El motivo por el cuál pese a la Ley de Inocencia Fiscal, el dólar colchón está más grueso que nunca
La ley de Inocencia Fiscal fue sancionada a fines de diciembre y reglamentada a principios de febrero. Sin embargo, no logra incentivar de manera sustancial el uso de los dólares escondidos: al inicio de 2026, el atesoramiento en dólares crece al doble de velocidad que las reservas del BCRA.
La palabra “diagnóstico” tiene su origen en el vocablo griego “gnosis” que se traduce como “conocimiento”. En la práctica, un diagnóstico es un proceso sistemático que busca identificar un problema, y detectar síntomas o características comunes para conocer en detalle la conformación del mismo.
El valor de un diagnóstico, es proveer las bases adecuadadas para trazar cursos de acción que permitan erradicar o solucionar el problema en cuestión. Un buen diagnóstico, equivale más tarde a una solución efectiva. Por el contrario, un diagnóstico equivocado puede significar la prevalencia en el tiempo del flagelo que se pretende resolver.
En materia de política económica, el “policy maker” o quien tiene en sus manos el poder de trazar cursos de acción, necesita diagnósticos certeros para gestionar en base los objetivos, la evolución de las variables sociales y económicas.
Sin preguntas incómodas
Un caso paradigmático en cuanto a diagnósticos certeros es la denominada Ley de Inocencia Fiscal (27.799).
El punto de partida para la iniciativa que fue sancionada en diciembre de 2025 y reglamentada en febrero pasado, tiene dos aristas: por un lado la escasez crónica de divisas que padece la economía argentina, por el otro la certeza de que los argentinos atesoran más de US$ 300.000 millones fuera de la economía formal.
Ese es el problema a resolver: en Argentina se consume en pesos y se ahorra en dólares. El punto es asumido sin matices por todo el arco político ideológico vernáculo. Los extremos son un claro ejemplo al respecto. Cristina Fernández de Kirchner hace tiempo bautizó el punto como “economía bimonetaria”. Como contracara, la propuesta más popular de Javier Milei rumbo a la presidencia fue la “dolarización”.
En ese marco, el objetivo que se propuso alcanzar el actual gobierno fue trazado hace exactamente un año por el ministro de economía Luis Caputo, en la previa de lo que sería un segundo semestre frenético en materia cambiaria. Durante su exposicion en el Congreso Económico Argentino a fines de abril de 2025, fue la primera vez que Caputo habló de “remonetización endógena en dólares”.
En la visión del gobierno de La Libertad Avanza, los argentinos esconden sus ahorros por miedo, y el principal temor que guardan en sus entrañas los ahorristas es el ojo omnipresente del Estado.
La traducción coloquial en las semanas siguientes fue mucho más explícita: la intención es que los argentinos “saquen los dólares del colchón”. Tal es la meta que persigue la Ley de Inocencia Fiscal.
Ante semejantes premisas, el principal interrogante es ¿por qué los argentinos compran dólares y los retiran del sistema económico formal? He aquí el momento del diagnóstico.
En la visión del gobierno de La Libertad Avanza, los argentinos esconden sus ahorros por miedo, y el principal temor que guardan en sus entrañas los ahorristas es el ojo omnipresente del Estado.
En otras palabras, el diagnóstico detrás de la Ley de Inocencia Fiscal, es que la razón por la cual el ciudadano promedio de Argentina dolariza sus tenencias de dinero, es por el miedo a que el organismo recuadador (hoy ARCA, antes AFIP), haga preguntas incómodas respecto al origen de los fondos.
La Ley de Inocencia Fiscal se estructuró en su totalidad sobre ese diagnóstico, y se propuso re establecer como base de la relación entre el fisco y el contribuyente un concepto central del derecho occidental: “nadie es culpable (evasor) hasta que se demuestre lo contrario”.
El espíritu de la norma es abandonar la idea de que “quien esconde es evasor”, y en la práxis pretende que el Estado retire gran parte de su facultad de control. O al menos el exceso de control. Dicho de otra forma, la norma le propone al contribuyente: “usá tranquilo los dólares que tenes escondidos: el Estado supone que el origen de los mismos es legal y no te va a preguntar de donde los sacaste”.
El reconocido tributarista César Litvin refirió al punto en su visita a Neuquén hace 15 días, con una figura descriptiva: “Parece que estamos en Disneylandia. El régimen de Inocencia Fiscal es disruptivo, tan disruptivo que cuesta creerlo”, afirmó.
La tesis que sostiene el gobierno y genera euforia en los especialistas es que si el Estado deja de hacer preguntas incómodas, la gente dejará de tener temor. Y si la gente pierde el miedo, comenzará a desahorrar en dólares y a utilizar las divisas guardadas para invertir en activos financieros, comprar un inmueble, o consumir.
La ley ya presume como «inocentes fiscales» a los contribuyentes: ¿Cuál es la razón por la que en los dos primeros meses de 2026 el colchón en el que los argentinos guardan sus dólares parece estar cada vez más grueso?
Llegado este punto y a dos meses de la reglamentación de la norma, hay dos enormes interrogantes centrales. El primero es si el Estado ha dejado, o realmente dejará, de hacer preguntas incómodas a quienes tienen dólares en el colchón.
Y en este sentido, es clave la adhesión efectiva de las provincias a la Ley de Incencia Fiscal. En la región por caso, tanto Neuquén como Río Negro han manifestado “su voluntad de adherir” a la ley, pero a cuatro meses de la sanción de la misma, no la han formalizado.
El segundo es, si el nuevo marco legal garantiza a los contribuyentes la seguridad jurídica de sus tenencias en dólares ¿cuál es la razón por la que en los dos primeros meses de 2026 el colchón en el que los argentinos guardan sus dólares parece estar cada vez más grueso?
Más grueso que nunca
La información oficial para los meses de enero y febrero no hace más que confirmar un dato fáctico: hasta el momento, los ahorristas no solamente no están usando sus dólares escondidos, sino que la tendencia a seguir atesorando los dólares está más viva que nunca.
El Banco Central (BCRA) publicó esta semana su informe sobre “Evolución del Mercado de Cambios y Balance Cambiario” referido al mes de febrero. De allí surge que solo en el segundo mes de 2026, los argentinos compraron divisas por US$ 2.131 millones.

Si se suma el mes de enero, desde la sanción de la Ley de Inocencia Fiscal a fines de diciembre, hay 1,5 millones de personas que compraron US$ 4.861 millones. Solo como referencia y para tomar dimensión de la dinámica, en el mismo periodo el BCRA logró acumular reservas por apenas US$ 2.461 millones.
Si la mirada se extiende un poco más allá en el tiempo, resulta que desde aquel momento en que Caputo comenzó a hablar de monetización endógena en dólares en abril de 2025, los argentinos metieron al coclchón la friolera de US$ 37.732 millones. La suma equivale a 1,9 veces la asistencia que el Fondo Monetario Internacional dió a la Argentina el año pasado.
El relato oficial señala que entre abril y octubre de 2025 existió una corrida cambiaria fomentada por colocaciones de cobertura ante la posibilidad de un triunfo del kichnerismo en las elecciones legislativas. La figura que esgrimen en el gobierno para explicar ese periodo es el “riesgo kuka”.
Despejado definitivamente el “riesgo kuka” tras el triunfo del oficialismo en las legislativas, los argentinos siguieron comprando y metieron al colchón US$ 7.802 millones entre noviembre y febrero.
Sin embargo, despejado definitivamente el “riesgo kuka” tras el triunfo del oficialismo en las legislativas, los argentinos siguieron comprando y metieron al colchón US$ 7.802 millones entre noviembre de 2025 y febrero de este año.
En rigor de verdad, vale decir que los “dólares del colchón” son aquellos no declarados, y si el dato surge del BCRA, los referidos números hablan de dinero que se encuentra dentro del sistema bancario, y por lo tanto a la vista.
No obstante, la estadística sigue siendo buen indicador del síntoma: los argentinos (al menos aquellos privilegiados que tienen capacidad de ahorro) siguen siendo más propensos a comprar dólares que a gastarlos o utilizarlos.
En resumidas cuentas, los datos parecieran no estar confirmando el diagnóstico inicial como verdadero: la ley ya presume a los argentinos “inocentes fiscales” hasta que se demuestre lo contrario, y pese a ello, los argentinos siguen sintiéndose motivados a amontonar dólares.
En los últimos 11 meses el tipo de cambio oficial avanzó un 15,4% y la inflación acumulada alcanzó el 28,3%. La traducción es sencilla: el dólar vuelve a estar barato y el peso pierde atractivo.
Quizá el motivo que lleva al ciudadano promedio a comprar dólares, es muy similar al que lo lleva a no poner a la vista los que tiene escondidos, y muy probablemente ese motor interno no es el temor al Estado. Al menos no el único.
Lo cierto es que al inicio del mes de abril, la sensación que vuelve a flotar en el aire es que existe atraso cambiario. En efecto, entre el 14 de abril de 2025, día en que se levantó parcialmente el cepo cambiario y el último día de febrero, el tipo de cambio oficial avanzó un 15,4%. En el mismo lapso, la inflación acumulada alcanzó el 28,3%. La traducción es sencilla: el dólar vuelve a estar barato a los ojos de los ahorristas, y el peso pierde atractivo.
El ministro de economía se hizo eco de esa sensación este miércoles cuando en una charla frente a empresarios en la Bolsa de Rosario, dijo que a quienes le piden devaluar “le dan ganas de cagarlos a patadas en el culo”. Probablemente no sean pocos los que susurran al oído del ministro como luce la dinámica del tipo de cambio frente a la de los precios en pesos.
Muy nervioso, se quejó de los economistas que le piden devaluar y se olvidó que el mismo ya devaluó el 300% como ministro de Milei.
— La Política Online | Argentina (@LPOArg) April 1, 2026
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El escenario global, donde el dólar se fortalece al ritmo en que crece la aversión al riesgo por el conflicto en Medio Oriente, le pone todavía más fuerza al argumento al inicio de 2026. La dinámica de la moneda argenta en ese contexto parece ir a contramano del mundo: mientras todas las monedas se debilitan frente al dólar, el peso se fortalece.
El dato referido a la balanza turística que surge del mismo informe del BCRA, es por demás descriptivo. En los dos primeros meses de 2026 se fueron del país otros US$ 1.921 millones por turismo. La ecuación es bastante sencilla: sale más barato vacacionar en Miami que en Pinamar.
Tal vez sacar los dólares del colchón sencillamente no es negocio: si la expectativa de corrección del tipo de cambio es alta en el mediano plazo, la tasa de retorno de cualquier colocación en pesos no alcanza para motivar a des dolarizar.
Tal vez sacar los dólares del colchón sencillamente no es negocio, por que hoy no conviene en términos financieros.
En definitiva, la cuenta que opera de forma inconsciente en el argentino promedio es bien básica y encuentra fundamento en la historia reciente: si la expectativa de corrección del tipo de cambio es alta en el mediano plazo, la tasa de retorno de cualquier colocación en pesos no alcanza para motivar a des dolarizar tenencias.
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