Probation por la muerte de dos inquilinos

Por Redacción

NEUQUÉN (AN).- “La vida de mi hijo no me la devuelven con nada, pero al menos ahora podemos cerrar esta etapa y empezar el duelo”. Así explicó Marcelo Rodríguez por qué aceptaron que se le otorgara una probation a la dueña del departamento en donde su hijo y un amigo murieron intoxicados con monóxido de carbono. En la noche del 23 de mayo la tragedia se desató en el departamento que Ricardo Maximiliano Rosales (19) y Facundo Gabriel Hernández Patiño (23) alquilaban en Intendente Mango al 1600 de esta ciudad. Un calefactor de tiro natural que había sido conectado ilegalmente les arrebató la vida. La dueña de ese departamento, Susana Bua, fue imputada de homicidio culposo, dado que se sostuvo que actuó negligentemente al conectar el calefactor en una habitación que además no tenía rejillas de ventilación. Como la mujer no tiene antecedentes penales la fiscal Valeria Panozzo y el defensor de Bua acordaron que se le otorgara el beneficio de una suspensión de juicio a prueba o probation con duras condiciones. Entre ellas una de las familias aceptó ser resarcida con 100.000 pesos a pagar en cuotas, un dinero que –destacaron– podrían destinar a obras de ayuda social como le gustaba realizar a su hijo. Pero además se le impusieron varias reglas que deberá respetar por los tres años que durará su probation y que incluyen que no podrá ausentarse de su casa por más de cinco días sin autorización judicial. También deberá realizar ocho horas mensuales de trabajos comunitarios, no podrá alquilar el departamento por los siguientes tres años ni cometer otros delitos. Si respeta esas pautas, al término de los tres años la causa se eliminará sin dejar antecedentes. “Queríamos que fuera presa pero ya está, esto es lo que hace la Justicia y queremos empezar el duelo por la muerte de mi hijo”, contó Marcelo. “Maxi –añadió– era mi hijo mayor y se había venido a vivir a Neuquén por trabajo”. “Mirá lo que son las cosas porque en casa tengo todo eléctrico porque odio el gas y justo a nosotros nos pasó esto”, dijo. Y contó que su hijo, que estuvo internado dos semanas antes de fallecer, “donó todos sus órganos y hace poco nos llamaron del Incucai y nos contaron que gracias a él hay cinco personas que hoy siguen con vida”.


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