Feria del Libro de Roca: más de 4.000 personas en la apertura y auditorio lleno para Pescetti
La octava Feria Municipal del Libro de Roca abrió con escuelas, juegos, talleres y la declaración de interés provincial. Cientos de chicos, familias y hasta adolescentes disfrutaron del espectáculo de Luis María Pescetti.
Ricardo La Sala, director de Cultura, estimó que había entre 3.000 y 4.000 personas en el predio durante la apertura. Foto: Juan Thomes.
La tarde del jueves estuvo nublada, pero eso no frenó a nadie. Cuando arrancó el acto oficial, a las 14, el Predio Ferial Municipal ya tenía guardapolvos por todos lados: escuelas enteras, maestras contando cabezas y chicos que se repartían entre los stands, las estaciones de juegos y los talleres.
La octava edición de la Feria Municipal del Libro, que se extiende hasta el domingo 4 de octubre de 9 a 23 con entrada libre y gratuita, se estrenó con un predio rediseñado respecto de 2025. Las carpas forman ahora un paseo con un patio central por el que la gente circula de una a otra.
En la carpa «Juan Raúl Rithner» y en la «Paola Kaufmann» funcionaban talleres para los chicos. En un stand transmitía en vivo Antena Libre, la radio universitaria de la Unco, y al fondo se alineaban los carros de comida. Una de las novedades es la confitería Mónica, instalada en una de las carpas grandes, que ya atendía público.

La Feria Municipal del Libro fue declarada de interés provincial
El acto de apertura estuvo encabezado por la intendenta María Emilia Soria, acompañada por el senador nacional Martín Soria, legisladores provinciales, concejales y funcionarios. Durante la ceremonia, los legisladores José Luis Berros y Luciano Delgado Sempé le entregaron a la jefa comunal el reconocimiento por el cual la Feria fue declarada de interés provincial.
Soria agradeció a los docentes y directivos de las 54 escuelas inscriptas, que llevarán a unos 4.200 alumnos a recorrer la Feria entre este jueves y el viernes. La mayoría son de Roca, pero también hay instituciones de Allen, Fernández Oro, Huergo y Cervantes. «Sé que no es simple conseguir la autorización, que la madre lo firme en tiempo, el seguro, el permiso. Pero ahí está la clave: salir del lugar cómodo y buscar experiencias nuevas para los más chicos», dijo.

La jefa comunal destacó el cambio de escala respecto de la edición anterior, cuando el evento reunió a más de 12.000 personas en un espacio más acotado. «El año pasado estábamos mucho más apretados y hoy tenemos un montón de espacio», señaló. Recordó que este año el nuevo auditorio Jorge Luis Borges tiene más capacidad y que se sumaron pantallas en el exterior para quienes no logren entrar.
La Feria, sostuvo, forma parte de una política pública que apuesta a la lectura como herramienta de crecimiento personal y colectivo. «La feria se camina, se toca, se pregunta, se conversa con el autor y sobre todo se disfruta», resumió.
Y dedicó parte de su discurso a defender la educación y la cultura. Mencionó que este año se cumplen 50 años del golpe de 1976 y anticipó que esa misma noche Tango Nova interpretaría canciones que fueron prohibidas durante la dictadura.
Sobre el lema de este año, «Leer entre bardas», explicó que es una invitación «a leer desde lo propio»: el viento, la barda, el canal, el río, las chacras, la esquina del barrio.
Juan Solá y el protagonismo de los jóvenes
La conferencia de aperturatuvo la presencia de Juan Solá, escritor nacido en La Paz, Entre Ríos, y criado en Resistencia, Chaco. Publicó su primer libro, Cuentos para compartir, a los diez años, y es autor de novelas como La Chaco, Ñeri y Naranjo en flúo. Actualmente vive en San Martín, provincia de Buenos Aires.
Había pasado la mañana con estudiantes de distintas instituciones, a quienes propuso una actividad de escritura vinculada con el lema de la Feria: cartas y documentales dirigidos a los responsables de un proyecto imaginario, la construcción de un complejo hotelero en las bardas de Paso Córdoba.

Ante el auditorio, Solá leyó fragmentos de esos trabajos («Este no es un espacio vacío, dicen, sino un espacio lleno de naturaleza y de memoria») y los usó para rebatir la idea de que los jóvenes están indiferentes.
Habló de la imaginación como el legado más valioso de la infancia y cerró con una promesa: «Si tenemos libros tendremos imaginación. Si tenemos memoria tendremos territorio, pero si tenemos respeto por la voz de nuestros jóvenes tendremos futuro».

Ventas, visitas escolares y el valor de las bibliotecas populares
Entre los stands, el movimiento fue constante. Melina, de la Librería de la Fe de Roca, contó que las escuelas fueron las grandes protagonistas de la primera jornada. «Los libros infantiles son los que más se han llevado», dijo, y los de youtubers fueron de los más pedidos.
Las compras, afirmó, fueron «un montón», incluso entre los adolescentes, que fueron a buscar «sus libros favoritos».
La librera marcó la diferencia con el trato en el local: en la feria hay menos tiempo para cada cliente, pero «vienen chicos que de otra manera no se acercarían a una librería». Recomendó Las gratitudes, de Delphine de Vigan.
Por su parte, la maestra Leonarda Albarracín llegó con la escuela 223 de Villa Obrera, desde primero hasta quinto grado. Aunque no consiguieron cupo para los talleres, los chicos participaron de los juegos y recorrieron los stands.

Contó que la escuela mantiene un vínculo estrecho con la biblioteca del barrio y que el objetivo es «crear una escuela acostumbrada a la lectura». Esta vez, dijo, tuvieron la suerte de traer a toda la escuela; los más grandes, de quinto y sexto, irán el viernes.
También visitarían la zona dedicada a la memoria, la verdad y la justicia, un tema que trabajaron con cuarto grado antes de la promesa a la bandera.
Pablo e Irma, de la biblioteca popular Quintún de J.J. Gómez, fueron a la apertura y volverán el sábado, el día que les corresponde: cada biblioteca tiene su jornada.
Para ellos, la feria permite «volver al romanticismo del libro» y dejar un rato las pantallas. Sobre la situación del sector, fueron directos: «Cultura nunca fue prioridad, pero ahora menos que nunca».
Del lado de la organización del evento, Ricardo La Sala, director de Cultura, estimó que había entre 3.000 y 4.000 personas en el predio durante la apertura y atribuyó el resultado a la planificación: «El trabajo está hecho».

Para él, la idea es que quien llegue se asombre «con los libros, con las propuestas artísticas, con las instalaciones». Y reiteró que todas las actividades son gratuitas.
El show de Luis Pescetti a sala llena y la agenda del fin de semana
Cerca de las 15.30, mientras se hacía la prueba de sonido, empezó a formarse una fila larga frente al auditorio. Minutos después, la sala central estaba colmada de chicos, familias y escuelas, y los que no entraron se sentaron afuera para seguir el show de Luis Pescetti en la pantalla exterior.

Entre el público infantil se veían también muchos adolescentes que se reían y disfrutaban del espectáculo, a pesar de que estaba pensado para los más chicos.
La jornada sigue a las 20 con la presentación del libro La extranjera, de Gonzalo Heredia, y a las 22 con Canciones prohibidas en la dictadura, de Tango Nova. El viernes será el turno de María O’Donnell.
La tarde del jueves estuvo nublada, pero eso no frenó a nadie. Cuando arrancó el acto oficial, a las 14, el Predio Ferial Municipal ya tenía guardapolvos por todos lados: escuelas enteras, maestras contando cabezas y chicos que se repartían entre los stands, las estaciones de juegos y los talleres.
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