Cómo enseñar a pensar: el proyecto que debate pseudociencias en escuelas secundarias en Bariloche

Vacunas, terraplanismo y cambio climático se debate en el aula. Después los chicos realizan un circuito científico en la universidad donde ven "la ciencia en vivo".

"La ciencia en vivo" para los chicos. Foto: gentileza

Ante cada pedido, un grupo de docentes investigadores del Centro Regional Universitario Bariloche (CRUB) concurre a escuelas secundarias con el desafío de debatir ideas pseudocientíficas en las aulas y generar un pensamiento crítico.

Este proyecto de extensión de la Universidad Nacional del Comahue comenzó en 2023 y ya abarcó a unos 200 estudiantes del nivel medio. Sus impulsores sueñan con extender la iniciativa a niños del nivel primario y a escuelas privadas «a demanda».

«La idea surgió en una sala de profesores de una escuela secundaria de Bariloche. Como profesores de ciencia, notábamos la necesidad de enseñar de una forma más desestructurada. En ese momento, pensamos en un gabinete científico itinerante con un formato de educación no formal», indicó la bióloga Nadia De la Rosa, docente investigadora del CRUB y directora del proyecto de extensión.

Cuando De la Rosa ingresó como docente en la carrera de Biología del CRUB, junto a un profesor de Química propuso la actividad como proyecto de extensión.

El equipo que da el taller en las escuelas. Foto: gentileza

«Pensamos qué forma darle y mi compañero comentó que le preocupaban las ideas pseudocientíficas que circulan en las aulas. La idea fue tomando forma: enganchar la ciencia desde el debate sobre las pseudociencias. Armamos el proyecto», contó.

En ese momento en 2023, se sumaron 15 personas del CRUB, entre docentes, estudiantes, personal no docente y graduados. La particularidad del proyecto de extensión es que incorpora a los profesores del área científica de las escuelas a las que asisten.

En primer lugar, se definió un listado larguísimo de temas que cuestionan a la ciencia, pero se eligieron solo tres: el terraplanismo -la creencia de que la Tierra es plana-, el movimiento antivacunas y el negacionismo del cambio climático.

El equipo que da el taller en las escuelas. Foto: gentileza

«El terraplanismo tiene una fuerte convicción. Las vacunas se suponen que no deberían tener ningún cuestionamiento y lo tienen pese a su fuerte componente sanitario y social y su contraste durante la pandemia», comentó De la Rosa. En relación al cambio climático recalcó que «tiene un efecto muy fuerte en lo ambiental. Es algo que ya está pasando y va a afectar a la juventud porque ellos van a ser testigos de las peores consecuencias de este fenómeno. Ahora toma relevancia porque los actores del gobierno expresan que son mentiras de la ciencia».

Más allá de ceder el espacio, en cada charla participan los profesores del área científica y tecnológica del secundario. ¿Cómo se abordan los temas en el aula? En primer lugar, los investigadores consultan a los chicos qué ideas tienen sobre esas temáticas.

«La ciencia en vivo» para los chicos. Foto: gentileza

«Se habla de la naturaleza de la ciencia y cómo se obtiene el conocimiento. Después de ese intercambio, invitamos al estudiantado al CRUB para que hagan un circuito científico. La idea es que conozcan un espacio universitario, una entidad que genera conocimiento y cómo se construye a través de la investigación. Recorren las aulas, los laboratorios de biología, física y química. Así ven a personas investigando: la ciencia en vivo«, describió De la Rosa.

Se hacen pequeñas exhibiciones de experimentos en función de los temas abordados. «Con un globo terráqueo al que le damos luz y sombra, mostramos por qué decimos que la Tierra es esferoide. Luego, la comparamos con una imagen de terraplanismo», dijo.

Además, se llevan adelante ensayos «para ver los límites y alcances de la química y demostrar que, en el caso de las vacunas, la naturaleza es química». Los investigadores colocan microscopios en la mesada: «¿Por qué? Hay videos de TikTok en los que la gente que cuestiona el contenido de las vacunas usa microscopios. Pero es un instrumento de biólogos. No se puede analizar una sustancia química de manera acertada con microscopios. Le mostramos microorganismos con los microscopios», indicó.

El terraplanismo, uno de los temas. Foto: gentileza

Para abordar el cambio climático se usan imágenes y noticias. El foco está puesto en cómo la ciencia viene anticipando estas consecuencias desde hace décadas. «Ayer pregunté en el aula qué fenómenos relacionaban con el cambio climático. Respondieron ‘tsunamis y terremotos’. No, eso es parte del movimiento natural. Nos enfocamos en inundaciones y sequías», dijo. Se tomó como ejemplo a Bariloche donde nieva cada vez menos: «O mencionamos la amplitud térmica que tenemos por estos días, con el invierno próximo: mucho calor de día y frío de noche. El clima antes era más templado estable; en esta época tiene esa cosa de ambiente árido. Los incendios son cada vez más frecuentes. Muchas veces se producen por tormentas eléctricas que, también, son más frecuentes en verano».

De la Rosa valoró una gran diversidad en los cursos. Algunos participan con entusiasmo, preguntan, responden. Otros son más introvertidos. «Cuando van al CRUB se rompe el hielo. El objetivo también es que vean que la universidad es pública abierta, no importa la edad. Es difícil pero se puede: muchos chicos hoy estudian y trabajan«, resaltó.

Los docentes lamentaron que el proyecto concluye en julio, aunque esperan acceder una vez más a financiamiento para poder continuar.

«La ciencia en vivo» para los chicos. Foto: gentileza

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