Detrás de los cuernos: el hallazgo sobre los «comportamientos sexuales» de los dinosaurios en la Patagonia

Investigadores del Conicet descubrieron que las crestas y cuernos de los abelisáuridos evolucionaron para el cortejo y el combate por la pareja. Cambia la principal hipótesis sobre estos ornamentos.

Por Elena Egea

Investigadores afirman que los ornamentos habrían favorecido comportamientos socio-sexuales complejos en los dinosaurios. (Ilustración por José Humberto Cano).

¿Qué rol tenían los ornamentos de los dinosaurios abelisáuridos? Investigadores de la Patagonia descubrieron que los cuernos «muy probablemente estuvieron asociados a comportamientos sexuales complejos» como, por ejemplo, «de exhibición o combates intraespecíficos». Para graficarlo, el biólogo Emanuel Seculi Pereyra lo comparó con los elefantes marinos y las aves, animales en los que sus rasgos físicos interfieren en la competencia por una pareja.

Este hallazgo, liderado por un equipo del Centro Nacional Patagónico del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Cenpat-Conicet) y el Instituto de Ecología, Genética y Evolución de Buenos Aires (Iegeba) cambia el paradigma sobre estos gigantes carnívoros que habitaron principalmente el hemisferio sur durante el período Cretácico, entre 145 y 66 millones de años atrás.

El estudio demostró que los cuernos y las llamativas rugosidades en sus cráneos no evolucionaron para que se reconocieran entre miembros de la misma especie, sino que siguieron patrones de evolución definidos, funcionando como herramientas clave para atraer pareja o competir.

«Los ornamentos surgen porque son seleccionados por la pareja o porque son utilizados en combates intraespecíficos», explicó Seculi Pereyra. Para llegar a esta conclusión, los científicos analizaron la evolución de los cráneos comparando una gran cantidad de datos fósiles.

Científicos descubren comportamientos sexuales complejos en dinosaurios


Hasta ahora, una de las explicaciones para la diversidad de ornamentos era que servían como señales visuales de reconocimiento entre individuos de la misma especie. Los investigadores pusieron a prueba esa hipótesis observando cómo habían aparecido y cambiado las estructuras craneales a lo largo de la evolución del grupo. «Nosotros encontramos lo contrario porque observamos que los ornamentos en este grupo evolucionan con una tendencia y de forma ordenada», señaló el biólogo.

El patrón no fue idéntico en todos los abelisáuridos. Algunas especies halladas en India y Madagascar desarrollaron una estructura central prominente; otras sudamericanas, como Carnotaurus, tenían estructuras pares. Según el análisis, ciertos ornamentos, una vez surgidos, tendieron a mantenerse en los linajes. Esa persistencia aporta indicios a favor de la selección sexual.

«Por ejemplo, hay muchos comportamientos en mamíferos marinos, como los elefantes, que tienen combates intraespecíficos para acceder a las hembras, como también en las aves. Es muy común ver comportamiento tanto de los machos o de las hembras en los cuales cortejan a sus parejas», comentó.

Y remarcó: «Con la evidencia que juntamos y los análisis que hicimos sobre la ornamentación de este grupo, concluimos que muy probablemente hubieran sido utilizados por este grupo para este tipo de comportamientos más complejos».

La investigación se apoyó en información anatómica reunida y publicada por otros especialistas. «Nos llevó un año justamente por el esfuerzo de mucha otra gente en recuadrar esos datos para responder a otras preguntas», destacó Seculi Pereyra. Los resultados de este hallazgo pueden servir para nuevas preguntas e investigaciones.

Mencionó que también abre una línea de trabajo: estudiar mediante herramientas biomecánicas cómo habrían resistido las estructuras craneales distintas fuerzas o contactos.

Sin embargo, Seculi Pereyra remarcó que se dificulta avanzar con estudios de esta escala ante la falta de financiamiento. «Hoy no tenemos el recurso por parte del gobierno para realizar esta magnitud de estudios. Si hubiéramos querido hacer este trabajo de cero hubiera sido imposible», advirtió.

Emanuel Seculi Pereyra: de las ballenas a los dinosaurios


Emanuel Seculi Pereyra es licenciado en Ciencias Biológicas por la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco y cursa su doctorado en esa institución. Su interés por los dinosaurios comenzó temprano. «A mí siempre de chiquito me gustaban los dinosaurios», contó.

Emanuel Seculi Pereyra, biólogo e investigador del Conicet. (Gentileza).

Durante sus estudios universitarios se sintió atraído por la fauna patagónica actual, en particular por las ballenas. Hacia el final de la carrera retomó aquella curiosidad de la infancia y la vinculó con su interés por la evolución. «Me volvió de nuevo el amor por los dinosaurios, entonces mezclé lo que sería evolución orientado a este tipo de reptiles», relató.

Hoy investiga a los abelisáuridos en el ámbito del Cenpat- Conicet. «Estas cosas que nosotros hacemos, inferimos y estudiamos de los organismos del pasado aplican mucho a los organismos del presente. Sostuvo que la historia evolutiva de aquellos dinosaurios también puede ofrecer preguntas y herramientas para comprender la vida actual.


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