Feria Agroecológica de Viedma: un recorrido de sabores, oficios y producción local que conecta con los vecinos
Sabores, aromas y oficios le dan identidad a la Feria Agroecológica de Viedma, un espacio que, cada jueves, reúne a productores y emprendedores con vecinos en distintos barrios, promoviendo el consumo consciente.
Cada jueves, la Feria Agroecológica de Viedma transforma distintos puntos de la ciudad en un espacio de encuentro donde se cruzan historias, saberes y productos hechos con dedicación. Con su formato itinerante, la feria acerca a los vecinos una amplia variedad de propuestas: desde plantas, verduras y frutas de estación hasta miel, alfajores, mermeladas, conservas, huevos, panificados, dulces y artesanías, todo en un vínculo directo con quienes producen en la región.
El objetivo es claro, promover una forma de consumo más consciente, fortalecer la economía local y visibilizar el trabajo de pequeños productores y emprendedores.
Producción con identidad y cuidado ambiental en Viedma
Entre los puestos, las historias de quienes producen son tan diversas como los productos que ofrecen.
Laura, emprendedora del rubro plantas, lleva nueve años en la actividad. «Arrancamos comprando plantas madre y después las fuimos reproduciendo. Cuando me quedé sin trabajo con mi esposo, decidimos emprender«, contó. Su producción incluye cactus, suculentas y aromáticas como albahaca, perejil, ruda y menta, todas adaptadas a las condiciones de la zona, como el frío y el viento. «La idea es que la gente se lleve una planta que crezca, que no se le seque», explicó. Los precios arrancan desde los 2.500 pesos, según la variedad.

Desde San Javier, Laura Inés participa hace siete años con producción hortícola agroecológica. Su trabajo se basa en el cuidado de la tierra y en la selección de semillas propias. «Elegimos la mejor planta, dejamos madurar el fruto, sacamos la semilla, la fermentamos y la guardamos para la próxima siembra», detalló. En su puesto se pueden encontrar tomates cherry, acelga, zapallo, brócoli, repollo, frutillas, manzanas y uvas. Algunos precios: acelga a 1.000 pesos el kilo, choclo tres unidades por 2.000, tomates cherry a 3.000 el kilo.
Artesanías y oficios que resisten
La feria también es un espacio para el desarrollo de oficios artesanales. Lucía, junto a su compañero, produce cerámica de alta temperatura. «Hacemos piezas utilitarias desde cero: preparamos las pastas y los esmaltes, trabajamos en torno. Es todo artesanal», explicó. Los productos incluyen mates, cuencos y bowls, con valores que parten desde los 20.000 pesos. «No tenemos local, por eso la feria es fundamental para nosotros», sostuvo.
En la misma línea, Daniela ofrece tejidos artesanales con amigurumis, atrapasueños y distintas piezas hechas a mano. «Cada producto tiene otro valor, otro significado, porque está hecho con amor y es único», señaló. Los precios de los amigurumis comienzan en los 13.000 pesos.
Alimentos sanos y producción consciente
La propuesta alimentaria es uno de los ejes centrales de la feria. Milet, productora de huevos, comenzó hace seis meses con unas pocas gallinas y hoy cuenta con una producción en crecimiento. «Son gallinas de libre pastoreo, están en el campo y eso hace la diferencia», explicó. Además de la calidad nutricional, destacó el bienestar animal como un aspecto clave. Los precios varían entre 5.000 y 9.000 pesos, según el tamaño.
Viviana Grande, produce frutas y verduras bajo principios de la agricultura biodinámica. «Entendemos la granja como un organismo del que somos parte», explicó.
Además, elaboran conservas como escabeches de verduras y dulces caseros de distintas frutas. Las mermeladas se venden a 4.000 pesos y los escabeches desde $5.000.«La biodinámica suma una mirada espiritual y de conexión con la tierra», señaló.
Por su parte, Kiara, del emprendimiento Jade Obrador, ofrece panificados de masa madre elaborados con harinas agroecológicas. «Trabajamos con materias primas locales, incorporando frutas y verduras de estación, muchas veces de la misma feria», indicó. Entre las opciones hay hogazas, pan de molde, focaccias y medialunas semiintegrales, con precios que rondan entre los 6.000 y 7.000 pesos.
Sandra, apicultora, también forma parte del recorrido con su producción de miel. «Trabajo con mieles libres de agroquímicos. Estoy tipificando variedades monoflorales y multiflorales», explicó. Entre ellas se destaca una miel cremosa de flor amarilla. «Invito a todos a venir: acá se con siguen alimentos sanos, nutritivos y a conciencia, directo del productor al consumidor», expresó.
Un espacio que se sostiene y crece
Más allá de la variedad de productos, la feria representa una oportunidad concreta para quienes no cuentan con un local o punto de venta fijo. La modalidad itinerante permite acercarse a distintos barrios y ampliar el acceso de los vecinos a este tipo de propuestas.
En un contexto económico desafiante, los productores coinciden en la importancia de sostener estos espacios. «Está tranquilo, pero seguimos apostando a esto», resumió una de las feriantes.
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