Ganadería: cómo evaluar cada evento de un rodeo de cría y por qué es importante medir los resultados
La eficiencia reproductiva no se mide solo por la preñez o el destete. Conocer dónde se producen las pérdidas de terneros y registrar cada etapa del ciclo permite corregir errores, mejorar resultados y aumentar la rentabilidad del rodeo de cría.
Es común llegar a un campo, preguntarle al productor qué porcentaje de pérdidas de terneros tiene en el preparto, parto y posparto, y encontrarnos con que no tiene la más remota idea.
Eficiencia reproductiva en ganadería: cómo se calcula y qué factores inciden
El verdadero cálculo de la eficiencia reproductiva es cuando se calcula en base al porcentaje de terneros destetados sobre las vacas entoradas. Pero a veces encontramos que el productor no está seguro de cuántas vacas entraron a servicio, por eso normalmente los cálculos los hace a partir del porcentaje de vacas preñadas, si es que hace tacto (a veces no lo hace).
No hacer tacto y/o no calcular todas las pérdidas de terneros en el manejo de un rodeo de cría es como pilotear un barco dentro de una tormenta sin timón. Te vas para cualquier lado o te hundís.
Vamos a suponer que sabemos cuántas vacas entraron a servicio y sabemos cuántos terneros se destetaron de ese servicio; por lo tanto, podemos determinar el porcentaje de destete sobre las vacas entoradas. Por ejemplo:
- 100 vacas entoradas (octubre, noviembre y diciembre de 2024)
- 70 terneros destetados (marzo del 2026)
- Porcentaje de destete: 70 terneros/100 vacas x 100 = 70%
Si el resultado del destete fue bueno, el productor se queda satisfecho, pero hay que ver, para los que tienen balanza, con qué peso promedio se destetaron los terneros. Eso nos va a indicar si alimentamos bien a las vacas, por un lado, y por el otro en qué época nacieron los terneros.
Pero si el resultado del destete fue malo, ¿En qué parte del ciclo se produjeron las pérdidas? ¿En el servicio? ¿En el preparto? ¿En el parto? ¿En el posparto? ¿En cuál de ellos tenemos que ajustar el manejo?

Un año se puede lograr un buen resultado de destete, pero atrás tener una bomba que en cualquier momento explota. No todos los problemas que se generan por mal manejo se expresan en el momento; a veces lo hacen más adelante.
Pocos productores, que tienen el rodeo estacionado, calculan el porcentaje de vacas que paren por mes de parición. ¿Cuántas en el primer mes, segundo o tercero? ¿Qué importancia tiene saber eso? ¿Cómo afecta eso a los resultados?
¿Qué pasa si hay, en un rodeo estacionado, un gran porcentaje de vacas que paren en el segundo o tercer mes, es decir, cuerpo y cola? ¿Importa eso o da igual?
Muchos productores raras veces tienen en cuenta con qué condición corporal tienen que llegar las vacas al tacto, parto y servicio. Hay que preguntarse: ¿Cómo afecta en los resultados una alimentación deficiente? ¿Soy buen productor de pasto? ¿Lo manejo bien? ¿Tengo en cuenta los requerimientos nutricionales de las vacas durante todo su ciclo reproductivo?
Si no calculamos las pérdidas de terneros en el preparto, ¿cómo podemos saber si estamos en presencia de una enfermedad venérea o si tenemos problemas de alimentación?
A veces se le echa la culpa a los recorredores por tener un alto porcentaje de pérdidas en el parto, pero resulta que quizás gran parte de las pérdidas se produjeron por abortos en el preparto, con lo cual ellos no tienen la culpa. La vaca estaba preñada en el tacto y abortada cuando llegó a la fecha del parto. ¿Por qué sucedió eso? ¿Qué debo hacer para solucionarlo? ¿Cómo lo averiguo?
Cría bovina: donde empieza la evaluación
El primer resultado en el ciclo productivo que hay que observar y tener en cuenta es el de la preñez. Ese es el primer logro del manejo realizado durante todo el año. Si el resultado es bajo, ya empezamos mal. ¿Qué cosas tengo que corregir? Para poder ajustar, lo primero que tengo que hacer es tomar los datos del tacto para poder analizarlos. Es decir, sacar una radiografía para ver en dónde estoy parado. Si no lo hago, me quedo mirando el techo, esperando a ver si llueve como única causa de un buen resultado futuro o no.
Antes de comenzar el tacto, hay que saber bien qué datos debemos tomar, para poder hacer luego un buen análisis del resultado. Preguntarse el por qué de ese resultado, ya sea bueno o malo y cómo puedo mejorarlo. No conformarse con sacar solo resultados buenos. Hay que trabajar para sacar resultados excelentes y mantenerlos en el tiempo.
Si el resultado del tacto es bueno, el productor piensa que está todo bien. ¿Será realmente así? ¿Qué pasa si al año siguiente el resultado es muy malo? ¿Tuvo algo que ver el resultado del año anterior, además de lo que haya pasado ese año? ¿Por qué dio ese resultado?
Si el resultado del tacto es malo, enseguida empiezan a buscar culpables externos. El clima, llovió mucho o no llovió nada, el asesor me aconsejó mal, no hubo pasto, los toros fallaron, etc. Pero hay productores que nunca se hacen cargo por las malas decisiones que hayan podido tomar en el transcurso del ciclo.
Los buenos resultados dependen de un montón de factores. Hay factores internos que dependen exclusivamente del buen manejo y son responsabilidad del productor, y otros factores externos que el productor no puede manejar ni decidir. Por eso los resultados de alguna manera son relativos.
Es cierto que un mal resultado puede ser causado por la falta de agua, pero no es la única causa. Muchos productores le tienen miedo al 95-97% de preñez. Lo ven como un imposible. Les comunico que sí es posible.
En la tabla 1 les muestro el ejemplo de dos productores. Uno de vanguardia que sacó el 97% de preñez y el otro de cola que sacó el 75% de preñez.
En el caso del productor de cola se ve claramente que, además de obtener un bajo porcentaje de preñez, tiene problemas en el preparto y parto. El productor de vanguardia que lleva un buen manejo de su rodeo desteta 93 terneros cada 100 vacas entoradas versus 66 terneros destetados en el caso del productor de cola.
Si lo llevamos a números, el productor de vanguardia obtiene un ingreso bruto superior al productor de cola. Ver tabla 2.
A muchos productores les cuesta implementar normas de manejo, que están recontra probadas y les ayudan mucho a mejorar. A veces se cae en el error de dejarse llevar por todo lo nuevo, sin saber si uno está capacitado y en condiciones para implementarlo. Para poder multiplicar, primero se debe aprender a sumar.
El mejoramiento no se logra implementando una medida aislada, sino con la sumatoria de muchas y en los momentos que corresponda.
Ganadería y la cría como un sistema
El ciclo de la cría, entre que la vaca se preña y desteta el ternero, abarca 18 meses. Está en el productor ir tomando buenas decisiones en el transcurso del ciclo para lograr altos índices reproductivos y productivos. Y para tomar buenas decisiones hay que capacitarse. Hay que prepararse para saber qué consecuencias traen mis decisiones, que pueden ser buenas o malas. En la cría hay malas decisiones que se expresan un año después sin entender qué pasó y por qué.
El ciclo de la cría es demasiado largo como para estar probando y equivocándose, es decir la prueba y error, cuando ya se sabe que hay que hacer. Los años se pasan rápido y a veces es conveniente buscar ayuda experimentada que nos va a hacer ahorrar mucho tiempo, evitar errores y ganar plata. Un buen asesor que genera y mantiene con su trabajo resultados y ganancias adicionales se paga solo.
Piensen, el agricultor busca siempre maximizar el rendimiento de la cosecha; el invernador y el feedlotero buscan siempre maximizar la producción de kilos de carne; el tambero busca siempre maximizar la producción de leche. ¿Y el criador?
«En la cría hay malas decisiones que se expresan un año después sin entender qué pasó y por qué».
El criador es el primer eslabón de la cadena productiva. De él dependen las otras etapas de la producción; él es el que produce el insumo ternero en cantidad y calidad. Por lo tanto, tiene una gran responsabilidad para que en la Argentina se produzcan más kilos de carne para consumir y exportar.
Obviamente hay todo tipo de productores. Hay muy buenos criadores que aplican un muy buen manejo y obtienen excelentes resultados, pero eso lleva a preguntarse por qué, a pesar de la buena producción de esos productores, los índices promedio de destete a nivel nacional, hace muchos años, siguen sin superar el 60-65 % (60-65 terneros cada 100 vacas servidas) y la producción de carne está estancada en el tiempo, independientemente de los gobiernos que pasaron, el clima y las políticas implementadas.
Es cierto también que los resultados dependen mucho de las zonas o regiones en donde se ubican los campos. No es igual producir en la provincia de Buenos Aires que en el Impenetrable del Chaco o en el medio de Santa Cruz. Pero, de todas maneras, aunque no se puede pretender que en todas las regiones se obtenga lo mismo, hay todavía mucho potencial para obtener mejoras.
Hoy la hacienda tiene un precio nunca visto en la historia, pero falta más producción. Obviamente el cambio no se da de un día para otro, pero cuando uno se decide a cambiar hay que mantener esa decisión en el tiempo y abrir la cabeza para pilotear bien ese barco. Dejar que los resultados se produzcan al azar siempre es y será una locura.
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