Mapa | Dónde buscan al docente de la Patagonia perdido en Tucumán: cómo es y qué complicaciones presenta el terreno

Continúa la búsqueda de Raúl Alfredo Moyano en Tafí del Valle. Una señal de su celular delimitó el área de búsqueda hacia el sur y el sureste del cerro Ñuñorco, donde los rescatistas enfrentan pendientes pronunciadas, vegetación densa y dificultades para trabajar con helicópteros.

Por Redacción

Foto: gentileza.

La búsqueda de Raúl Alfredo Moyano, el docente oriundo de Río Seco y radicado en Bariloche que desapareció en Tucumán, se concentra en los sectores sur y sureste del cerro Ñuñorco, en inmediaciones de Tafí del Valle. Las condiciones del terreno complican los rastrillajes y obligan a reforzar la logística del operativo en altura.

El dato que permitió delimitar el área surgió de un análisis del Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF). Una antena de telefonía ubicada en Los Sarmientos captó una señal del celular del docente 48 horas después de su desaparición. El registro orientó las tareas hacia la ruta provincial 307 y el paraje El Indio, en la Quebrada de los Sosa.

Búsqueda en el cerro Ñuñorco: las zonas donde se concentran los rastrillajes


El área presenta quebradas profundas, filos y pendientes pronunciadas que dificultan el desplazamiento de los equipos. En los sectores sur y sureste también hay vegetación abundante y mayor humedad, condiciones que reducen la visibilidad y complican la exploración de determinados puntos de la montaña. Una de las hipótesis contempla que Moyano haya quedado atrapado en una ladera o una quebrada.

Moyano desapareció el 12 de octubre, después de ascender al Ñuñorco durante una visita a su provincia natal. Desde entonces, los equipos concentran los esfuerzos en las zonas delimitadas por la señal telefónica y en los sectores de acceso más complejo.

La presencia de senderos naturales agrega otra dificultad. Los caminos abiertos por animales se bifurcan y no siempre conducen a un destino identificable, por lo que los rescatistas deben revisar sectores de difícil acceso.

A las dificultades terrestres se suman las limitaciones para los vuelos de rescate. Las ráfagas de viento condicionan las maniobras del helicóptero y reducen la cantidad de personas que pueden trasladarse en cada viaje a dos. Las pendientes, el suelo inestable y la vegetación espesa también complican el acceso a pie.

Cómo es el operativo en altura y por qué instalaron una base a 3.300 metros


La distancia entre los puntos de acceso y las zonas elevadas representa otro obstáculo. Desde El Mollar, llegar a los sectores de mayor altura puede demandar cerca de cinco horas con el equipamiento necesario. Ese tiempo reducía las horas disponibles para buscar y obligaba a los equipos a emprender el descenso al finalizar cada jornada.

Para extender los rastrillajes, los responsables del operativo avanzaron con la instalación de una base de apoyo en la montaña, ubicada en la cumbre del Ñuñorco, a unos 3.300 metros sobre el nivel del mar. El campamento permite que los rescatistas permanezcan en altura y continúen las tareas sin repetir diariamente los trayectos de ascenso y descenso.


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