La película que retrata a Regina en sus 100 años a través de sus artistas: así es «Los cuentos de La Perla»

A días del aniversario de la ciudad, Marcos Quiñones presenta "Los cuentos de la Perla", una docuficción construida durante seis años que reúne las historias de diez artistas locales. Su director la piensa como un regalo a la ciudad que lo vio crecer y como un registro para la posteridad.

Por Greta Ocaña

Durante el preestreno realizado el 25 de octubre asistieron únicamente invitados seleccionados. Foto: gentileza.

Durante el preestreno realizado el 25 de octubre asistieron únicamente invitados seleccionados. Foto: gentileza.

El cariño de un niño de 12 años por su ciudad se transformó en película, casi dos décadas después. Marcos Quiñones pasaba horas en la biblioteca de Regina y allí se enamoró de las antologías literarias, esos libros que reúnen varios relatos de distintos personajes unidos por algo en común. Sin saberlo, estaba encontrando la base de lo que sería su primera obra.

Hoy, a sus 30 años, Quiñones es Licenciado en Artes Audiovisuales por el Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA), fundador de la productora EMQ Films y director del festival de cine CINE REG. Durante años recorrió las calles de Regina con la cámara, miró a su gente y encontró en cada lugar un posible escenario, hasta que pudo hacerle un regalo especial a su ciudad, un presente que funcione como registro documental para quienes la miren dentro de un siglo.

Así nació «Los cuentos de la Perla», un largometraje de 1 hora 45 minutos con una forma parecida a la de una antología literaria, es decir, diez historias independientes que tienen algo en común, en este caso, el espacio físico. Los protagonistas son diez artistas de Villa Regina que decidieron apostar por la cultura en su localidad y crear desde el territorio, y la excusa es el centenario de la ciudad.

La película se define como docuficción, un híbrido entre el documental y la ficción. Algunos aparecen frente a cámara, en entrevistas, y otros ven su propia vida convertida en un cortometraje. «Es bastante experimental», admite su creador en diálogo con RÍO NEGRO.

«La premisa es ser una antología de artistas de Villa Regina en el marco del centenario de la ciudad, que narran el proceso creativo y el encuentro entre el arte, la cultura y la infancia«, explica.

De una idea en pandemia a seis años de rodaje


Marcos contó que la idea surgió en plena pandemia y que en un principio estaba pensada para redes sociales, «como cápsulas que registraran el proceso creativo de artistas de Villa Regina. Era una idea muy vaga». Con los bocetos, la propuesta fue evolucionando.

Cuando estaba cerca de terminar la carrera en el IUPA volvió a Regina, encaró el proyecto y empezó a mirar el material que tenía. «Le vi otra forma, le vi forma de película«, recuerda. Fueron seis años de desarrollo, con las entrevistas a los protagonistas y la construcción del guion en marcha desde 2022, aunque él sostiene que todo empezó mucho antes, entre las primeras ediciones de la adolescencia y los cortos que filmaba con amigos. «El film termina de reunir todos estos elementos y los hace interactuar entre sí mismos», resume, y aclara que es su ópera prima y también la de su productora, EMQ Films.

Diez artistas locales para contar un siglo de historia


El elenco principal lo integran Miguel Corsi, Lía Caumo, Damián Catini, Ailén Arias, Mariana Belzagui, Pola Saggina, José Bravo, Marcos Ulloa, Martín Alpa, Laura Canseco, Hugo Garcé y Emiliano Piccinini. Hay docentes, escritores, actores, fotógrafos, magos y músicos, y también gente que construye instrumentos con sus propias manos, hace teatro o inventa. Son vecinos que cualquiera pudo haberse cruzado en la calle, en una muestra o en una escuela, y que ahora aparecen en la pantalla grande. Los une la ciudad y el momento en que sucede la película, aunque no una trama.

«Lo único que conserva del clásico documental es el formato de entrevista, donde está la persona frente a cámara narrando un poco de su experiencia en su perfil artístico. Sin embargo, no existe un hilo narrativo más allá de lo que comparten como ciudadanos. Algunos emigraron a Villa Regina y otros ya no se encuentran en la ciudad, pero todos comparten ese momento, los primeros 100 años, el vivir acá, el habitar este espacio y realizar su disciplina artística en Villa Regina», detalla Quiñones.

Eso significa que cuando termina un cuento no empieza una continuación, sino otra historia. A veces, eso sí, los personajes se cruzan y se nota que habitan la misma ciudad.

Del lado de la ficción, la creación se anima a más. «Hay personajes que son enteramente ficcionados, como si se tratara de un cortometraje de ficción, fácilmente comparable a uno de drama o de comedia«, cuenta. ¿Por qué mezclar el género documental con la ficción? «Me pareció mucho más interesante que poderlo narrar a través de sus palabras», responde, y agrega que varios artistas «se sentían mucho más cómodos mostrando lo que hacen en vez de narrarlo». Para lograrlo, se sentaba con cada uno a armar la historia «en base a lo que ellos querían mostrar».

«Qué loco es ver que en Regina se hace cine»: el impacto del preestreno


Para Quiñones, hacer la película fue también una forma de mirar de nuevo el lugar donde vive. Cuenta que, charlando con vecinos, notaba el deseo de irse a otra ciudad o al extranjero. Su objetivo fue otro, «poder enamorarme un poco más de la ciudad, más allá de lo que conozco como un vecino normal».

El efecto se vio en el preestreno del 25 de octubre, una función chica e íntima donde el elenco vio la propuesta audiovisual por primera vez. Se juntaron artistas de disciplinas muy distintas que nunca se habían cruzado. «Pudieron conocer sus trabajos entre ellos, y el público de cada uno puede conocer al otro», destaca, y eso «nutre y fortalece mucho más el ámbito artístico». Lo que más se comentó esa noche, sin embargo, fue el hecho en sí. «Qué loco es ver que en Villa Regina se hace cine», fue el comentario que más escuchó.

Hacer cine en el territorio: sin presupuesto pero en equipo


Producir en una ciudad sin tradición cinematográfica tiene sus obstáculos. El primero es la formación. «No existen muchas personas que tengan una formación académica en cine», explica, lo que obliga a enseñar mientras se produce. El segundo es el dinero. Las películas buscan sponsors, pero «no se suma tanto la gente porque no ve un historial de que haya funcionado el cine en Regina».

Según cuenta, «Los cuentos de la Perla» es la cuarta pieza que se estrena en la ciudad. Antes hubo una recuperada de material fílmico, hoy disponible en YouTube, y dos largometrajes del realizador Esteban Vázquez. Todas son independientes, nacidas de la necesidad de dejar registro de la ciudad y de sus habitantes.

Tampoco la hizo solo, aunque durante buena parte del camino lo pareció. Se ocupó de la realización, la producción, la dirección, la composición musical, el montaje y el color, un trabajo que describe como «casi unipersonal». Después se sumó gente, muchos a voluntad, como asistentes, asesores y productores. Andrea Zurita colaboró en la investigación y el guion, Joaquín Hernández fue asesor del proyecto y a cargo del master de sonido, y Ailén Arias y Celeste Cerezuela acompañan la distribución y la prensa. Se trata de una realización local de punta a punta, desde los protagonistas hasta la música y el equipo técnico. «No lo podría haber hecho jamás totalmente solo», reconoce.

Una cápsula del tiempo para los chicos del futuro


Detrás de todo hay una pregunta que se hizo al empezar. «Podemos ver cosas antiguas de lo que fue Regina hace 100 años, y me preguntaba, dentro de 100 años, ¿qué vamos a ver?», cuenta. Su respuesta es la película, que aspira a tener «un valor patrimonial» como registro de cómo es hoy la ciudad, de la idiosincrasia de quienes la habitan y de su mundo artístico y cultural.

Para reforzar esa idea, el proyecto trabajó con escuelas, entre ellas la Escuela Mar Abierto y la Escuela N.º 265. Con los chicos armaron una cápsula del tiempo en la que dejaron un mensaje para los niños del futuro. Así, cada vez que se vea, la película invita a pensar «cómo estamos hoy como ciudad, como habitantes, como artistas, y qué es lo que queremos hacia el futuro».

«Apreciemos a los artistas en vida»: el mensaje de la película


Aunque el escenario es Villa Regina, Quiñones cree que los mensajes de la película no son locales. Hablan, dice, de «encontrar en el arte una catarsis de la vida» y de «dejar algo plasmado para el futuro«. Por eso no pretende responder una pregunta concreta, sino ofrecer «una exploración y una invitación al público a reflexionar». «En cualquier lugar donde la veas vas a encontrar una especie de espejo de tu misma comunidad«, sostiene.

Y si tuviera que resumir lo que quiere dejar, sería esto. «Apreciemos a los artistas que tenemos alrededor, a quienes se autogestionan y llevan adelante proyectos independientes. ¿Por qué no apreciarlos cuando están en vida, ir a saludarlos y decirles qué hermoso lo que estás haciendo, y no cuando ya no estén y tengamos que hacerles un monumento?».

Fechas, sala y proyección: cómo ver «Los cuentos de la Perla»


La película se estrena el 21 y el 29 de noviembre en La Hormiga Circular, la sala de teatro de avenida 9 de Julio 124, en el marco de los 40 años del espacio. La realización fue declarada de interés cultural, social y municipal y es apta para todo público, recomendada a partir de los 10 años.

Por ahora la idea es estrenarla en la ciudad, pero el equipo proyecta un circuito más amplio, con salas independientes de la región, proyecciones y presentaciones especiales con charlas con el público, y más adelante, con otros espacios y plataformas, una circulación nacional e internacional.

«Invito a que disfruten de este proyecto como un reflejo de quienes somos como artistas», cierra Quiñones.


El cariño de un niño de 12 años por su ciudad se transformó en película, casi dos décadas después. Marcos Quiñones pasaba horas en la biblioteca de Regina y allí se enamoró de las antologías literarias, esos libros que reúnen varios relatos de distintos personajes unidos por algo en común. Sin saberlo, estaba encontrando la base de lo que sería su primera obra.

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