«Una cebolla bien cocida y mucho amor»: la receta de Villa Pehuenia que ganó el concurso de la mejor empanada en Aluminé

La historia de Ana María Puel, la vecina de 56 años que conquistó el jurado en el aniversario de Aluminé con su receta casera y se llevó el galardón principal.

Por Greta Ocaña

Ana María Puel no pudo contener las lagrimas al recibir el premio mayor. Foto: Fiorella Ciaramaría.

Pasadas las 20 ya empieza a oscurecer en Aluminé, pero la tarde tuvo un clima lindo y la noche, a diferencia de ayer, acompañó a los festejos en el marco del 111° aniverario. Ayer el frío y la llovizna obligaban a abrigarse y a buscar refugio bajo el techo, pero hoy el cielo acompaña, no cae ni una gota, y el predio del aniversario se llena de gente, mucha más que en la primera noche.

El espacio se reparte con orden, y también con olores. Bajo un gran techo abierto por los costados está el escenario, y justo enfrente, los puestos de cerveza, donde las manos no paran de llenar vasos. Afuera, al aire libre, los carritos de comida largan humo. Y en el Polideportivo Municipal (Conrado Villegas 810), bien cerrado y calentito, emprendedores y artesanos exhiben sus trabajos para quienes prefieren recorrer despacio.

Reconocimiento al jurado y la expectativa por la gran final


Cerca de las 20:30, los organizadores toman el micrófono y piden un aplauso para Graciela «Gachi» Caffa Lucero, chef zapalina, Embajadora de la Gastronomía Neuquina y jurado del concurso en esta ocasión, a quien se le entregó un reconocimiento por ser la Campeona Mundial de la Empanada.

Seguido de esto, llaman a las finalistas para que se adelanten, así la gente puede verlas bien. Mirta Torres, Mariela Gutiérrez y Ana María Puel se acomodan al frente, algo tímidas, bajo las luces.

La plaza ya conoce el sabor de sus empanadas, porque son de las que se cocinan para la familia, para los vecinos, para vender. Pero esta noche es distinto, hay puntaje, hay un jurado que ya decidió y hay 17 participantes, varones y mujeres, que quedaron atrás para que estas tres lleguen hasta acá. Ana María viene desde Villa Pehuenia, Mariela y Mirta son de Aluminé.

El podio del concurso: de Villa Pehuenia a la cima de Aluminé


Desde la consola piden música, suspenso y efectos, «Marquitos, Miguel, prepárenme todo», y el presentador anuncia que Aluminé abraza y que el mundo va a escuchar el resultado. El tercer puesto, con 335 puntos, es para la vecina Mariela Gutiérrez, que recibe el aplauso junto a la familia que siempre la acompaña, la misma que la apoya, dice el presentador, en eso tan lindo que es cocinar, que es amor antes que nada. La participante se lleva un monto de $500.000.

Sube de nuevo el suspenso. El segundo puesto, con 369 puntos y $750.000, es para Mirta Torres, de Aluminé, y los aplausos se mezclan con los redobles.

Y entonces, el nombre que todos esperan. La mejor empanada de los 111 años de Aluminé, con 413 puntos, es la de Ana María Puel, de Villa Pehuenia. Estalla el aplauso y, desde un costado, se escucha a la hinchada que viajó con ella y que no para de gritar. Ana María, con los ojos llenos de lágrimas y una emoción que la desborda recibe el galardón, mientras el presentador la nombra campeona. La cocinera se lleva un total de $1.500.000.

Las tres cocineras premiadas. Foto: Fiorella Ciaramaría.

En el escenario vuelven a repetir el podio, tercer puesto para Mariela Gutiérrez, segundo para Mirta Torres, primero para Ana María Puel, y llega el momento de la foto. Los organizadores felicitan a las tres, agradecen al jurado y a Graciela, y alguien dice lo que muchos piensan, que ahora hay que probarlas, las de Ana María y las de cada una de las chicas, porque detrás de cada empanada hay años de cocina y de fines de semana trabajando.

«Cocinar bien la cebolla y mucho amor»: el secreto de la empanada campeona


«Muy contenta, muy contenta por participar, porque es la primera vez» cuenta después la ganadora del primer puesto en diálogo con Diario RÍO NEGRO con 56 años y la voz todavía temblando de emoción.

Agradece a Futachao (que en mapudungun que significa «Gran Padre» o «Padre Grande»), a Dios, «que nos da la vida y la salud», y sin vueltas dice que el premio en dinero es una ayuda, aunque no se asombra del resultado, porque empanadas hace todo el tiempo, «así que no me pareció nada raro».

Ana María Puel posa con su trofeo. Foto: Fiorella Ciaramaría.

Su historia con la masa empieza hace años, cuando sus hijos terminaron la primaria y hubo que juntar plata para los viajes de egresados, y siguió con los viajes del secundario. Tiene cuatro hijos, así que, dice con una risa, tuvo mucho tiempo de práctica. Hoy hace empanadas para vender los fines de semana, y en temporada de verano también, de modo que casi nunca descansa de amasar.

¿El secreto? Es sencillo, «cocinar bien la cebolla nomás, para no estarla repitiendo», y agrega, «y mucho amor». El relleno lleva pimentón y ají, y la receta se completa con huevo casero y una masa hecha con grasa. Reconoce que a veces la masa se seca, pero que es raro que una empanada le salga mal.

El premio no va a quedarse en la mesa de la cocina. «La voy a compartir con mi familia», asegura. Vive con su marido y con su hijo Fabio, mientras que otro de sus hijos, Livio, vive al lado, tiene dos nietos, y sus hijas, ya recibidas, trabajan en Neuquén.

¿Vuelve el año que viene? Ana María se ríe y responde que sí, si se da la posibilidad.

Chamamé y música en vivo para cerrar la noche de festejos


La noche continúa frente al escenario, donde el público entra en calor bailando chamamé al ritmo de la música. El acordeón se mezcla con el palmeo y con los pasos de quienes se animan a danzar. Mientras suenan Los Troperos del Chamamé, la grilla promete más, con Los Pincheiras del Sur, que llegan desde Chile, Luchi Parra y la Banda Cordillerana, Aparceros y Ekos, y con Los Herrera como uno de los números centrales de la programación.


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