La Difunta Correa: la santa que une a la Selección Argentina y su historia de fe
La devoción popular por la Difunta Correa moviliza a millones de personas, en las rutas y en Vallecito. El presidente de la AFA, Chiqui Tapia, renovó la mística en torno a la Difunta Correa y la Selección Argentina.
Claudio "Chiqui" Tapia, devoto de Deolinda "la Difunta" Correa.-
El universo de las creencias populares en Argentina trasciende las fronteras de lo estrictamente religioso, para amalgamarse de forma indisoluble con la cultura del deporte y la pasión futbolera. Uno de los mitos más profundos de la identidad nacional es la leyenda de Deolinda «la Difunta» Correa, a la que la Selección Argentina saluda en cada objetivo conseguido.
La veneración hacia esta mítica figura, cuyo origen histórico se remonta a mediados del siglo XIX, se consolidó con el paso de las décadas como una de las expresiones de fe más multitudinarias del Cono Sur, también vinculada a lo sucedido en el Mundial 2026.
Sin embargo, en el último tiempo, este fervor cobró una dimensión internacional sin precedentes al convertirse en el amuleto espiritual indispensable del presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio «Chiqui» Tapia, y en la «virgen» no oficial que acompaña las campañas de la Selección Argentina.
El origen trágico en el desierto sanjuanino que gestó el milagro de la Difunta Correa
La narrativa que cimentó este fenómeno de devoción de masas se remonta a la década de 1840, en pleno contexto de las guerras civiles enfrentadas en la provincia de San Juan. Según relata la tradición oral y los registros históricos del Paraje Vallecito, Deolinda Correa emprendió un dramático periplo a pie a través de los áridos desiertos de la zona en busca de su esposo, quien había sido reclutado forzosamente por las tropas de las milicias.
Exhausta, expuesta a las inclemencias del clima árido y sin reservas de agua para hidratarse, la mujer pereció de sed a la sombra de un algarrobo. La dimensión milagrosa de la leyenda brotó al día siguiente, cuando un grupo de arrieros que transitaba por el paraje descubrió su cuerpo sin vida, hallando que su pequeño hijo recién nacido continuaba con vida, amamantándose intacto del pecho de su madre.
Aquel acontecimiento dio origen a una «santa popular» que, si bien no se encuentra canonizada formalmente por la Iglesia Católica, recibe el reconocimiento de millones de fieles en cada rincón de la República Argentina.
El Paraje Difunta Correa, ubicado en el departamento sanjuanino de Caucete, se transformó en un monumental centro de peregrinación donde miles de devotos acuden anualmente para solicitar favores o cumplir promesas.
En los altares erigidos a la vera de las rutas nacionales, los promesantes suelen depositar botellas plásticas llenas de agua —un gesto simbólico en memoria de la hidratación que le faltó a la heroína en su hora final—, además de maquetas de viviendas, patentes vehiculares y camisetas deportivas.
El santuario de Vallecito, las peregrinaciones y la fe inquebrantable de Chiqui Tapia por la Selección Argentina
El vínculo entre la fe popular y el máximo organismo del fútbol nacional encontró su representante más ferviente en la figura de Claudio «Chiqui» Tapia, ya que el dirigente sanjuanino manifestó en reiteradas oportunidades su devoción incondicional por la Difunta Correa, al punto de convertir el ascenso al santuario de Vallecito en un ritual indispensable tras cada conquista deportiva alcanzada por la Selección Argentina.
Es una postal habitual ver al titular de la casa madre del fútbol subir de rodillas las escalinatas del altar principal portando las réplicas oficiales de la Copa América, la Finalissima y el trofeo de la Copa del Mundo de la FIFA, agradeciendo los favores concedidos en nombre de los futbolistas y del cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni.
De hecho, en las últimas horas se viralizaron imágenes del jugador Thiago Almada, quien fue a saludar a la Difunta Correa para agradecerle su paso con la Selección Argentina y los resultados obtenidos.
El universo de las creencias populares en Argentina trasciende las fronteras de lo estrictamente religioso, para amalgamarse de forma indisoluble con la cultura del deporte y la pasión futbolera. Uno de los mitos más profundos de la identidad nacional es la leyenda de Deolinda "la Difunta" Correa, a la que la Selección Argentina saluda en cada objetivo conseguido.
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