Murió un médico por sobredosis de fentanilo en Capital Federal: apuntan contra anestesiólogos por fiestas clandestinas
La víctima tenía 31 años y en su cuerpo detectaron dos fármacos de uso anestésico intravenoso. A partir del análisis de la trazabilidad, determinaron que pertenecían al Hospital Italiano de Buenos Aires. Las autoridades identificaron a dos profesionales y desde el ámbito de residentes trascendió la existencia de pequeños eventos exclusivos en las que se consumía propofol y fentanilo con fines recreativos.
El trágico hallazgo del cuerpo de un joven médico en su departamento de Palermo destapó un entramado de sustracción de fármacos ultra controlados. Alejandro Zalazar, de 31 años, falleció a causa de una sobredosis de propofol y fentanilo administrada por vía intravenosa. El profesional de la salud trabajaba como anestesiólogo de guardia en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y había realizado su residencia en el Hospital Rivadavia.
Según la información publicada por el diario La Nación, el personal del SAME y efectivos policiales arribaron al lugar tras el llamado desesperado de un familiar que no lograba contactarlo.
Al ingresar a la vivienda, encontraron a la víctima sin signos vitales en el suelo de su habitación y con una vía conectada en su pie derecho. Además del material descartable para inyecciones, las autoridades hallaron medicamentos anestésicos que dieron inicio a una profunda investigación sobre su origen.
A partir del análisis de trazabilidad de los fármacos secuestrados, los investigadores lograron determinar que los lotes pertenecían originalmente al Hospital Italiano de Buenos Aires.
Una vez establecido este vínculo, el reconocido centro de salud porteño abrió un sumario interno para establecer responsabilidades y determinar cómo salieron estas sustancias de sus instalaciones.
Como primera medida disciplinaria, la institución comunicó formalmente que apartó de sus cargos a un anestesiólogo de planta y a una residente por el presunto robo de estupefacientes.
Investigan fiestas clandestinas de «viajes controlados» de fentanilo
El avance de la causa sacó a la luz la presunta existencia de las denominadas «Propo Fest» en el ámbito médico metropolitano.
Diversos residentes consultados por el medio citado revelaron de forma indirecta que un pequeño grupo de especialistas organizaba fiestas exclusivas donde se suministraban drogas de uso hospitalario con fines netamente recreativos.
Estas prácticas irregulares encendieron las alarmas por el altísimo riesgo vital que implica la dosificación indebida de depresores respiratorios severos.
En paralelo a la pesquisa oficial, comenzaron a viralizarse comprometedores audios de WhatsApp entre colegas del sistema de salud público y privado. En las grabaciones filtradas, un interlocutor relata que un grupo de médicos realizaba fiestas con bombas de infusión y puntualiza: «Había una persona encargada de ambucear cuando aparecía la apnea».
Sobre los elementos secuestrados en la escena de la tragedia, los audios reafirman una fuerte sospecha generalizada: «Todo el material que usaban era del hospital». Dentro de esas mismas comunicaciones privadas, las voces anónimas vinculan directamente al médico fallecido con estas reuniones.
Por el momento, estas escandalosas versiones permanecen fuera del expediente judicial en curso, mientras la Asociación de Profesionales del Hospital Gutiérrez despidió a su compañero con un sentido comunicado institucional.
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