La inflación de agosto marcaría un nuevo piso en la era Milei: estiman que estará cerca del 1,5%

Las consultoras proyectan un índice mensual de entre el 1,4% y el 1,9%, impulsado por el freno en alimentos y bebidas. El alivio en la canasta básica frente al peso de las tarifas en los salarios y la presión cambiaria.

Por Redacción

La inflación de julio fue de 2,1%, la variación acumulada en lo que va del año es de 19,3% y la interanual de 33,8%. (Foto: Clarín fotografía)

El cierre económico de agosto deja señales positivas en materia de precios que entusiasman al Palacio de Hacienda. Tras el registro del 2,1% de julio, las proyecciones de las consultoras privadas y el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central corrigieron a la baja sus pronósticos y ubican la inflación minorista cerca del 1,5% —con mediciones que incluso perforan ese piso—, impulsadas principalmente por un marcado freno en el rubro de alimentos y bebidas.

En diálogo con Río Negro Radio, el periodista especializado Pablo Wende analizó el impacto del proceso desinflacionario y los desafíos pendientes en el frente cambiario y laboral. «Esto va a ser un dato muy significativo para el Gobierno, mostrando que cuando hay paciencia las cosas llegan. Hubo diez meses consecutivos de inflación al alza hasta marzo; ahora desde abril ya vemos disminuciones y en agosto se habría observado una caída mucho más importante», remarcó.

Las consultoras privadas corrigieron a la baja sus pronósticos para agosto a partir de la desaceleración semanal en alimentos y bebidas, aunque todavía persiste una brecha entre las distintas mediciones. El rango de estimaciones se ubica entre el 1,4% y el 1,9%: mientras que la Fundación Libertad y Progreso proyecta un 1,4% y Eco Go la sitúa en 1,5%, C&T Asesores Económicos calcula un 1,6%, Analytica estima un 1,7% e Invecq prevé un 1,9%.

Vale recordar que en el último REM del BCRA, se proyectó una inflación de ntre 1,7% a 1,8% hasta enero de 2027.

El freno en alimentos y el peso de las tarifas en el salario


La desaceleración en las góndolas encuentra sustento en el 0,8% de inflación mayorista registrado en julio, lo que alivió la estructura de costos e insumos de las empresas productoras. Para agosto, el rubro alimentos y bebidas se ubicaría en torno al 1,2%, una cifra que se posiciona por debajo del promedio general.

«Que los precios de los alimentos se mantengan estables es un dato clave para los sectores de menores recursos, porque permite que la canasta básica no se dispare y la pobreza disminuya más rápido», explicó Wende.

Sin embargo, advirtió que la recomposición de precios relativos generó un cambio drástico en el presupuesto familiar: «Respecto a 2023, el gran cambio es que le dedicás mucha más plata a pagar la tarifa de luz, agua, gas y transporte. Queda menos plata para todo lo demás. No es agradable, pero es la contracara de sostener el superávit fiscal recortando subsidios».

En cuanto a los ingresos, el esquema oficial mantiene el criterio de paritarias en torno al 2% mensual, complementadas con sumas fijas no remunerativas de entre $20.000 y $30.000, mientras el Gobierno busca fijar una pauta para que los sueldos del sector privado formal no queden por debajo del millón de pesos netos.

El debate por el empleo, monotributo y la falta de crédito


El panorama laboral abrió una fuerte discusión en torno a las cifras oficiales y la calidad del trabajo. Ante la pérdida sostenida de empleos asalariados registrados en el sector privado y una tasa de desocupación del 7,8%, desde el equipo de Desregulación económica destacaron la creación de 500.000 nuevos puestos vía cuentapropismo y monotributo.

Sobre este fenómeno y el pluriempleo, el especialista matizó la comparación con los mercados internacionales y apuntó a la ausencia de financiamiento bancario: «En los países desarrollados los sueldos tampoco son extraordinarios, pero tenés una herramienta clave que es el crédito. La gente compra su casa o su auto a largo plazo. En Argentina, como no hay crédito, la única alternativa que tiene una familia para progresar o cambiar un electrodoméstico es trabajar jornadas larguísimas o sumar más de un empleo».

Presión sobre el dólar y la meta de reservas con el FMI


En el plano cambiario, el informe del Banco Central de julio encendió una luz amarilla al registrar una demanda neta de US$4.100 millones. El dato más relevante fue el salto en la compra de dólares para atesoramiento de personas humanas, que trepó de un promedio de US$2.200 millones a casi US$2.900 millones mensuales.

«Esos pesos que van a comprar casi 3.000 millones de dólares para atesoramiento son pesos que no van al supermercado ni a reactivar el consumo», puntualizó Wende. Si bien destacó que cerca de US$1.000 millones quedaron depositados en los bancos y que la mayor oferta del agro y la energía ayuda a equilibrar el mercado de contado, consideró que la acumulación de divisas sigue siendo el punto más exigente del programa.

En el marco de la participación del ministro Luis Caputo en las reuniones del G20 en Estados Unidos, el economista concluyó que la relación con los organismos multilaterales exigirá disciplina a largo plazo: «El Banco Central compró cerca de 14.000 millones de dólares en el año, pero las reservas netas siguen siendo negativas. Los países de la región tardaron 20 años en consolidar sus reservas. No hay atajos: Argentina necesita comprar entre 15.000 y 20.000 millones de dólares por año durante los próximos cuatro o cinco ejercicios para normalizar su balance».

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