37° Expo Rural de Conesa y 14° Expo Nacional Patagónica de Hereford: una ganadería que busca animales cada vez más funcionales
La ganadería de la Patagonia atraviesa una etapa de recuperación y crecimiento, pero también enfrenta el desafío de definir qué tipo de animal necesita para producir en campos rústicos y ambientes muy diferentes. Desde la Rural de Conesa, su presidente Gonzalo Guanes, dijo que la selección debe priorizar funcionalidad, tamaño moderado y capacidad de adaptación por encima de la estética de las pistas. Con 25 cabañas inscriptas, 180 toros y alrededor de 130 vaquillonas, esta Expo es una muestra del presente y futuro de la actividad.
Este fin de semana la Sociedad Rural de General Conesa dará continuidad al circuito ganadero de la provincia de Río Negro en lo que será la 37° Exposición Ganadera y la 14° Exposición Nacional Patagónica de la raza Hereford.
Más allá de la actividad en sí, en el ámbito rural hay una agenda que apunta al crecimiento y la recuperación de la ganadería provincial, y en ese escenario aparecen dos de las razas productivas por excelencia: Angus y Hereford.
Río Negro Rural habló con Gonzalo Guanes, presidente de la entidad conesina, quien dejó sus impresiones sobre el presente del sector y los avances alcanzados en materia genética y productiva.
La calidad de la hacienda patagónica ha tenido una evolución importante en los últimos años. El corrimiento de la barrera sanitaria permitió ampliar las posibilidades productivas y comerciales, pero también abrió una discusión que, para los productores de la región, resulta central: qué tipo de genética es la que realmente sirve para los campos patagónicos.
La respuesta no pasa solamente por tener animales de gran calidad racial o por alcanzar buenos resultados en las pistas. El desafío es que esos reproductores puedan después cumplir con su verdadera función: caminar grandes extensiones, adaptarse a campos duros, mantenerse en condiciones corporales adecuadas y producir descendencia que responda en ambientes donde la oferta forrajera y las condiciones de manejo son diferentes a las de las zonas ganaderas más intensivas.

“La Patagonia ha mejorado muchísimo después del corrimiento de la barrera”, señaló el presidente de la Sociedad Rural de Conesa. Pero inmediatamente puso el foco en el desafío que viene: “Ahora habrá que elegir qué es lo más funcional para la zona”.
Es una discusión que atraviesa a buena parte de la ganadería regional y que comienza a tener cada vez mayor peso en la selección de los reproductores.
Funcionalidad y tamaño
En las exposiciones ganaderas, la estética siempre tiene un lugar importante. La preparación de los animales, su presentación y la evaluación de las características raciales forman parte de la actividad de las cabañas. Sin embargo, para los productores de la región, existe el riesgo de que esos atributos terminen imponiéndose sobre las características funcionales que necesita un animal destinado a trabajar en el campo.
“La estética va a haber que empezar a dejarla un poco de lado”, sostiene el dirigente rural. Y explica el motivo: “Estética es preparación y peluquería. Me parece que va a haber que buscar la funcionalidad y el tamaño para lo que nosotros necesitamos en la Patagonia”.
La definición no implica dejar de lado la calidad. Por el contrario, supone orientar la selección genética hacia animales que puedan expresar esa calidad en condiciones productivas reales.
En ese sentido, el tamaño aparece como uno de los puntos centrales. Un reproductor excesivamente grande puede resultar atractivo a la vista, pero no necesariamente es el que mejor funciona en campos de monte, piedra o baja oferta forrajera.
“Hay que tener mucho cuidado con esas cosas”, advierte Guanes.
Conesa no presenta un único tipo de campo. Existen diferentes situaciones productivas, con establecimientos ubicados en sectores más marginales y otros próximos al valle, donde las condiciones pueden ser mejores.
“En el caso de Conesa tenemos tres zonas muy marcadas”, explica. Hay una zona más marginal, otra “más tirando contra el valle” con mejores condiciones y también campos duros, con presencia de piedra.
En esos ambientes, un toro demasiado grande o excedido de peso puede perder funcionalidad. “Nuestros campos son campos muy rústicos”, resume.
Después de la sequía
La discusión sobre genética se da, además, en un escenario productivo que todavía está marcado por una sequía importante. “Los campos recién se están recuperando”, señala el presidente de la Sociedad Rural de Conesa.
“Precisamos esos días de primavera, de sol y temperatura, para que reaccionen los campos y que empiecen a semillar”, explica.
Por eso, la expectativa está puesta en que las lluvias continúen y que la primavera acompañe.
Ese escenario productivo será el marco de una nueva edición de la Rural de Conesa, que llega con una importante participación de cabañas y productores.
La muestra tendrá alrededor de 25 cabañas inscriptas, 180 toros y unas 130 vaquillonas, prácticamente en su totalidad destinadas a la venta. La cantidad de reproductores es una señal de la importancia que tiene la genética en la región y del interés de los productores por incorporar animales que les permitan mejorar sus rodeos.
“Tenemos cositas lindas”, destaca el dirigente rural al referirse a la calidad de los reproductores que estarán presentes. Pero además de los animales y las ventas, la exposición busca recuperar una dinámica que exceda a la actividad estrictamente ganadera.
En ese sentido, la presencia de nuevos participantes es una de las señales que genera mayor expectativa. “Se han sumado chicos nuevos, gente nueva”, señala el directivo.
La incorporación de jóvenes a las actividades rurales no es solamente una cuestión de continuidad familiar. También implica la posibilidad de sumar nuevas ideas, nuevas formas de producir y otra mirada sobre los desafíos que enfrenta el sector. “Necesitamos el recambio generacional”, sostiene Guanes.
Los jóvenes llegan con nuevas inquietudes y conocimientos, pero la experiencia acumulada por quienes llevan décadas trabajando en la producción sigue siendo fundamental. Por eso, el planteo no es reemplazar una generación por otra, sino lograr una combinación entre ambas. “Hay que fusionar las dos cosas”, afirma.
La exposición intentará ser también un espacio para que ese vínculo se produzca.
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