Impulsan un proyecto para convertir madera quemada en paneles para la construcción en la Comarca Andina
La propuesta de la Unión de Trabajadores de la Tierra Patagonia (UTT Patagonia) y la cooperativa Cosertec convertiría los pinares en una fuente de trabajo para las zonas afectadas por los recientes incendios forestales.
Un proyecto nacido en el corazón de la Comarca Andina pretende transformar una tragedia ambiental en una oportunidad productiva, generando empleo y contribuyendo a la restauración de los bosques nativos arrasados por los incendios forestales.
Una inmensa disponibilidad de biomasa resultante de pinares afectados por el fuego en la Comarca Andina incrementa el riesgo de incendios forestales y dificulta los procesos de restauración forestal. Sin embargo, una iniciativa de la Unión de Trabajadores de la Tierra Patagonia (UTT Patagonia) y la cooperativa Cosertec propone revertir esto, a través del diseño de una unidad de producción de tableros estructurales de alto valor agregado para la construcción.
«La idea surge a partir de la tragedia. Nuestra cooperativa no se dedica a la actividad forestal, pero a partir del último incendio en Puerto Patriada pensamos líneas de trabajo y una fue la línea forestal«, explicó Juan Pablo Acosta, socio de la Unión de Trabajadores Tierra Patagonia, una cooperativa de pequeños productores de alimentos a nivel nacional presente en la Comarca Andina desde hace 10 años.

En ese momento, la organización abordó dos líneas de trabajo. Por un lado, se dictó un curso de restauración forestal, abierto a la comunidad, del que participaron 100 pobladores. Los primeros días de agosto, arranca una segunda edición, junto con la Escuela Agrotécnica de Lago Puelo, la escuela técnica de Mallín Ahogado, el hospital de El Bolsón y el Servicio Forestal Andino.
«Es un curso de extensión para que los vecinos nos formemos en la restauración del bosque. Ese fue un primer paso, pero también nos preguntamos qué hacíamos con esa masa forestal de pinos. Así surgió la posibilidad de industrializarla por medio de la construcción de paneles de madera que sirvan para la construcción civil», comentó Acosta que es ingeniero agrónomo.
Así se pusieron a investigar y decidieron convocar a la Cooperativa de Servicios Técnicos (Cosertec) para que determine si esa iniciativa era viable «técnicamente». La respuesta los motivó aún más: la materia prima -la madera quemada-, disponible post incendio, servía.
«Hace 50 años para instalar un proceso de industrialización de madera necesitabas una gran fábrica. Hoy ya no. Los dispositivos te permiten escalar a medida que el negocio se va desarrollando«, señaló. Destacó que la industria forestal «ya tiene una tradición en la zona»: «Con estas líneas de trabajo constructivas, se genera mucho trabajo en la clasificación de material. Hay mucha logística«.
La idea de la iniciativa, aclaró, es que la comercialización de esos paneles financie la restauración del aprovechamiento forestal. «Por un lado, sacás el pino y más allá de ese proceso de industrialización y comercialización de la madera quemada y no quemada, con una porción de ese dinero se financia la reforestación con especies nativas. Cierra por todos lados», planteó.
El proyecto, más allá de restaurar el bosque, permitiría generar puestos de trabajo en la zona. Se estima con la masa forestal disponible, empleo para los próximos 100 años. «No es algo que empieza hoy y termina mañana. Es una política pública. Calculamos que hay unas 50 mil hectáreas de rodales de pinos implantados, exóticos, en la Comarca Andina. Eso es un montón de madera: la mayoría no está quemada sino verde. Y sin manejo«, puntualizó y añadió que «por el bajo valor de la madera, no se hacen trabajos de raleo y poda. Es mucha masa vegetal acumulada que, a la hora de los incendios, resulta un problema».
El proyecto está «descentralizado», de modo que podrían conformarse varios núcleos de industrialización.
Tras el avance técnico de la propuesta, ahora ambas cooperativas presentaron la idea ante el Estado y el ámbito privado para darle impulso.
«Lo cierto es que en esta zona hay mucha gente que trabaja en lo forestal. Además, el pino se implantó en lugares donde hay accesos, por caminos. De modo que es más sencillo. Habrá que armar un mapa con los lugares prioritarios y los no prioritarios para luego, planificar«, dijo.
Respecto al impacto de la propuesta, Acosta consideró que «la política pública trajo los pinos y hoy, tiene una mirada de erradicación de lo exótico y de restauración de los bosques nativos. Pero son procesos con poco financiamiento».
«Ahí toma fuerza nuestra propuesta: no alcanza la plata del mundo para sacar los pinos, pero ponemos sobre la mesa esta iniciativa de industrialización de la madera que puede funcionar y tecnológicamente, no es algo tan monstruoso. No se necesita una megafactoría«, opinó.
La cooperativa planteó además que las placas OSB que se usan mucho en la construcción en seco y para revestimiento no se producen en el país. Se importan desde Brasil y Chile. De modo que lograrían cubrir una fuerte demanda del mercado interno.
«La idea hizo un ruido positivo en la zona. Más grave es perder el poco bosque que nos queda. Esto será mucho más barato», concluyó Acosta.
El proyecto
-El proyecto apunta a generar una unidad de producción de tableros estructurales de madera (OSB y tableros laminados) en la Comarca Andina.
-Surge como respuesta a uno de los principales desafíos ambientales y productivos que enfrenta la región: la enorme disponibilidad de madera proveniente de pinares afectados por incendios forestales y de los históricos rodales de especies exóticas implantadas en la Región de los Bosques Andinos Patagónicos de Chubut, Río Negro y Neuquén.
-Propone la industrialización de esa materia prima y su transformación en productos de alto valor agregado para la construcción. Pero a la vez, establece la reforestación de los bosques con especies nativas.
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