El plan nuclear que no fue, los planes de privatización, y la injerencia de Estados Unidos

Argentina es uno de los tres países en Latinoamérica que maneja tecnología nuclear. La gestión Milei inició con un ambicioso plan nuclear. Sin embargo luego canceló proyectos, congeló salarios e inició un camino de privatización. La polémica en torno a Nucleoeléctrica Argentina SA, y su ex director Demian Reidel.

Coordinación. Demian Reidel tras su salida de Nucleoeléctrica, junto al presidente Javier Milei y al embajador de Estados Unidos, Peter Lamelas.

El sector nuclear es una de las áreas que el gobierno de Javier Milei tiene en la mira. “Se va a generar en el mundo entero un resurgimiento de la energía nuclear”, dijo el presidente en 2024, al presentar un ambicioso Plan Nuclear.


Argentina no es un jugador menor: es uno de los tres países de Latinoamérica que poseen plantas de energía atómica.
Sin embargo, desde su inicio, la administración libertaria canceló iniciativas clave, comenzó la privatización de activos estratégicos y dejó los salarios de los especialistas en el sector por debajo de la línea de pobreza.


Además, el artífice del llamado Plan Nuclear mileísta, Demian Reidel, ya no forma parte del Gobierno y la iniciativa parece haber sido completamente cancelada.


“El objetivo del gobierno es destruir las capacidades nucleares del país y dejar ciertos nichos que puedan trabajar con el sector nuclear de Estados Unidos”, dijo a RÍO NEGRO Nicolás Malinovsky, ingeniero electricista con más de una década de experiencia en el sector nuclear argentino y jefe de evaluación de equipos de emergencia en Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA), la empresa estatal que controla las tres plantas nucleares del país.

Panorama atómico


Brasil, México y la Argentina son los únicos países latinoamericanos que poseen plantas nucleares para producción de energía. Concretamente, en nuestro territorio hay tres centrales: Atucha I, puesta en marcha en 1974 durante la tercera presidencia de Juan Domingo Perón; Embalse, que inició actividades diez años después con Raúl Alfonsín como primer mandatario; y Atucha II, que brinda energía desde 2014, cuando Cristina Fernández de Kirchner promediaba su segundo mandato.

Además, hubo planes para construir una cuarta planta nuclear: en febrero de 2022, los gobiernos nacional y bonaerense, más NASA, firmaron un acuerdo con el presidente de la Corporación Nuclear Nacional China (CNNC), Yu Jianfeng, para que diseñara y construyera Atucha III, con una potencia eléctrica bruta de 1200 megavatios (MW). Sin embargo, después de varias idas y vueltas durante la administración de Alberto Fernández, el gobierno libertario la detuvo.

La gestión libertaria canceló iniciativas clave, comenzó la privatización de activos y dejó los salarios de los especialistas por debajo de la línea de pobreza.


Las Atucha están ubicadas en un complejo en la localidad bonaerense de Lima, Partido de Zárate, a 120 kilómetros de la capital, mientras que Embalse se ubica en Río Tercero, Córdoba. Casi un 6% de la energía nacional se produce en estas tres centrales, que son administradas por NASA.


En septiembre del año pasado, el gobierno anunció que privatizaría el 44 % de NASA, que se encontraba como “sujeta a privatización” en la Ley Bases.

Humo atómico


El 20 de diciembre de 2024, Milei, junto al entonces jefe del Consejo de Asesores, Demian Reidel, y al director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, presentó el “Plan Nuclear Argentino”.


Reidel, físico del Balseiro y ex miembro de la JP Morgan, explicó que el proyecto tenía tres fases: construir un reactor modular pequeño (SMR, reactores transportables, que producen menos energía que una planta nuclear, pero se ensamblan in situ y pueden alimentar una amplia gama de instalaciones) llamado ACR-300, convertir a Argentina en un país exportador de uranio y edificar una “Ciudad Nuclear”: una metrópolis alimentada de energía nuclear en la Patagonia que atrayera a empresas tecnológicas globales para instalar sus data centers de inteligencia artificial (IA). El 23 de abril del año pasado, Reidel fue nombrado como presidente de NASA.

Dato

6%
La porción de la energía nacional que se produce en las tres plantas nucleares: Atucha I (1974), Embalse (1984) y Atucha II (2014).


La pieza central del plan, el ACR-300, fue patentado en Estados Unidos por la empresa estatal INVAP el año pasado. Para desarrollarlo, se creó una empresa llamada Meitner Energy, radicada en Delaware. INVAP, a través de su subsidiaria estadounidense Black River, posee el 40%. El restante 60% pertenece a Ansari Group, el grupo de una prominente familia iraní-estadounidense propietaria de empresas tecnológicas y energéticas, aunque sin experiencia en el sector nuclear.

Según Malinovsky, Meitner Energy “está absorbiendo masa de trabajadores de NASA y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)” que renunciaban ya que el Estado les ofrecía salarios de pobreza.


Mientras Reidel promocionaba el diseño de cero de un SMR nuevo, el Gobierno desfinanciaba el CAREM, un SMR diseñado íntegramente en Argentina. El concepto del CAREM fue presentado por primera vez en 1984 en Lima, durante una conferencia del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). En 2014, la CNEA inició su construcción pero, poco después de asumir el cargo en diciembre de 2023, Milei recortó drásticamente los fondos del proyecto.

«Hay un nuevo avance privatizador, que se enmarca en un memorándum de entrega de los minerales críticos a los Estados Unidos rubricado en una primera instancia en agosto del 2024 y ratificado el 4 de febrero de este año por el canciller Pablo Quirno”

Rodolfo Kempf, investigador de la CNEA y especialista en Combustibles Nucleares y residuos radiactivos

En 2024, la construcción de la obra civil, que había avanzado en un 85%, se paralizó completamente, alegando problemas de ingeniería. Hasta hoy, la obra sigue frenada, aunque algunos ingenieros siguen trabajando en el proyecto bajo el radar libertario.


La ilusión duró poco: el 9 de febrero de 2026, Reidel fue expulsado de la presidencia de NASA en medio de denuncias de corrupción que salpicaban a gente cercana a él. Meitner Energy, sin embargo, sigue activa, como empresa privada: hace dos semanas, Econojournal publicó que Teófilo Lacroze, expresidente de Shell y Raízen en la Argentina, asumió como CEO de la empresa.


Lo que busca, según pudo saber RÍO NEGRO, es únicamente la construcción del ACR-300 que, hasta el momento, avanzó al ritmo que se espera que avance un proyecto de estas características: el deadline original de Reidel, que planteaba que estuviera operativo en 2030, parece lejos de cumplirse, sobre todo por s’u Plan Nuclear, que pretendía combinar IA y energía nuclear para alimentar data centers, no se volvió a nombrar.

Nuevo avance privatizador


Reidel ya tenía “picado el boleto” hacía un tiempo, dicen fuentes en el sector nuclear. En diciembre, el Gobierno ya había creado la Secretaría de Asuntos Nucleares, dependiente del Ministerio de Economía, y nombró a Federico Ramos Nápoli, cercano a Santiago Caputo, como su titular.

Atucha II. La última de las tres plantas nucleares argentinas, que se puso en marcha en 2014.
Atucha II. La última de las tres plantas nucleares argentinas, que se puso en marcha en 2014.

La Secretaría asumió algunas de las funciones de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que en ese momento estaba dirigida por Germán Guido Lavalle, designado por Reidel.


Según Rodolfo Kempf, investigador de la CNEA y especialista en Combustibles Nucleares y residuos radiactivos, con la nueva gestión hay un “nuevo avance privatizador, que se enmarca en un memorándum de entrega de los minerales críticos a los Estados Unidos rubricado en una primera instancia en agosto del 2024 y ratificado el 4 de febrero de este año por el canciller Pablo Quirno”.


Según dijo a RÍO NEGRO, el Gobierno busca exportar uranio en forma gaseosa, “una novedad que aparece con esta gestión”. “Es decir, exportar uranio en la forma en que es el input del proceso de enriquecimiento de uranio que tiene Estados Unidos” y no Argentina.

“Hay una destrucción de la autonomía de desarrollo tecnológico del sector nuclear que encaja con una readecuación del sector nuclear a los intereses extranjeros, particularmente de Estados Unidos»

Nicolás Malinovsky, ingeniero electricista en Nucleoeléctrica Argentina S.A

Según Kempf, el país norteamericano utiliza el uranio en ese estado ya que “Estados Unidos no termina una central nuclear a fines de la década del 80 y el parque industrial de combustibles nucleares y de investigación y desarrollo se encuentra envejecido, con lo cual esta asociación es clave para el trumpismo”.


“Argentina tiene minerales de uranio, pero no es ‘la Arabia Saudita del uranio’”, afirmó Kempf. “Además, la ley nuclear exige que el uranio de nuestro territorio se utilice primero en las centrales nucleares en Argentina”.


Además, los especialistas en el sector nuclear temen que el RA-10, un reactor multipropósito diseñado en Argentina que está casi finalizado — y que será el más grande de América Latina para la producción de radioisótopos — también pueda ser vendido.


“Hay una destrucción de la autonomía de desarrollo tecnológico del sector nuclear que encaja con una readecuación del sector nuclear a los intereses extranjeros, particularmente de Estados Unidos, por los vínculos fuertes y los contratos que se han firmado”, concluyó Malinovsky.


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