El olivar que nació en 2009 y este año alcanzó una producción récord en el corazón de Vaca Muerta

A pocos kilómetros de Rincón de los Sauces, un emprendimiento familiar apuesta por la producción agroecológica de aceite de oliva extra virgen, almendras y aromáticas en pleno norte neuquino.

Por Miguel Vergara

Olivos del Establecimiento María Antonieta en Rincón de los Sauces.

A apenas cinco kilómetros de Rincón de los Sauces, sobre la Ruta Provincial 6 en dirección a Puesto Hernández, el establecimiento María Antonieta se abre paso como una postal inesperada en el norte neuquino. Allí, donde el paisaje árido domina el horizonte y el viento impone sus condiciones, unas 80 hectáreas cultivadas demuestran que la diversificación productiva también tiene lugar en una región históricamente asociada a la actividad petrolera.

El emprendimiento nació como un proyecto familiar y comenzó a desarrollarse en 2009, cuando se iniciaron las plantaciones de olivos. Hoy, el establecimiento se ha consolidado como uno de los referentes productivos de la zona, con una propuesta que integra agricultura, agregado de valor y una mirada sustentable sobre el uso de los recursos.

Según relata Romina Alessi, responsable del establecimiento, la iniciativa surgió a partir de la adquisición de tierras destinadas a emprendimientos productivos. "Rincón está tan estigmatizado con el petróleo que es una alegría contar con otro tipo de producciones", destaca la productora.

El aislamiento del lugar, lejos de otras explotaciones agrícolas intensivas, se transformó en una ventaja. La ausencia de plagas y enfermedades permitió desarrollar un esquema de producción agroecológica basado en el equilibrio natural del ecosistema. "La idea de una plantación agroecológica es que haya biodiversidad. Al haber biodiversidad cada planta y cada ser ayuda al otro para que no haya plagas y se mantenga el equilibrio", explica Alessi.

Cosecha de aceitunas en el Establecimiento María Antonieta, Rincón de los Sauces.


Entre los olivares conviven almendros, aromáticas como lavanda, romero y cedrón, especies nativas y colmenas recientemente incorporadas para fortalecer la polinización.

Tras 17 años de trabajo, el olivar logró este año una producción récord de aproximadamente 250 toneladas de aceitunas, que permitieron obtener unas 50 toneladas de aceite de oliva extra virgen.

Superficie productiva y un rendimiento que supera la media nacional



Actualmente el establecimiento que comenzó con 120 hectáreas plantadas cuenta con 80 hectáreas productivas de olivos, luego de que parte de las plantaciones iniciales se vieran afectadas por la falta de agua y las heladas. Todo el sistema de riego se realiza por goteo, utilizando agua extraída del canal que abastece a Rincón de los Sauces y por medio de bombas se distribuye en toda la plantación.

Aceitunas verdes para elaboración de aceite, las más maduras para consumo en salmuera.


Uno de los aspectos destacados es el rendimiento de la aceituna en la Patagonia, donde alcanza entre 20% y 22% de aceite, muy por encima de otras regiones productoras del país. La cosecha se realiza con fruta verde para preservar una mayor cantidad de antioxidantes y mejorar la calidad del producto, según expresó Romina Alessi.

La empresa se encuentra además avanzando en gestiones para concretar sus primeras exportaciones, con contactos comerciales en Brasil y Estados Unidos, destinos a los cuales ya se enviaron muestras del producto elaborado.

Otra de las novedades que arrojó el trabajo realizado en María Antonieta es que durante la última temporada incorporaron una cosechadora cabalgante, compartida con otros productores neuquinos, lo que permitió realizar gran parte de la cosecha en apenas 8 a 10 días. El establecimiento emplea actualmente a 8 trabajadores permanentes y además suma personal temporario durante la cosecha.

Cinco variedades adaptadas al clima patagónico



El establecimiento cuenta con cinco variedades de olivos: Arbequina, Arbosana, Coratina, Koroneiki y Frantoio. "Elegimos las variedades que mejor se adaptaban a este clima. Todas funcionaron bien, pero Arbequina y Arbosana son las que mejor rendimiento nos dan", comentó la productora.

Los aceites de esta temporada ya reposan en los tanques de acero del establecimiento.


Estas variedades son la base de los aceites extra virgen que se comercializan bajo la marca Eternum, con blends que combinan suavidad, intensidad y perfiles aromáticos diferenciados.

Del árbol a la molienda en el mismo día



Uno de los principales atributos de María Antonieta es la integración de todo el proceso productivo dentro del propio establecimiento. La cosecha comienza a fines de marzo y se realizaba manualmente con trabajadores de la localidad, pero este año, y por primera vez, se alquiló junto a otros establecimientos olivícolas de Añelo una cosechadora de aceitunas que aceleró los tiempos de recolección.

Una cosechadora similar a la utilizada esta temporada en el Establecimiento María Antonieta.


Las aceitunas son trasladadas directamente desde el campo a la planta de procesamiento para ser prensadas en el momento, evitando pérdidas de calidad. "Tenemos el proceso completo y eso está muy bueno porque apenas cosechamos hacemos el aceite. El aceite de oliva tiene mayor calidad cuando no dejás que se oxide la fruta", señala Alessi.

La estrategia productiva apunta además a la cosecha temprana, cuando la aceituna aún está verde. "Hacemos cosecha temprana porque de esa manera tiene más antioxidantes naturales. Eso resulta en un aceite de mayor calidad", explica.

Luego del prensado, el producto atraviesa las etapas de decantación, filtrado y envasado, un proceso que demanda al menos dos meses antes de salir al mercado.

Tecnología y eficiencia para crecer



La infraestructura acompaña el crecimiento del proyecto. El establecimiento cuenta con una planta elaboradora propia, un galpón de 600 metros cuadrados, tanques de acero inoxidable y equipamiento de última generación para la extracción del aceite.

El riego por goteo es otro de los pilares de la producción. "Regamos por goteo, que es lo más eficiente que existe en el mundo. Ahora estamos ampliando el sistema porque los árboles son más grandes y necesitan más agua", comenta.

Sin embargo, las condiciones climáticas siguen planteando desafíos. "Cuesta domar el viento, esa es la contra de no tener plantaciones alrededor", resume la productora.

El terreno y el clima de la Patagonia siempre desafiante para cualquier actividad productiva.


A la producción de aceite se suman seis hectáreas de almendros y distintos cultivos aromáticos y medicinales que permiten diversificar la oferta del establecimiento.

En la entrada del campo funciona un local de venta directa donde se comercializan productos propios y elaboraciones de otros productores regionales.

Entre olivares, almendros y aromáticas, María Antonieta demuestra que incluso en uno de los ambientes más desafiantes de la Patagonia es posible generar valor, empleo y alimentos de calidad, transformando al desierto en una verdadera oportunidad productiva.


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