J.P. Morgan recortó sus proyecciones y abre las puertas a una «recesión técnica» tras los datos de actividad del Indec
El banco estadounidense redujo a 1,5% su estimación de crecimiento para 2026 y pronosticó una contracción inminente. Distintas consultoras privadas advierten sobre las dificultades para evitar la recesión técnica, mientras el presidente Javier Milei minimizó los pronósticos adversos y proyectó una expansión cercana al 3%.
La economía argentina enfrenta un escenario complejo tras registrar una caída del 2,9% en julio 2026, la contracción mensual más profunda desde el impacto de la pandemia en abril de 2020. Esta cifra, superior a las proyecciones más pesimistas del mercado, encendió las alertas entre los analistas internacionales y locales, quienes debieron recalibrar a la baja sus expectativas de crecimiento para el año en curso.
En este contexto, el banco J.P. Morgan ajustó significativamente sus previsiones y advirtió que la economía local se encamina hacia una recesión técnica, definida como dos trimestres consecutivos de contracción. Esta postura del gigante de Wall Street encontró eco en los diagnósticos de diversas consultoras y referentes económicos, quienes advirtieron sobre las dificultades que enfrentará el Gobierno nacional para reactivar el nivel de actividad sin comprometer sus pilares de equilibrio fiscal y desinflación.
A contramano de la cautela que impera en el sector privado, el presidente Javier Milei optó por restarle importancia a los pronósticos adversos y transmitió un mensaje de optimismo desde Nueva York. El mandatario aseguró que no vislumbra problemas con el crecimiento económico del país y mantuvo sus propias estimaciones de expansión, alejándose de los números proyectados tanto por el mercado como por la entidad bancaria norteamericana.
El pronóstico de J.P. Morgan sobre la economía argentina
El giro en las proyecciones de J.P. Morgan se dio en el transcurso de una semana marcada por los contrastes. El pasado lunes, la entidad sostenía que la Argentina crecería un 2,7% en 2026 e incluso organizó un evento en Manhattan con el ministro Luis Caputo. El miércoles, el banco redobló la apuesta al vaticinar que el país alcanzaría la calificación de investment grade (grado de inversión) si Javier Milei lograba la reelección en 2027. Sin embargo, tras conocerse el dato oficial del Indec el jueves, el gigante financiero envió el viernes a primera hora un documento a sus clientes donde recalculó todo su esquema: redujo la proyección anual a 1,5% (la mitad del 3% que espera el Gobierno) y anticipó una posible recesión.
El informe, firmado por los analistas Lucila Barbeito y Diego Pereira, admitió que esperaban un dato débil, pero que la caída del 2,9% en julio casi triplicó el retroceso del 1% que habían previsto. El banco remarcó la gravedad histórica de la cifra: si se excluye la pandemia, la crisis financiera de 2008 y las tensiones cambiarias de 2018 y 2019, no se registraba una caída de esa magnitud desde el año 2004. A nivel desestacionalizado, la actividad quedó un 4,5% por debajo de su máximo de marzo, lo que llevó a J.P. Morgan a proyectar una contracción anualizada del 4% durante el tercer trimestre. Dado que en el segundo trimestre el PBI ya había retrocedido un 0,6%, esto sentenciaría la recesión técnica.
Al desglosar los motivos, el banco apuntó a cuestiones estructurales y factores transitorios. Señaló que la minería y la energía, destinadas casi exclusivamente a la exportación, tienen un derrame muy limitado sobre el mercado interno mayorista y minorista.
En números, los ajustes de la entidad calcularon retrocesos desestacionalizados del 3,6% en la industria manufacturera, del 4% en la construcción y del 5,5% en el comercio, aunque aclararon que esta última cifra podría estar afectada por distorsiones estadísticas. Entre las causas puntuales de la parálisis de julio, enumeraron la existencia de un día hábil menos por el feriado del Día de la Independencia, la reducción de horas trabajadas por los partidos del Mundial de Fútbol (Copa América), interrupciones en el suministro de gas y condiciones climáticas severas.
El reporte también encendió alarmas de cara a los próximos meses, al advertir que la política monetaria y fiscal restrictiva probablemente persista incluso cerca de las elecciones. Sumaron como limitantes el freno en el empleo urbano (que quedó 1,1% por debajo de hace un año tras cinco meses de caídas) y una desaceleración del crédito ligada al aumento de la morosidad. El análisis social tampoco pasó desapercibido: J.P. Morgan vinculó el salto de la pobreza al 32,3% con la inflación del primer trimestre, período en el cual la canasta básica subió 19,6% mientras los ingresos familiares solo crecieron 11,5%.
Además, advirtieron que este cuadro coincidió con un alza del riesgo país por encima de los 600 puntos básicos (que cerró en 609 el pasado viernes: según los paneles de Rava Bursatil, esto implica un repunte del 19,8% tan solo en septiembre y una suba del 6,7% en el año), ante la falta de acumulación de reservas y las dudas por los vencimientos de deuda.
Para 2027, el panorama no prevé grandes alivios para el mercado interno. J.P. Morgan estima un crecimiento del PBI del 2,5%, pero fuertemente desigual: las exportaciones saltarían un 11%, mientras que el consumo privado aumentaría un marginal 0,4%. Esta última cifra representa casi diez veces menos que el alza del 3,4% proyectada por el Gobierno en el Presupuesto.
Qué ven las otras voces del mercado
El escenario recesivo trazado por J.P. Morgan fue ratificado por distintos actores del sector privado. Según difundió Clarín, desde la consultora Outlier el economista Gabriel Caamaño afirmó: «Con el tercer trimestre casi definido, es muy probable una recesión técnica; se recorta la proyección de crecimiento 2026 a 1,9%«. Caamaño agregó que para dinamizar la economía sería necesario recuperar salarios eliminando topes paritarios y reduciendo encajes bancarios.
En la misma línea, Miguel Kiguel, de Econviews, consideró que «es casi un hecho que el tercer trimestre va a cerrar en recesión» y estimó un crecimiento anual cercano al 1%. Kiguel advirtió que la mayor preocupación actual en Wall Street es cómo reactivar la economía de cara a las elecciones, dado que cualquier alternativa exigiría resignar los pilares innegociables de Milei: el equilibrio fiscal o la desinflación.
Otras firmas del mercado también calcularon el esfuerzo necesario para revertir la tendencia negativa:
- Analytica: su índice líder estimó un rebote de apenas 0,7% en agosto. El director Claudio Caprarulo consideró que «el escenario base es de recesión técnica» porque el dato de julio dejó «poco margen» para recuperarse. Según la consultora, la actividad tendría que crecer más del 7% mensual en septiembre para esquivar los dos trimestres en rojo.
- Empiria: Federico González Rouco, economista jefe de la firma, advirtió que se requeriría un crecimiento acumulado del 6% entre agosto y septiembre para compensar la caída.
- Fundación Libertad y Progreso: el economista Diego Piccardo indicó que será difícil que el tercer trimestre cierre en positivo, y calificó como «posible, pero poco probable» una recuperación lo suficientemente fuerte.
- Adcap: el economista Federico Filippini calculó que, ante el escenario base, se necesitarían crecimientos consecutivos del 3% mensual para esquivar la recesión.
- Equilibra: Gonzalo Carrera opinó que la caída de julio «complejiza el panorama». La consultora estimó en su anticipo de agosto que la serie desestacionalizada se recuperaría parcialmente un 1,5%, quedando aún a las puertas de la recesión técnica.
- Las firmas LCG y PXQ compartieron los pronósticos respecto al riesgo inminente en el nivel de actividad.
Qué dijo Milei sobre la actividad
A pesar de los diagnósticos generalizados sobre el enfriamiento de la economía y, desde Bloomberg informaron que se registró una pérdida de 250.000 empleos asalariados en el sector privado. En este sentido, el presidente Javier Milei desestimó las preocupaciones. Durante una entrevista en Nueva York con el editor en jefe de Bloomberg News, John Micklethwait, el jefe de Estado minimizó el impacto de la contracción de julio.
«No vemos ningún problema con el crecimiento», aseguró el Presidente, tomando distancia de las correcciones realizadas por los bancos internacionales y el propio Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central.
«Este año vamos a crecer alrededor del 3%, tal vez un poco menos, y se espera que el próximo año sea más o menos similar», sostuvo Milei.
Asimismo, justificó los problemas laborales afirmando que la economía argentina ha creado 520.000 puestos, pero que «estos empleos se están creando en el sector informal». Finalmente, el mandatario destacó que se siente «muy tranquilo» respecto a sus posibilidades de reelección en 2027.
Con información de Bloomberg, Infobae, Clarín y La Nación.
Comentarios