La pequeña biblioteca que sorprende a quienes caminan por un sendero a orillas del lago Nahuel Huapi

Una pequeña garita de madera, instalada en enero de 2025, se convirtió en un espacio que invita a leer junto al lago. La iniciativa nació de Fernando Veliz, quien se inspiró en una experiencia en Barcelona y hoy sueña con que la propuesta se replique en otros barrios de Bariloche.

Por Lorena Roncarolo

La garita está en el inicio del sendero de Playa Bonita. Foto: Chino Leiva

Quienes emprenden la caminata por el sendero que recorre la costa del lago Nahuel Huapi, desde Playa Bonita hasta Puerto Moreno, de pronto se topan con una garita de madera con una puerta de vidrio que contiene varios libros. En una calcomanía transparente, se lee “Lleva o deja un libro”. Alrededor hay pequeños bancos hechos con troncos.

Fernando Veliz vive a unos 100 metros de ese lugar, en el barrio Playa Bonita, al oeste de Bariloche. En un viaje a Barcelona, descubrió una pequeña biblioteca similar enclavada en un camino en medio del bosque. “Copié la idea porque suelo ir a la playa a leer y veo a mucha otra gente leyendo. Aproveché que presidía la junta vecinal en ese momento para trasladar la idea a la Delegación Municipal y les encantó”, comentó Fernando.

Al obtener el guiño del Municipio para llevar adelante la idea, un amigo carpintero se puso manos a la obra para construir la garita que tiene un techo a dos aguas, de tejuelas de alerce. Fernando fue reuniendo varios libros propios para poder ofrecer en ese sector.

La garita de 60 por 40 centímetros, simple pero llamativa, finalmente se inauguró en enero del 2025. Cinco minutos después, ya había gente leyendo. “Me encanta el movimiento constante en ese lugar y que la gente vuelva al libro. Se ve que, en tiempos de tanta pantalla, necesitamos algo tangible. Y en este caso, en medio de un sendero tan bonito que recorre 2 kilómetros”, definió Fernando que volvió a vivir a Bariloche en 2007, después de 20 años en Andorra. Hoy trabaja como fotógrafo en el cerro Catedral.

La garita está en el inicio del sendero de Playa Bonita. Foto: Chino Leiva

Se refirió al auge de los libros digitales aunque consideró que no se comparan a uno físico. “Leí solo uno con el celular, de Julio Verne. Me llegó la historia, me gustó. Pero no es lo mismo que un libro tangible. Aparte estamos muy saturados de pantallas. Mi hermana vive en un pueblito de 15 mil habitantes en Cataluña y tiene una biblioteca increíble. Son necesarias al igual que las librerías”, valoró.

A la hora de seleccionar los libros para ofrecer a los lectores, Fernando dudó en un principio, pero optó por ir dejando todos los libros que ya había leido. “Me replanteé dejar ‘Las venas abiertas de América Latina’, por ejemplo, un libro que me gusta mucho. Uno cuida lo que tiene, pero después reflexioné: ya lo había leído. Si mi hijo, el día de mañana, quería leerlo, se lo compraría o lo conseguiría de alguna forma”, resaltó.

Fernando suele acudir a la Biblioteca Sarmiento, en el Centro Cívico de Bariloche, en busca de los libros descatalogados que dejan a mano para que la gente se lleve. En este caso, suele inclinarse por los libros infantiles. “Sucede que no hay muchos libros para chicos y son muchos los niños que van a la playa. Antes que estén con el celular prefiero que agarren un libro”, señaló. Además, recordó que en una ocasión, “una mujer dejó un santo al costado de la casita (quizás San Expedito), pero lo llevé a la Virgen de las Nieves porque no era el lugar”. «Hay gente que ha llevado enciclopedias a la garita, pero lo cierto es que no se leen. No es la idea. Las dejo por las dudas, pero abajo de todos los demás libros», aclaró.

La garita está en el inicio del sendero de Playa Bonita. Foto: Chino Leiva

Fernando desconoce si la gente que toma un libro, después lo devuelve. No lleva un control. Lo que sí sabe es que la preferencia está en las novelas y los libros cortos. “Lo cierto es que hay mucho deporte en Bariloche, pero faltan más actividades culturales. Y este sector es un lugar clave por la cantidad de gente que circula, especialmente en verano”, manifestó.

La garita atrae a barilochenses y a turistas por igual. El autor de la iniciativa sueña que la iniciativa se replique en otros barrios la ciudad. “Es cierto que muchas juntas vecinales tienen sus propias bibliotecas populares. Cuentan con el espacio físico. Nosotros no teníamos esta suerte, pero sí tenemos un sendero para hacer una de las cosas más bonitas que hay en la ciudad como es caminar y bordeando el lago”, indicó Fernando que sigue siendo el único guardián de esa garita. Explicó que vive apenas a 100 metros y constantemente, se hace una escapada a la playa para leer, caminar o tomar unos mates. “No me cuesta nada”, dijo.

La garita está en el inicio del sendero de Playa Bonita. Foto: Chino Leiva

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