El riesgo detrás del “Me tomo algo y se me pasa”: una investigación sobre la automedicación

Lucas Marquez, estudiante de la Facultad de Medicina en Bariloche, analizó 79 investigaciones de los últimos diez años para conocer por qué las personas se automedican y cuáles son sus consecuencias. La falta de estudios de alta evidencia en Argentina fue uno de los hallazgos que más lo sorprendió. Comparó los datos con sus rotaciones por el hospital público Ramón Carrillo.

Lucas Márquez comparó los artículos con evidencia científica con las situaciones que vivencia en sus rotaciones en el hospital público de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez

“Automedicación como una práctica en crecimiento en los últimos 10 años” es la minuciosa investigación que llevó adelante Lucas Marquez, de 23 años que transita el quinto año de la carrera de Medicina en Bariloche y que este miércoles expondrá durante la tercera edición de las Jornadas de Investigación y Extensión de la Sede Andina de la Universidad Nacional de Río Negro.

¿Por qué las personas optan por la automedicación pese a los consecuencias? fue el disparador del estudio que se propuso más allá del diagnóstico, delinear estrategias para reducir este tipo de riesgos. “Hice una revisión bibliográfica para reunir toda la información del tema durante los últimos 10 años. A través de ecuaciones de búsqueda, seleccioné los artículos que respondían mejor a la pregunta. De un gran número inicial, hice una selección más acotada y, de 12 mil trabajos quedaron 79 para analizar”, especificó Marquez que ya ha realizado rotaciones en Medicina Clínica y Pediatría del Hospital Ramón Carrillo de Bariloche.

La evidencia en torno a la alta prevalencia de la automedicación es amplia. Muchos de los trabajos, encontró, corresponden a África. “Fue una sorpresa detectar que no hay estudios de alto nivel de evidencia sobre la automedicación en Argentina. Solo hay un trabajo en Comodoro Rivadavia, pero no se puede extrapolar ese número a nivel nacional”, planteó.

Pese a sus sospechas, Marquez se sorprendió por la magnitud del fenómeno a nivel global y lo comparó con las situaciones con las que se ha topado en el hospital público. Las causas de la automedicación también son variadas. “Por un lado, está la búsqueda del alivio rápido. No ayuda el entorno cuando dicen que les ha funcionado un cierto medicamento, tampoco las publicidades en la televisión, ni todo lo que circula por las redes sociales”, indicó. Advirtió deficiencias en el sistema de salud por las distancias hasta los centros, las consultas con los médicos que, a veces, no conforman al paciente y el tiempo de espera.

Lucas Márquez comparó los artículos con evidencia científica con las situaciones que vivencia en sus rotaciones en el hospital público de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez

En sus rotaciones por el hospital público de Bariloche, Márquez detectó que muchas veces, la persona se automedica creyendo que tiene el conocimiento necesario cuando, en realidad, no lo tiene. “Así lo comprobamos en la guardia, con pacientes que llegaban con complicaciones renales o intestinales graves, después de tomar un medicamento por su propia cuenta durante semanas. No están atentos a la duración ni a los efectos adversos que pueden tener. En muchos casos, se subestima”, alertó.

El alto porcentaje de estudiantes universitarios que se automedican también formó parte del estudio. “La prevalencia en el mundo es del 70%. No hay una sola causa. Tiene que ver con el ahorro del tiempo: en vez de ir a la guardia, te automedicás y listo y, además, este segmento cree tener mayor conocimiento e información vinculada a lo que circula en redes sociales”, especificó este tucumano que se autodefine como dinahuapense desde hace 10 años.

En este sentido, se refirió a los estudiantes de salud: “Tienen más confianza aún en su capacidad para autodiagnosticarse y creen manejar ciertas enfermedades, así son más propensos a la automedicación«.

Un dato llamativo es que la prevalencia de automedicación es alta entre la población pediátrica (alcanza el 57%) y geriátrica. También es elevado en el grupo vulnerable de mujeres embarazadas.

Lucas Márquez transita el quinto año de Medicina en Bariloche. Foto: gentileza

“Hay que hacer énfasis en la educación hacia los padres para que sean conscientes de los riesgos y las consecuencias. No son los niños quienes se automedican sino que son sus cuidadores”, lamentó. Con los adultos mayores, el fenómeno está vinculado a la “polifarmacia”: “Sucede que usan muchos medicamentos simultáneamente. Muchos aseguran que el médico ya les había recetado cierto remedio y había funcionado. En una ciudad como Bariloche, además, pesa la dificultad en el acceso a la salud, para conseguir turnos, los tiempos de espera. En las rotaciones, también comprobé cómo pesa la influencia familiar en la recomendación de medicamentos”.

En relación a los peligros, Marquez hizo hincapié en el riesgo farmacológico y las reacciones adversas, las intoxicaciones a través de las interacciones entre fármacos y la posibilidad de que ese síntoma, en realidad, “esté enmascarando algo más grande y por ende, se retrase el diagnóstico y el tratamiento”.

Lucas Márquez comparó los artículos con evidencia científica con las situaciones que vivencia en sus rotaciones en el hospital público de Bariloche. Foto: Marcelo Martínez

“Otro impacto es la resistencia de los antimicrobianos que, cada año, aumenta más y más. Por eso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) apunta sus esfuerzos a reducir la automedicación. No es menor”, dijo.

La solución, insistió, no es prohibir la automedicación sino que trabajar para que sea más segura. “Hablamos de automedicación responsable ante casos de afecciones menores, pero siempre el uso debe ser informado y consciente. Debemos saber cuáles son las banderas rojas”, acotó Márquez que agradeció al médico Fernando Tortosa, del hospital Ramón Carrillo, por el acompañamiento en la investigación.


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