La casa de Gonzalo Valenzuela en Chile: madera, grandes ventanales y un diseño que se integra al paisaje
Gonzalo Valenzuela construyó en Maitencillo, Chile, una casa dominada por la madera, los espacios abiertos y la luz natural. Las claves de arquitectura y diseño de su refugio familiar.
En Maitencillo, sobre la costa central chilena, Gonzalo Valenzuela construyó una casa donde la madera domina pisos, paredes y techos. Ambientes integrados, luz natural y una fuerte conexión con el exterior definen un proyecto de espíritu sustentable que puede aportar varias ideas para pensar una vivienda contemporánea.
Más que por el lujo o por una decoración sofisticada, la casa de Gonzalo Valenzuela llama la atención por su arquitectura simple y su relación directa con el paisaje. El actor chileno eligió Maitencillo, en la costa central de Chile, para construir una vivienda familiar en la que los materiales naturales son protagonistas.

La propiedad se encuentra en el sector de La Laguna, en un entorno marcado por espejos de agua, vegetación y la cercanía del océano Pacífico. El proyecto comenzó a tomar forma durante la pandemia, cuando Valenzuela buscaba un lugar donde bajar el ritmo y pasar más tiempo al aire libre.
Con el tiempo, aquella idea de refugio se transformó en una vivienda de uso habitual y también en punto de encuentro con sus hijos.
Madera de piso a techo: la clave del diseño de la casa de Gonzalo Valenzuela
Una de las decisiones arquitectónicas más fuertes es evidente apenas se observan sus interiores: la madera prácticamente envuelve la vivienda.

Aparece en pisos, revestimientos de paredes, techos y diferentes elementos estructurales. En varios sectores se utilizó con una terminación deliberadamente rústica, incluso sin cepillar, una elección que evita el aspecto demasiado pulido y acerca visualmente la construcción al paisaje que la rodea.

Caras destacó precisamente esta combinación de construcción en madera, arquitectura sustentable y naturaleza como uno de los rasgos distintivos de la propiedad.
La elección tiene además puntos en común con una tendencia que viene ganando terreno en la arquitectura residencial chilena: utilizar la madera no solamente como revestimiento decorativo, sino como parte central del lenguaje constructivo.

En diferentes proyectos contemporáneos del país se recurre a maderas locales, estructuras livianas y sistemas que buscan intervenir lo menos posible el terreno.
Ambientes abiertos y desniveles para evitar una casa rígida
Otro recurso interesante es la distribución. Los ambientes sociales no aparecen como habitaciones completamente independientes, sino que mantienen conexiones visuales y circulaciones fluidas.

Los desniveles ayudan a marcar diferentes usos sin necesidad de llenar la planta de paredes. De esta manera, living, sectores de encuentro y espacios de circulación pueden conservar cierta independencia sin perder amplitud.

La estrategia resulta especialmente útil en viviendas familiares: menos divisiones rígidas permiten adaptar los espacios a diferentes actividades y hacen que la casa pueda cambiar de acuerdo con quiénes la estén usando.
Grandes ventanales para que el paisaje forme parte del interior
Si la madera aporta calidez, los grandes paños vidriados son los encargados de romper visualmente los límites de la construcción.

Los ventanales permiten aprovechar la iluminación natural y mantener una conexión permanente con el exterior. Desde distintos puntos de la vivienda aparecen el verde, las lagunas y el paisaje costero.
El recurso también evita que la abundancia de madera vuelva demasiado oscuros los ambientes: la entrada de luz equilibra las superficies rústicas y hace que los interiores resulten más luminosos y livianos.
Esta relación entre interior y exterior es una de las ideas más aprovechables del proyecto. En lugar de concebir el jardín como algo separado, el paisaje se incorpora visualmente a la decoración.
Una decoración con pocos excesos y objetos que cuentan una historia
El interiorismo sigue la misma lógica de la arquitectura. No hay una búsqueda de perfección de catálogo, sino una combinación de muebles funcionales, piezas artesanales, fotografías y recuerdos personales.

El living concentra buena parte de esos objetos. Allí aparecen obras de arte y trabajos realizados por Silvestre, uno de los hijos que Valenzuela tuvo con Juana Viale, además de artesanías y una pequeña figura de Buda.
Los dormitorios mantienen el concepto: pocos muebles, superficies despejadas y la madera como elemento unificador. En lugar de sumar numerosos recursos decorativos, son la textura del material y las vistas las que construyen buena parte de la identidad.
Arquitectura sustentable: qué recursos utiliza la vivienda
La sustentabilidad de una casa no depende únicamente del material con el que está construida. También importa cómo se implanta, cómo recibe luz, cómo circula el aire y qué relación establece con el terreno.

En el caso de la vivienda de Valenzuela, diferentes publicaciones señalan el uso de ventilación cruzada, materiales naturales y una implantación vinculada con el paisaje de dunas y humedales de la zona.
La terraza también tiene un papel importante: prolonga los espacios interiores y genera un ambiente exterior para comer, descansar o reunirse sin necesidad de sumar una construcción completamente cerrada.
Madera, piedra y vegetación terminan funcionando como una misma paleta.
Los espacios de los chicos también forman parte del proyecto
La arquitectura de la propiedad no fue pensada únicamente para los adultos. En la parte baja del terreno hay una rampa de skate, mientras que Valenzuela construyó una pequeña casa de madera para su hija menor.

Son intervenciones sencillas, pero revelan otro concepto interesante: incorporar los espacios de juego al diseño general de la vivienda, en lugar de tratarlos como sectores improvisados o completamente ajenos a la estética de la casa.
El resultado es una propiedad donde la principal decisión de diseño no pasa por acumular objetos ni materiales costosos. La madera, la luz, las vistas y la continuidad entre interior y exterior hacen prácticamente todo el trabajo.

Y allí está quizás la idea más interesante para trasladar a otros proyectos: una casa puede sentirse cálida y contemporánea utilizando una paleta reducida de materiales, grandes entradas de luz y una arquitectura que aproveche lo que ya ofrece el entorno.

En Maitencillo, sobre la costa central chilena, Gonzalo Valenzuela construyó una casa donde la madera domina pisos, paredes y techos. Ambientes integrados, luz natural y una fuerte conexión con el exterior definen un proyecto de espíritu sustentable que puede aportar varias ideas para pensar una vivienda contemporánea.
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