, tarjetas de supermercados, cadenas de electrodomésticos, cooperativas y mutuales.
Finalmente, el informe advierte sobre las previsiones del sistema: el indicador de cobertura (gasto en provisiones dividido saldo de cartera vencida) bajó al 164% a nivel regional, posicionándose Argentina y Panamá como los únicos países con indicadores de cobertura inferiores al 100%, marcando un 84% y un 93% respectivamente. Mientras analistas y opositores sugieren que el Banco Central tome un rol activo para auxiliar a los cerca de 7 millones de argentinos endeudados, la postura oficial se mantiene inalterable bajo la premisa de que la morosidad constituye estrictamente un asunto entre privados.
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