Brutal golpiza a un joven en Roca: absolvieron a un acusado y otro seguirá detenido hasta el veredicto

El Tribunal de Roca adelantó la no culpabilidad de Mauricio Molinez por el brutal ataque frente a un boliche ocurrido en 2025. En tanto, Lautaro González seguirá en prisión hasta el veredicto final.

Por Rodrigo Sandoval

Los magistrados del Tribunal de Roca determinaron la liberación del joven Molinez tras considerar insuficientes las pruebas de su participación en la agresión. Foto Alejandro Carnevale.

Los magistrados del Tribunal de Roca determinaron la liberación del joven Molinez tras considerar insuficientes las pruebas de su participación en la agresión. Foto Alejandro Carnevale.

El juicio por la brutal agresión sufrida por un joven frente a un boliche del Roca entró en una etapa decisiva. Tras una jornada intensa de alegatos de clausura, el Tribunal integrado por los jueces Emilio Stadler, Oscar Gatti y Sandro Martín resolvió adelantar -de manera inmediata- la absolución de Mauricio Sebastián Molinez, disponiendo su libertad, mientras que la situación de Lautaro Agustín González permanece en etapa de deliberación.

El veredicto parcial se conoció luego de que las defensas cuestionaran duramente la falta de pruebas directas contra sus asistidos, en un proceso que ya cuenta con dos personas condenadas por la tentativa de homicidio agravado que casi le cuesta la vida al joven que tenía 17 años al momento del hecho.

La audiencia se desarrolló en la Sala 2 del Poder Judicial de Roca. Foto Alejandro Carnevale.

Un inicio de jornada con sanciones


La última audiencia del debate comenzó con una situación inusual en los tribunales roquenses. El abogado defensor de González, Miguel Ceballos Díaz, arribó a la sala con 55 minutos de retraso, lo que motivó un fuerte llamado de atención por parte del tribunal colegiado, integrado por: Sandro Martín, Emilio Stadler y Oscar Gatti. A pesar de las disculpas del letrado, quien adujo razones personales y de responsabilidad, el Tribunal consideró la falta como una desconsideración hacia todas las partes involucradas, especialmente hacia la familia de la víctima.

«No se trata de una cuestión de respeto hacia el tribunal, sino hacia todo el mundo involucrado», sentenció Stadler antes de proponer un apercibimiento formal y dar aviso al Tribunal de Ética del Colegio de Abogados para evitar futuras dilaciones en causas de esta gravedad. Superado este incidente, se dio paso a las conclusiones finales de las partes.


La acusación: un plan coordinado para matar


La fiscal Verónica Villarruel reafirmó la teoría de un «plan común y división de tareas» entre los cuatro atacantes originales. Según la reconstrucción fiscal, el ataque del 16 de junio de 2025 fue una emboscada donde cada imputado cumplió un rol necesario para asegurar el resultado: la muerte de la víctima.

Villarruel detalló que Molinez fue quien inmovilizó a la víctima tapándole la cabeza con su propia capucha, facilitando que otro implicado —ya condenado a más de 8 años de prisión— le partiera el cráneo con un bloque de concreto. En esa secuencia, González habría actuado como «muro», amenazando con escombros al primo de la víctima para impedir cualquier auxilio.

«Gracias a otras personas, se evitó que le volvieran a pegar y la víctima vive y no es el Fernando Báez Sosa de General Roca», enfatizó la fiscal durante su alocución, vinculando el ataque con un robo previo de una motocicleta que habría servido de móvil para la agresión. Por estos motivos, la fiscalía solicitó la condena por homicidio simple en grado de tentativa, agravado por la participación de un menor.


La postura de la querella: «Dolo directísimo»


El abogado querellante, Oscar Pineda, adhirió plenamente a la calificación legal de la fiscalía y puso el foco en la brutalidad extrema del ataque. Pineda subrayó que no se trató de una pelea fortuita, sino de una intención concreta de quitar la vida. «Para la figura del homicidio se requiere un dolo directo, no indirecto. Este es directísimo», afirmó ante los jueces.

Oscar Pineda representó a la madre de la víctima y se estableció como querellante durante el proceso. Foto Alejandro Carnevale.

La querella también destacó el impacto devastador en la salud de Gonzalo. La madre de la víctima había relatado previamente que debió enseñarle a comer y caminar nuevamente, una situación que el abogado utilizó para mensurar el daño provocado. «La agresión fue brutal y continuaba si no los paraban. Hubiesen continuado la agresión hasta matarlo», sentenció Pineda, descartando cualquier teoría de negligencia o «gresca» adolescente.


La defensa de Molinez: «Cero prueba de cargo»


La estrategia de Darío Sujonitzky, defensor de Molinez, fue enfático al señalar la orfandad probatoria contra su cliente. El abogado calificó el proceso como «insólito» y denunció una falta de objetividad por parte del Ministerio Público Fiscal. Según Sujonitzky, de los 14 testigos que pasaron por el juicio, ninguno pudo señalar con certeza que Molinez fuera quien bajó la capucha a la víctima.

«¿Cuál es la prueba que acredita esto? Cero, un cero más grande que este edificio», fustigó el defensor. Argumentó que la testigo presencial describió al autor de esa acción como un joven «robusto de buzo blanco», mientras que Molinez es de contextura pequeña y vestía un buzo rojo esa noche. Sujonitzky concluyó que el simple hecho de estar en el lugar o vestir una prenda de determinado color no lo convertía en coautor de un intento de asesinato, solicitando su absolución lisa y llana.


El argumento de la «gresca» para González


Por su parte, Miguel Ceballos Díaz intentó desarticular la figura de la coautoría para Lautaro González. El defensor argumentó que lo ocurrido frente al boliche fue una «gresca» o pelea grupal, común en las salidas nocturnas, y no un plan de ejecución organizado.

Ceballos Díaz sostuvo que González estaba manteniendo una discusión separada con el primo de la víctima y que no tuvo «dominabilidad» sobre las acciones de quienes propinaron el piedrazo y la patada final. «Mi defendido no se estaba peleando con la víctima, como dijeron los testigos», alegó, pidiendo la absolución o, subsidiariamente, que se considere una participación menor en el hecho.


El veredicto: libertad y deliberación pendiente


Tras un cuarto intermedio, el juez Emilio Stadler adelantó la decisión unánime del tribunal de declarar no culpable a Mauricio Molinez. Los magistrados compartieron los argumentos de la defensa respecto a la inexistencia de pruebas que lo vincularan con la mecánica específica del ataque descrita en la acusación. En consecuencia, se ordenó su inmediata libertad después de haber pasado un año bajo distintas medidas cautelares.

La situación para Lautaro Agustín González es diferente. Stadler aclaró que su caso es «más complejo» y que el Tribunal aún se encuentra en plazo de deliberación para alcanzar un veredicto de culpabilidad o inocencia. No obstante, los jueces accedieron al pedido de la fiscal Villarruel de prorrogar su prisión preventiva hasta el momento en que se dicte la sentencia final, considerando que existen riesgos procesales suficientes para mantener su detención.

El caso, que conmocionó a la región por la extrema violencia y el estado de salud de la víctima —quien sufrió fractura de cráneo y pasó 21 días en coma—, aguarda ahora su definición final para el último de los acusados que permanece en el banquillo.


El juicio por la brutal agresión sufrida por un joven frente a un boliche del Roca entró en una etapa decisiva. Tras una jornada intensa de alegatos de clausura, el Tribunal integrado por los jueces Emilio Stadler, Oscar Gatti y Sandro Martín resolvió adelantar -de manera inmediata- la absolución de Mauricio Sebastián Molinez, disponiendo su libertad, mientras que la situación de Lautaro Agustín González permanece en etapa de deliberación.

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